Lo que no escucharás en Eurovisión: la música vibrante y combativa de Palestina
Los palestinos ven cada año cómo su adversario, Israel, canta, concursa y gana, cada vez con más contestación social de fondo. A ellos les quedan acordes, melodías y letras sin las que no pueden vivir. Aquí van 15 artistas de hoy para abrir boca.

Palestina no puede participar en Eurovisión porque no es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el organismo que organiza el evento. Israel sí lo es, porque tiene una televisión pública asociada. Es un efecto más del conflicto: aunque crece el reconocimiento internacional como Estado de pleno derecho, a Palestina le falta cochura de país y, pese a tener una cadena de la administración, no se reconoce su estructura como para formar parte de entes mayores, internacionales. Ya de pasaporte, ejército o soberanía ni hablamos.
Así que los palestinos ven año tras año cómo su adversario, su ocupante, sí que canta, concursa y hasta gana, cada vez con más contestación social de fondo. También este 2026, cuando concurre Noam Bettan. Puede que su bandera cuatricolor acabe estando presente, si hay quien se salta el protocolo, pero no lo estará su música.
Sin embargo, el panorama artístico palestino es, hoy, vibrante y combativo. Mucho más allá de habibis y habibtis. Los artistas utilizan sus voces para documentar la lucha, el dolor y la alegría de un pueblo que reclama la paz desde hace décadas. No es nuevo, porque la música en esa tierra es casi como el aire, indispensable, una herramienta vital para los palestinos, desde las nanas a las canciones tradicionales de amor, con herencias cristianas y musulmanas, resultado de la riqueza del cruce de caminos que es su territorio, y la danza, siempre unida.
En sus canciones siguen vivas las melodías que marcan las reglas del maqam (escalas, notas, intervalos), o esas ataabas que son canto y poesía, que sirven para bodas y festivales, de raíz beduina, pero también se superponen y conviven con las baladas, el rap, el pop, el rock, con aires de Oriente Medio o europeos o norteamericanos o latinos.
En El HuffPost te ofrecemos un pequeño resumen del panorama musical actual en Palestina en 15 artistas. Pero antes, una acotación sobre los videoclips que vas a ver: aunque muchos temas hablan de Palestina, no todos están grabados en esa tierra. Muchos han tenido como escenarios Jordania o el norte de África. Algunos, sí, muestran Cisjordania o Gaza. Pero son, de nuevo, las consecuencias de la falta de permisos de Israel o del éxodo de sus artistas por el mundo.
Ahora sí, la música (que es política, también, como todo):
Saint Levant
Marwan Abdelhamid igual no te suena, pero Saint Levant seguro que sí. Es el nombre artístico con el que se presenta este rapero y compositor palestino que se ha convertido en un icono cultural por su capacidad de mezclar idiomas (árabe, francés e inglés) y géneros musicales como el hip-hop, el R&B y el pop con ritmos tradicionales de Oriente Medio.
Nacido en Jerusalén en el año 2000, su historia personal está marcada por la diáspora, que se ha convertido en la columna vertebral de sus creaciones. Es hijo de madre franco-argelina y de padre serbo-palestino. Vivió en Gaza hasta cumplir los siete años, cuando su familia se vio obligada a huir a Jordania debido a los conflictos bélicos encadenados. Su progenitor era el dueño del hotel Al Deira, el más hermoso de la franja, un edificio terracota junto al mar que fue destrozado por Israel al inicio de la guerra de 2023. En la playa junto a su terraza fueron asesinados mientras jugaban al fútbol cuatro niños de una misma familia, los Bakir, en la ofensiva del verano de 2014. Mucha historia para no olvidar.
Actualmente, Saint Levant reside en EEUU, pero mantiene un fuerte compromiso con la causa palestina en sus letras y acciones. Y en sus redes y en sus discursos, como cuando fue elegido Hombre del Año por la revista GQ en su edición francesa y se saltó el ruego de no hablar de política. Lo hizo y fue viral.
Elyanna
La otra megafamosa de esta lista es Elyanna (cuyo nombre real es Elian Marjieh), una destacada cantante y compositora palestino-chilena que se ha convertido en una figura clave del pop árabe contemporáneo. Nacida en Nazaret (Israel) en 2002, en el seno de una familia palestina cristiana, su herencia es una mezcla cultural: es hija de un poeta palestino y una pianista chilena.
Apodada por algunos como "la Rihanna o la Beyonce árabe", fusiona ritmos árabes tradicionales con pop, R&B y toques de reggaetón, inspirada por sus raíces latinas y de Oriente Medio. En 2023, hizo historia al convertirse en la primera artista en realizar un set completo cantado íntegramente en árabe en el festival Coachella (EEUU).
