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El cielo de muchos puntos de España se tiñe de estos colores durante una celebración y obedecen a una razón química

El cielo de muchos puntos de España se tiñe de estos colores durante una celebración y obedecen a una razón química

Es una obra de ingeniería química.

Horario y dónde ver los fuegos artificiales de San Isidro.Katrin Ray Shumakov

Cada verano, miles de personas en toda España alzan la vista al cielo para disfrutar de un espectáculo tan fascinante como mágico: los fuegos artificiales. Desde las Fallas de Valencia hasta las verbenas en pequeños pueblos, las celebraciones se llenan de luz, color y sonido. Pero lo que para muchos es simplemente un despliegue festivo, es en realidad una obra de ingeniería química cuidadosamente diseñada para emocionar.

En el corazón de cada fuego artificial hay una fórmula científica. Según cuenta el medio Muy Interesante,  las cápsulas que explotan en el cielo contienen un tubo con pólvora y pequeñas esferas llamadas "estrellas", que combinan combustible, agentes oxidantes, aglutinantes y sales metálicas. 

Esas sales, como el nitrato de estroncio, el cloruro de cobre o el carbonato de sodio, son las responsables de que veamos colores tan distintos como rojos intensos, azules eléctricos, verdes, dorados o violetas.

Cuando comienza la magia

Cuando el proyectil alcanza su altura máxima estalla y entonces, el calor activa las sustancias químicas, y los electrones de los metales se excitan y liberan energía en forma de luz. Cada metal emite una longitud de onda diferente, y por tanto, un color específico.

Por ejemplo, el sodio genera una luz amarilla brillante; el cobre, azul; el estroncio, rojo; el bario, verde; y el litio, rojo más intenso. Además, si se combinan entre ellos logran matices intermedios, como el púrpura.

Física, simetría y altura

El espectáculo visual no solo depende del color. También influye la forma y el patrón de la explosión, que se determina desde el diseño del proyectil. Las estrellas se colocan en la carcasa de forma simétrica, lo que asegura que, al explotar, se expandan con regularidad. Según cómo se ordenen y el tipo de retardo del detonador, el cielo puede dibujarse con figuras tan distintas como anillos, cascadas, palmeras o corazones.

Además, la física del impulso y el tamaño del proyectil determinan la altitud del estallido. Algunos fuegos alcanzan hasta 300 metros de altura, ideales para grandes festivales, mientras que los más pequeños estallan a unos 100 metros, generando formas más compactas. La precisión en la mezcla de pólvora y en el diseño del fusible retardante es clave para lograr un efecto visual armónico y seguro.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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