Manel Loureiro: "Vivimos en un acontecimiento histórico permanente, pero solo nos damos cuenta cuando ya ha pasado"
Entrevista con el autor de la novela 'Antes de que todo cambie', un 'thriller' en el que un antiguo espía recibe el encargo de acabar con los mandatarios de la UE.

Magnicidios, injerencias políticas, una sensación continua de que algo está a punto de pasar.... y que puede que sea todavía peor de lo que cualquiera podría imaginarse. Manel Loureiro vuelve con una novela llamada Antes de que todo cambie en la que Sam, un antiguo agente del CNI que no tiene nada que perder, recibe el encargo de acabar con los presidentes y primeros ministros de la Unión Europea durante una cumbre que se celebra en La Toja.
Entre conspiraciones, juegos de poder y violencia política, la novela es también un relato de redención y perdón, y especialmente el que para el autor resulta el más difícil de todos: el perdón a uno mismo. De todo ello nos habló el escritor en una entrevista realizada en el piso 30 de un emblemático rascacielos madrileño.
¿Qué te inspiró para escribir esta novela en la que pasan tantísimas cosas?
Básicamente en un par de cosas que se juntaban en mi cabeza. Por una parte dicen que los escritores somos grandes observadores de lo que nos rodea, y hay una cosa que nos está envolviendo a todos, que es la actualidad, el signo de los tiempos. Tenemos la sensación de que estamos al borde de algo, de que el mundo está a punto de que pase algo, pero no sabemos muy bien lo que es. Así que por un lado está esa situación de tensión.
Y por otra parte se encuentra el tema de los magnicidios, que a mí siempre me han fascinado por lo que significan, porque normalmente siempre han punteado y puntuado los grandes momentos históricos. Desde la muerte de Filipo de Macedonia y Julio César, hasta el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, el de Olof Palme o el de Indira Gandhi. Muchos de los grandes acontecimientos históricos han venido acompañados de un magnicidio.
Además, plantear qué es lo que sucedería si toda la Unión Europea quedase descabezada de golpe me parecía un punto de partida poderosísimo. Sobre todo porque genera un montón de preguntas: ¿A quién le beneficia? ¿Quién está detrás? ¿Cómo lo harían? ¿Quién lo haría? En definitiva, era un motor narrativo muy potente para plantearlo en la actualidad, con esa percepción social que hay hoy en día en la calle.
Fíjate, hace poco intentaron asesinar al presidente de los Estados Unidos. De repente te das cuenta que todas las piezas encajan, y lo hacen para contar esa parte de thriller. Aparte me servían como motor para contar una historia que a mí me apetecía muchísimo, que es una historia de redención y de perdón, sobre todo de perdón a uno mismo, que es el más difícil.
Es decir, todos hemos cometido a lo largo de nuestra vida algún error. Hemos hecho algo de lo que nos arrepentimos profundamente, y conseguir perdonarte a ti mismo por esa metedura de pata normalmente es lo más difícil porque solemos ser muy autoexigentes siempre con nosotros mismos. Así que todo junto era el cóctel perfecto para arrancar con un thriller como Antes de que todo cambie.

¿No es muy ambicioso que el protagonista tenga que acabar con los presidentes o primeros ministros de toda la Unión Europea? ¿Y por qué la U.E. y no Estados Unidos o solo España?
Porque es el hecho que desencadenaría una serie de acontecimientos que podrían acabar siendo dramáticos. Descabezar a toda la Unión Europea de golpe es un plan tan absurdamente ambicioso y con unas consecuencias tan devastadoras que la simple idea de pensar en ello parece imposible. Pero es que todas esas ideas parecen imposibles hasta que alguien decide llevarlas a cabo.
Y estamos viendo, y eso es una de las cosas que descubrí a medida que hacía la documentación de esta novela, que lo que pensamos que es imposible realmente no lo es. En cuanto a medidas de seguridad, ya lo hemos visto el otro día, cuando un tipo llegó a cuarenta metros del presidente de los Estados Unidos, que es quien tiene la mayor seguridad del mundo. Y por otra parte, me parecía que era un punto de partida tan poderoso que generaría muchísimas necesidades en el lector a la hora de seguir leyendo.
Podríamos pensar que estábamos viviendo una época más tranquila si la comparamos con hace un siglo. Sin embargo estamos en una etapa en la parece que no paramos de vivir momentos históricos...
Es que nunca hemos dejado atrás los acontecimientos históricos. Vivimos en un acontecimiento histórico permanente, pero solo nos damos cuenta cuando ya ha pasado. Yo siempre cuento la misma anécdota del diario de Frank Kafka, que en la entrada decía: 'Esta mañana Austria-Hungría le ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde me he ido a nadar'. Él no era consciente de que estaba viviendo un momento que iba a cambiar el destino del mundo para siempre.