Elyanna utiliza su arte para visibilizar su identidad. Aunque a los 15 años se mudó a EEUU para impulsar su carrera, mantiene un vínculo profundo con su tierra natal. Su música suele incluir referencias sobre la tierra, aunque menos sobre la lucha o la libertad, algo que le ha valido algunos reproches. Ante el genocidio de Gaza, no obstante, lanzó su sencillo Goshn Zeytoun (Rama de olivo), que dice: "Estoy lejos, pero rezo por ti / Y te envío la paz en una rama de olivo", dice la letra. "En el país de la paz, la paz ha muerto / Y el mundo duerme sobre un niño herido".
Sama' Abdulhadi
Sama' Abdulhadi es ingeniera musical, DJ y productora, nacida en Jordania en 1990 pero criada en Ramala (Cisjordania) y musicalmente formada en Reino Unido. Está ampliamente considerada como la pionera y "reina de la escena techno palestina". Su estilo se caracteriza por un techno contundente y profundo y su música ha sido fundamental para visibilizar a Oriente Medio en la industria electrónica global, tan poco conocida y reconocida en la zona.
Su popularidad explotó a nivel mundial tras realizar una sesión para la plataforma Boiler Room en Palestina en 2018. Desde entonces, ha tocado en algunos de los festivales y clubes más importantes del mundo, como Glastonbury, Coachella y el español Primavera Sound. A través de la música, busca dar a conocer la cultura palestina, utilizando su plataforma para promover un mensaje de resistencia cultural y solidaridad internacional.
Bashar Murad
Bashar Murad (1993) es cantautor y videoartista de Jerusalén Este, la cuidad ocupada y administrada por completo por Israel. Es completamente inclasificable, por libre y por camaleónico. Radicado en París, su música aborda las normas sociales, la ocupación israelí y la igualdad de género en Oriente Medio. Y es una bandera en todo el mundo árabe en defensa de la libertad sexual, la voz gay más potente contra la homofobia.
Es conocido por su colaboración con la banda islandesa de techno-punk Hatari en la canción "Klefi / Samed", lanzada poco después de que Hatari izara pancartas con la bandera palestina en la final del Festival de la Canción de Eurovisión 2019 en Tel Aviv. Él mismo participó en las clasificatorias del fesitival para representar a Islandia en 2024, pero fracasó. "Soy un artista de pop y Eurovisión son como los Juegos Olímpicos del pop", declaró a AFP. No pudo ser.
Trío Joubran
En un estilo radicalmente distinto, pero también asentados en Francia, tenemos a los hermanos que componen el Trío Joubran, Samir, Wissam y Adnan. Formado en 2004, este grupo de palestinos de Nazaret es mundialmente conocido por su virtuosismo tocando el laúd árabe (oud) y por utilizar su música como un mensaje de paz, esperanza y resistencia cultural.
Pura elegancia y sentimiento de la cuarta generación de una familia de músicos y lutieres, basada en la música clásica árabe, pero incorporando composiciones innovadoras y un alto grado de improvisación que lleva al jazz.
Sus giras mundiales cuelgan sistemáticamente el "no hay billetes" y han colaborado en la banda sonora de varias películas, como el documental Cinco cámaras rotas. Especialmente notable es su colaboración con el poeta palestino Mahmoud Darwish, con el que realizaron una gira en la que mezclaban versos y melodías. Su disco À l'ombre des mots es un homenaje póstumo a la obra de Darwish, tras su muerte.
Zeyne
Zeyne (cuyo nombre completo es Zein Izzat Sajdi) es cantante, compositora, música y productora. Esta palestino-jordana, nacida en 1997 en Amán (Jordania) pero de una familia cisjordana, de Nablus, es una de las figuras emergentes más destacadas de la música árabe contemporánea.
Su música combina pop, R&B, soul y jazz con influencias árabes, clásicas y modernas, y ella misma describe su proyecto como "la traducción de experiencias vividas en música".
Comenzó su carrera activa en 2021 y ha basado siempre sus composiciones en letras sencillas que tratan la resiliencia y la identidad. "Yo sé mi origen", repite en uno de sus estribillos. Su voz melódica es muy valorada, porque suena a antigua. Además, es muy activa en redes sociales, donde es una verdadera influencer.
