Alex Hughes, 31 años: "Mi hermana se gastaba 1.700 euros al mes pidiendo alcohol por apps de reparto y murió a los 35"
Los activistas buscan poner coto al reparto de bebidas alcohólicas a domicilio.

Alex Hughes tiene 31 años y acaba de empezar una lucha por restringir la venta de productos con alcohol en las apps de reparto de comida. Su historia no es nada fácil de compartir, y aún así lo hace en declaraciones a la BBC para concienciar de los peligros que suponen esta realidad. Su hermana Zoe murió después de una caída desafortunada bajo los efectos del alcohol.
Según Alex, tenía 35 años y gastaba en torno a los 1.000 euros al mes en alcohol a través de Deliberoo, Just Eat y Uber Eats. No obstante, estas empresas han salido a defenderse, alegando que operan dentro de la ley, que están comprometidas con la entrega responsable y que las cuentas de los clientes pueden ser suspendidas o bloqueadas si surgen preocupaciones.
Alcohol Change UK, una organización benéfica que lucha contra el alcoholismo, ya ha pedido al gobierno británico que introduzca más controles a las personas que compran alcohol a través de aplicaciones de entrega. El caso está siendo estudiado.
"Fue un poco un shock para la familia cuando descubrimos que tenía un problema con la bebida", explica la joven en su entrevista con el medio de comunicación. "Al principio vivía con mis padres, que están en una zona rural de Lincolnshire [al este de Reino Unido], así que tenía que ir andando a las tiendas para tomar algo. Pero cuando se mudó a su propio piso en una zona más urbana, todo se descontroló", relata, claramente afectado.
Ella apunta a la facilidad que tenía de conseguir el alcohol a través de las aplicaciones de reparto a domicilio. "Solo tenía que entrar en el móvil, pulsar unos cuantos botones y se entregaba en tan solo 20 minutos", insiste. "Tiene que haber un límite para que solo puedas pedir cierta cantidad en un periodo de 24 horas y también un paro de tiempo. Zoe podía pedir a veces a las seis de la mañana", reclama.
Una investigación, consultada por el canal de Televisión, dictaminó que la muerte de Zoe fue accidental, y el forense concluyó que "según la balanza de probabilidades", falleció como "consecuencia de lesiones derivadas de una caída no presenciada bajo la influencia del alcohol".
Hattie Underwood, una alcohólica en recuperación de 35 años de Londres y activista en Alcohol Change UK ha querido compartir su experiencia en el medio de comunicación. Cuenta que usaba aplicaciones de entrega a domicilio cuando bebía: "Psicológicamente quitaron todas las barreras". "Hubo un tiempo en que tuve una úlcera estomacal insoportable por todo lo que bebía. Tenía mucho dolor y me quitaron el trabajo unas semanas", recuerda con preocupación. "Usaría las apps para pedir alcohol a mi puerta. Me pondría una hora de las 10 de la mañana antes de beber y nunca podría esperar tanto", termina.