Tú solo sabes que lo has vivido cuando ha pasado. Cuando apareció por primera vez en la tele la noticia de que había un virus que se está expandiendo por el mundo, ni nos imaginábamos que íbamos a acabar encerrados en casa como el resto del planeta. Esas cosas solo las sabes a posteriori.
Y luego están la violencia y los asesinatos políticos... que son una actualidad permanente. Y solo sabemos, algo de lo que soy consciente porque me lo han comentado cuando estaba haciendo el trabajo de documentación de este libro, una parte de la historia. Solo conocemos aquellos casos que llegan a la opinión pública. No conocemos todas las docenas de intentos que son desbaratados antes de que se lleven a cabo.
Si hablas de asesinatos políticos en España tienes la historia de Carrero Blanco volando por los aires o la bomba que le pusieron a Aznar, pero no sabes todos los planes que ha habido y que los cuerpos de seguridad desbarataron contra los restantes presidentes. Incluso hoy en día, por lo que lo que planteo en la novela no es tan descabellado. Y eso es precisamente lo que hace que funcione la historia de Antes de que todo cambie.
Como cualquier novela, como cualquier película, es mentira, es una ficción. Pero las mejores ficciones, las mejores mentiras, son aquellas que tienen mucho de verdad, porque es lo que les hace indistinguibles.
Cuanto más lo documentes, cuanto más lo estructures, cuanto más hagas que mientras lo estás leyendo tengas la sensación de que es algo que puede pasar mañana y cuanto más sensación tengas de que estás siendo testigo de algo que está sucediendo y que no es una fantasía, más real es la novela y, por lo tanto, más inmersiva, funciona mejor y cumple más su función. Y su función es convertirse en un vehículo de evasión, de diversión y de entretenimiento, de la sensación de estar viviendo algo que te mantiene en el borde de la silla pasando páginas.
¿Cómo te documentaste para escribir esta novela?
Por una parte estuvo la documentación física de recorrer los lugares donde tiene lugar esta historia. Por ejemplo, el Gran Hotel de la Toja, que es un hotel decimonónico que conseguí que me diesen permiso para recorrerlo por dentro, de arriba a abajo. Descubrí que tiene los corredores principales y los corredores de servicio. Porque claro, en el siglo XIX el servicio y los huéspedes no se podían cruzar en el mismo pasillo.
Después hablé con personal de seguridad de Casa Real, de Moncloa, de autoridades, para que me explicasen cómo funcionaba su día a día. Hubo cosas que no me contaron, otras que me contaron que no podía usar, pero mucho de lo que me contaron ha servido para estructurar esta historia.
¿Fue fácil que te atendieran por ejemplo en Casa Real?
Sí, pero es verdad que con los años cada vez resulta más fácil. A medida que te vas haciendo un nombre y eres más conocido tienes que llamar a menos puertas, o te atienden con una cara diferente. Estoy seguro que si el Manel de hace 20 años, que no había publicado todavía nunca nada y que iba a publicar su primera novela, llama a la puerta de seguridad de La Moncloa, le dice lo que quería y le mandan a la porra.
Ahora es diferente, pero es verdad que tuve que ser persuasivo. Piensa que estaba tratando de vender una mercancía muy averiada porque era como: '¡Hola! Voy a escribir una novela sobre cómo asesinar a tu protegido. ¿Te importaría contarme cómo va esto para que me salga bien?'.

¿Quién te lo puso más fácil?
En general no hubo ningún problema. En el libro hay una escena en la que están los protagonistas con fusiles y con miras telescópicas, evidentemente. Como comprenderás, yo de miras telescópicas y fusiles sé como la mayoría de la gente, lo justo. Puedes no te puedes imaginar la masterclass que me dieron. Al final, discutiendo entre auténticos expertos en la materia sobre qué fusil utilizarían para pegarle un tiro a alguien. '¿Oye, chicos, que sabéis que es una novela, verdad?' Porque se lo estaban llevando un terreno muy personal.
¿Quiénes eran los que participaban en esa discusión?
No te lo puedo contar...
Top secret, entiendo. Y hablando de secretos, el CNI cuenta con una gran importancia en la novela. De hecho, el protagonista era del CNI y otra de las protagonistas está en activo. ¿También llamaste a la puerta de los espías?
Hay una parte que puedo contar y una parte muy grande que no te puedo contar porque el CNI es un gran desconocido. Es hermético. Como todo servicio secreto, es altamente profesional y tiene una gente extraordinariamente comprometida y capaz. Y esto es lo que puedo decir...
¿Tienes miedo de que te investiguen ahora después de esta novela?
Me da más miedo otra cosa. Tengo una cierta fama de adelantarme a acontecimientos que suceden después. Yo había escrito una novela sobre la propagación de una pandemia que mataba sobre todo a los más mayores. Y fue antes del coronavirus. O sea, tú imagínate que ahora escribo esto y pasado mañana se cargan una cumbre de la Unión Europea. Aunque tampoco podrían decirme nada porque he sido muy prudente en cuanto a la documentación, porque una cosa es dar ideas y otra es dar un manual de instrucciones.