Apo & The Apostles
Apo & the Apostles es una reconocida banda de rock alternativo y folk, establecida entre Jerusalén Este y Belén. Son muy modernos y, aparte de locales, tienen una corte importante entre los internacionales de la zona. La lidera el vocalista y guitarrista, Apo Sahagian,y sus letras pasan del árabe al inglés con naturalidad. Su estilo que fusiona elementos orientales, blues, jazz alternativo y música electrónica. El resultado es un sonido muy animado, festivo, vital.
El grupo gusta especialmente por sus directos, muchos para las limitaciones de la zona, y muy enérgicos, hechos para bailar. Temas como Baji Wenek, con Mai Mourad, o Lina son ya grandes himnos de fiesta en la zona. Hoy son uno de los grupos independientes más populares de la escena árabe, más allá de Palestina.
Dalal Abu Amneh
Dalal Abu Amneh rompe con la imagen que se viene tópicamente a la cabeza al pensar en "mujer palestina". Rubia y de ojos claros, nacida en Nazaret en 1983, es cantante, productora musical y neurocientífica, también. Es por su primera faceta por la que es reconocida internacionalmente, una apuesta por el folclore palestino y árabe que completa con su labor investigadora sobre cómo el canto y el arte impactan en el bienestar emocional y cerebral. Así mezcla sus dos pasiones, la salud mental y la música, clave en un pueblo que arrastra lo que arrastra y vive la música como la vive.
Es creadora del proyecto "Ya Sitti", un espectáculo que rinde homenaje a las canciones tradicionales de las abuelas palestinas, de enorme éxito, en el que emplea además un vestuario tradicional con bordados (tatreez) y grupos de bailarines de dabke, el baile local. Huelga decir que su música defiende su identidad y se ha manifestado reiteradamente a favor de los derechos del pueblo palestino, lo que le ha causado problemas, teniendo como tiene pasaporte israelí. En 2023, fue arrestada por publicar en sus redes sociales mensajes de solidaridad con Gaza. El volumen de seguidores que tiene en redes amplificó su denuncia del genocidio.
En la canción que sigue canta: "Somos palestinos, clamamos por la libertad. Nuestra moral está forjada con determinación. El amor por Jerusalén reside en nosotros, de abuelos a nietos. No importa cuánto dure la diáspora, volveremos a ti, nuestra patria".
Sol Band
Vamos a la franja de Gaza con Sol Band, un grupo fundado en 2012. Hacer música en ese territorio palestino, donde hasta los conservatorios son bombardeados por Israel, tiene especial mérito. El vocalista, Hamada Nasrallah, denunció que un soldado israelí le robó una guitarra que le había regalado su difunto padre, que había muerto por un ataque israelí en la ofensiva del verano de 2014.
Los componentes de la banda lograron salir de Gaza en 2024, en mitad de la operación lanzada tras los atentados de Hamás del 7-O, y desde entonces han politizado aún más sus letras y actuaciones. Con el partido-milicia han tenido encontronazos, porque no les dejaban actuar o reprochaba sus letras y ropas. Atrás dejaron la Escuela Musical Sayed Darwich, nombrada así en honor a un famoso cantante egipcio.
La causa de su pueblo siempre ha estado en sus temas, con el laúd como base (más las percusiones, que son su otro fuerte), la herencia en las letras y la esperanza por bandera. YouTube y Facebook, a falta de otra cosa, han sido sus grandes trampolines, además de su colaboración con Saint Levant. Turquía es ahora la base temporal del sexteto.
Mohammed Assaf
También de Gaza, pero bien distinto, es Mohammed Assaf. Se podría considerar como el David Bisbal palestino, porque este refugiado alcanzó fama internacional tras ganar la segunda temporada del programa televisivo Arab Idol, en 2013. Antes, se ganaba la vida cantando en bodas, como podía. Fue tan el estallido de alegría en una población tan desgastada que la fiesta por el concurso duró días y, a la vuelta, el fenómeno fan se disparó como pocas veces se ha visto.
Musicalmente, lo suyo es el pop y las baladas. Gustan su voz y su pose: le pone el punto justo de galán y, sobre todo, tiene pinta de yerno ideal, cariñoso y atento. Su música también tiene base tradicional en lo musical y sus letras oscilan de lo romántico a lo político. De hecho, el tema con el que venció en televisión se llama Ali al-kuffiyeh (alza la kufiya), un llamamiento a la liberación del pueblo palestino usando su prenda más simbólica.
Hay que explicar cómo llegó a esa victoria: le costó dos días enteros salir de Gaza hacia Egipto, tras convencer a las autoridades locales. Luego, tuvo que trepar un muro para entrar al hotel de El Cairo donde se realizaban las audiciones. Una vez allí, sin inscripción, se puso a cantar desesperadamente. Uno de los aspirantes, palestino también, le dio su número al escucharlo. "Yo no llegaré a la final, pero tú sí", le dijo.
