Los fuegos artificiales están prohibidos en el país teutón, con una sola excepción: Nochevieja. La demanda y la locura se disparan, pero lo que ocurrió en un Lidl superó cualquier previsión.
El menor, de 13 años, fue considerado "sospechoso" por los agentes pero el diario israelí Haaretz sostiene que sus actos "no pusieron en peligro" a los policías. Un ministro ultra ha felicitado al "combatiente" que disparó.