¿Escribes teniendo en mente un lenguaje y una acción más cercanos al cine?
Aquí hay dos cosas que se mezclan. Por una parte, es cierto que mi estilo narrativo es visual y cinematográfico, pero después hay otro elemento que está en ti. Tú como el 90% de la gente que conoces, eres hijo de la generación audiovisual. Has crecido merendando delante de la tele. Esto significa que en tu cabeza hay una serie de códigos narrativos que están incrustados en tu ADN, en la forma de entender las historias. Y yo lo único que hago es utilizarlo.
Cuando Benito Pérez Galdós escribe los Episodios nacionales y escribe sobre Trafalgar, las pasa canutas para describir una batalla naval porque ninguno de sus lectores ha estado a bordo de un barco de madera mientras le lanzan bolas de hierro fundido desde otro barco de madera. Pero es que tú ya has visto Piratas del Caribe y has visto un montón de películas ambientadas en esos barcos. Todas esas piezas están en tu cabeza y yo lo que hago es utilizarlas, al igual que hacen otros muchos autores de hoy en día.
Sí que es verdad que a mí me gusta ese lenguaje narrativo visualmente potente que arrastre a los lectores hacia ese terreno. Y precisamente por eso, hace que sea más fácilmente adaptable. Porque en el fondo lo que estás haciendo es casi un script de lo que podría ser una película.

En la novela, la presidenta de España ha llegado al poder impulsada por fuerzas externas. ¿Te inspirante en algún episodio real?
Solo tuve que levantar la vista y ver qué es lo que está sucediendo. Las injerencias de terceros países en la política de la Unión Europea están perfectamente documentadas y consta desde hace años, pero eso ha existido desde siempre. En la época de la Unión Soviética tenían algo a lo que llamaban los kompromat, que eran documentos gráficos que servía para chantajear a políticos y a personas poderosas de Occidente, a enemigos políticos, a figuras clave que podían tener información que era necesaria. Y eso sigue existiendo hoy en día.
La injerencia política se ha notado en las elecciones de Estados Unidos, en elecciones en países de Europa, no me estoy inventando nada. Es todo real. Y el grado de penetración varía de país en país y en función de hasta dónde han podido extender esos tentáculos. Que alguien llegue al poder aupado, sobre todo en esta época de fake news y de desinformación, con la ayuda de una de estas injerencias, es perfectamente plausible. Es más, estoy convencido de que si no ha sucedido, acabará sucediendo.
¿Quién crees que es el peor enemigo de la Unión Europea ahora mismo?
No lo sé, porque yo no soy politólogo y yo lo que puedo tener es una opinión personal. Lo que sí creo es que más allá de una figura concreta, lo que hay ahora mismo es una tensión enorme a nivel mundial que busca hacer saltar las estructuras establecidas. ¿Quién está detrás y qué intereses tiene? Yo lo desconozco. O simplemente puede que sea una cuestión del signo de los tiempos.
Volviendo al ejemplo de la Primera Guerra Mundial, cuando Gavrilo Princip pega dos tiros al archiduque Francisco Fernando, que terminaría desencadenando la Primera Guerra Mundial, nadie se planteaba hacer saltar por los aires los equilibrios de poder que existían entre los países, entre esas potencias coloniales que dominaban todo el mundo desde Europa. Y ese fue el efecto secundario de un asesinato político. A veces hay fuerzas que se echan a rodar y es como conjurar demonios. Una vez que abres la caja no sabes qué es lo que va a pasar. Y esa es la sensación, ese es el pulso que hay ahora mismo socialmente. Ese momento que puede ser equivocado, y que esperemos que sea equivocado, de que está algo grande a punto de suceder.
¿Cón qué mensaje quieres que se quede elector o lectora cuando lea este libro?
Lo primero que quiero que se quede es con satisfacción, con la sensación de que ha merecido la pena el tiempo que ha invertido. Una de las cosas más valiosas que tenemos es nuestro tiempo libre. Y cuando alguien decide invertir dinero en comprar un libro, aparte me está dando algo mucho más valioso, que es su tiempo libre, el tiempo de ocio. Yo quiero que leer sea divertido. Para mí, leer tiene que ser apasionante, tiene que ofrecer evasión y diversión.
Quiero que Antes de que todo cambie sea un libro que les haga sentir que están viviendo una aventura y que cuando lo terminen tengan esa sensación tan bonita que te queda cuando has leído un libro que te ha gustado mucho y has dicho: 'Ha merecido la pena'. Que se queden con la duda de esta historia de si podría suceder o no, y sobre todo con la historia de Sam, con la historia de Julia, y con esa historia de redención personal y de que en medio de una venganza se puede encontrar lo mejor del ser humano.