El Cohete, como se le conoce desde entonces, es embajador regional de la juventud por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) y embajador de Cultura y Arte por el Gobierno palestino. Aunque hoy hace giras por todo Oriente Medio, su historia se popularizó a nivel mundial especialmente por la película The Idol (2015), dirigida por Hany Abu-Assad, inspirada en su vida.
47SOUL
Se trata de una de las bandas más rompedoras del panorama palestino, que ha sobrepasado con mucho sus fronteras. 47SOUL fue fundado en Jordania en 2013, con raíces palestinas y con base entre Londres y la propia Palestina. Han creado un género propio, llamado Shamstep, que fusiona la electrónica, el hip-hop y el R&B con el dabke. Básicamente, mezclan sintetizadores, cajas de ritmos y líneas de bajo con instrumentos tradicionales árabes y letras tanto en árabe como en inglés.
La libertad, la justicia social y la dignidad del pueblo palestino son recurrentes en sus letras y también llevan sus lemas a los hechos, porque son incontables las causas humanitarias en las que participan y los conciertos gratuitos que han dado para recaudar fondos para Palestina.
Esta misma semana se les ha escuchado en el festival Womad (World of music, arts & dance) de Cáceres.
DAM
DAM es un cuarteto, un equipo pero, a la vez, una suma de individualidades de talento, que a veces vuelan por separado, a veces juntas. El nombre del grupo proviene de un acrónimo de "Da Arabian MCs" y la palabra árabe para "eterno" o hebrea para "sangre". Está considerado el primer y más influyente grupo de hip hop y el rap palestino: nadie se atrevía a hacerlo en árabe hasta que llegaron ellos.
Es de los veteranos de esta lista. Formado en 1999 en la ciudad de Lod (en Israel), sus letras se centran en la resistencia, la identidad palestina, la desigualdad y temas sociales como los derechos de las mujeres (muy rompedores en esto, con su cantante, Maysa Daw, como icono) y la presión familiar.
Saltó a la fama internacional a principios de los 2000 con el sencillo Min Irhabi? (¿Quién es el terrorista?), que cuestionaba las percepciones occidentales e israelíes sobre el conflicto. Cantan, por ejemplo: "¿Cómo puedo ser el terrorista si me habéis quitado mi tierra?", "¿Sois una democracia? ¡En realidad, os parecéis más a los nazis!" o "¡No estoy en contra de la paz, la paz está en mi contra!".
Shadia Mansour
De pioneros, a la jefa: Shadia Mansour, la "primera dama del hip hop árabe". Nació en Londres de padres palestinos cristianos originarios de Haifa y Nazaret (ambos territorios dentro de Israel hoy). Creció en la comunidad palestina de Londres, donde comenzó cantando canciones de protesta en árabe clásico desde los cinco años, bien pronto.
Directamente, se define como una "activista musical" más que como cantante, compositora o letrista. Sus temas abordan la ocupación de Palestina, los asentamientos ilegales, el derecho al retorno de los refugiados y la resistencia cultural como batalla. Por eso, en vez de rapear en inglés, lo hace en árabe. Así ayuda a "globalizar la voz de la lucha", en sus palabras. Y no pierde oportunidad de recordar sus referentes y hacer que el mundo los conozca: de Umm Kulthum (egipcia) y Fayrouz (libanesa), las diosas de la música árabe, a los intelectuales Edward Said y Noam Chomsky.
En el mundo latino se hizo muy conocida al colaborar con la artista chilena Ana Tijoux en la canción "Somos Sur", un himno de resistencia global que va de las Américas a Oriente Medio.
MC Abdul
Entre los más jóvenes del panorama actual de músicas de Palestina está MC Abdul (o Abdel-Rahman Al-Shantti), un rapero nacido en 2008, originario de Gaza. Saltó a la fama internacional en las redes sociales por componer canciones de rap en inglés donde relata la realidad, el sufrimiento y la resiliencia de su pueblo. Saint Levant ha disparado su fama al incluirlo en último disco.
Su carrera es larga, pese a su juventud. Se dio a conocer cuando apenas era un niño de 12 años, rapeando en las redes sociales frente a su escuela en Gaza sobre la paz y la libertad. Escucharlo es entender cómo se vive bajo asedio por tierra, mar y aire, la opresión pero también la esperanza, ese mal crónico que arrastran los palestinos. El hip-hop ha sido su manera de "gritarlo", dice.
