La otra cara de los drones FPV: han cambiado la guerra de Ucrania, pero cada vez son más utilizados por guerrillas y grupos terroristas en todo el mundo
Esta tecnología, relativamente barata y fácil de adaptar, se está expandiendo fuera de los grandes conflictos estatales.

Los drones FPV, convertidos en una de las armas más características de la guerra en Ucrania, empiezan ahora a extenderse a otros conflictos y a manos de grupos armados no estatales, aumentando su capacidad de ataque con tecnología barata y difícil de frenar.
Estos dispositivos, controlados por pilotos mediante gafas de visión en primera persona, han cambiado la forma de combatir en el frente ucraniano. Ahora, escenas similares empiezan a repetirse en otros puntos del mundo, como el Sahel o Oriente Medio.
Uno de los últimos ejemplos llega desde Mali, donde circulan vídeos que muestran ataques con drones contra posiciones militares. En las imágenes se ve cómo un cuadricóptero se acerca a soldados y vehículos antes de lanzarse directamente contra uno de sus objetivos.
Según las informaciones difundidas, los ataques estarían relacionados con grupos insurgentes que operan en el norte del país, entre ellos el Frente de Liberación de Azawad y organizaciones yihadistas vinculadas al Sahel. Estas milicias utilizan drones para compensar su menor capacidad militar frente a ejércitos mejor equipados.
La sofisticación de algunos ataques ha llamado la atención de analistas y blogueros militares, que destacan ante el diario Spiegel el nivel técnico mostrado por los operadores. Algunas voces incluso han especulado con posible ayuda extranjera, aunque no existen pruebas que lo confirmen.
Los drones FPV nacieron como una evolución de los aparatos comerciales modificados para uso militar. A diferencia de los modelos tradicionales, el piloto controla el vuelo viendo en tiempo real lo que capta la cámara del dron, como si estuviera dentro de él.
En la guerra de Ucrania, tanto las fuerzas rusas como las ucranianas han perfeccionado su uso, especialmente para atacar vehículos, trincheras o posiciones defensivas a bajo coste. Con el tiempo, ambos bandos empezaron también a utilizar cables de fibra óptica para controlar algunos drones y evitar interferencias electrónicas que bloqueaban las señales de radio.
La preocupación ahora es que esta tecnología, relativamente barata y fácil de adaptar, se está expandiendo fuera de los grandes conflictos estatales. Y, varios expertos alertan al diario citado de que el acceso de grupos armados y organizaciones extremistas a estos sistemas puede convertirlos en una amenaza cada vez más difícil de contener.