El músico se mudó a Los Ángeles (EEUU), para desarrollar su carrera musical, pero su familia continúa en la franja, donde resuena su Can I live, grabado en sus campos de refugiados y uno de sus virales de siempre. "Quiero difundir la paz por todo el mundo. Queremos ser libres", canta.
Nai Barghouti
Nai Barghouti (Jerusalén, 1996), de Ramala (Cisjordania) lleva la música hasta en el nombre, el de un tipo de flauta que se remonta al antiguo Egipto. Esta cantautora palestina es especialmente original: destaca por su vasto conocimiento de los instrumentos tradicionales, haciendo honor a su nombre, y por desarrollar su propio estilo vocal, en el que canta sin palabras, combinando elementos del jazz vocal y la música árabe. Algo muy diferente.
Desde los 16 años salió de Palestina para mejorar sus estudios musicales en EEUU o Países Bajos. Aún así, es profeta en su tierra, donde es muy respetada, entre otras cosas, por su reverencia y fidelidad a los clásicos. Por eso es considerada una de las figuras más destacadas de la música árabe contemporánea, por su capacidad para fusionar sonidos tradicionales con géneros occidentales.
Uno de los temas recurrentes en la obra de Barghouti es la ocupación israelí de Palestina . En 2022, dedicó una canción a Shireen Abu Akleh, la periodista palestino-estadounidense que fue asesinada a tiros ese mismo año. Y es que sí, ese Barghouti del apellido pertenece a la saga de Barghoutis que son políticos, activistas y literatos palestinos desde hace décadas.
'Bonus track': dos palestinos en Eurovisión
Aunque Palestina no pueda competir en Eurovisión, ha habido dos artistas de origen palestino que han participado en el concurso.
El primero es Eric Saade, que representó a Suecia en 2011 con la canción Popular. Quedó en el tercer puesto. El cantante tiene ascendencia palestina por parte de su padre libanés (su segundo nombre es Khaled) y, tras su participación, volvió a ser noticia en la edición del año 2024, cuando actuó en el intermedio y utilizó un pañuelo palestino (la kufiyya) anudado a la muñeca, como gesto reivindicativo.
La segunda causó mucho más polémica que por el atuendo: se llama Mira Awad y participó en Eurovisión representando a Israel junto a Noa. Awad es palestina cristiana de la Alta Galilea -reconocido como territorio israelí-, una cantante y compositora de larga trayectoria desde su adolescencia, muy vinculada la jazz y a las artes escénicas y que suele interpretar en árabe.
Casada con un judío y residente en Tel Aviv, en 2009 su amiga judía, Achinoam Nini (que es como realmente se llama Noa) le ofreció que cantaran juntas en el festival, en representación de la Autoridad de Radiodifusión de Israel. Su tema, cantado en inglés, hebreo y árabe, se llamaba There must be another way (Debe haber otra manera) y era un llamamiento algo naif a la paz. Quedaron en el puesto 16. Era la segunda vez que una canción del certamen europeo se cantaba en árabe y Awad se convirtió en la primera árabe en representar a Israel.
Las dos artistas fueron severamente criticadas por unirse al adversario, pero la palestina lo fue más. Aguantó acusaciones de traidora o colaboracionista, que ella rechaza: dice que defiende la coexistencia mediante la creación de un estado palestino. "Mañana es un nuevo día, con un camino que nos puede llevar muy lejos. Caminemos juntos, mano a mano", canta en Bukra, uno de sus éxitos.
Israel lanzó una ofensiva sobre Gaza tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023, a la que formalmente puso fin el 10 de octubre de 2025 tras pactar un alto el fuego con el partido-milicia palestino. En ese tiempo, mató al menos a 72.740 personas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos, según el Ministerio de Sanidad gazatí. Hay 172.555 heridos. Naciones Unidas reconoce que la cifra de víctimas mortales puede ascender a 100.000 por el elevado número de desaparecidos entre las ruinas. Desde la firma del armisticio, al menos 738 personas palestinas han muerto en Gaza, afirma la ONU. También cifra en 1071 el número de palestinos muertos por fuerzas de seguridad israelíes y colonos en Cisjordania desde el 7-O, incluidos 233 niños.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado de Naciones Unidas confirmó en septiembre de 2025 que estas matanzas constituyen un caso de "genocidio" por parte de Israel. La Corte Internacional de Justicia ha ordenado a Tel Aviv que tome "todas las medidas" posibles para "prevenir” un genocidio mayor. Sudáfrica ha denunciado al país ante La Haya por este presunto delito.
En noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional ordenó el arresto de Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
