Nil Moliner: "Ya lidio muy bien con la ansiedad, pero hay momentos que no tienen nada que ver con eso, sino con la presión"
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Nil Moliner: "Ya lidio muy bien con la ansiedad, pero hay momentos que no tienen nada que ver con eso, sino con la presión"

El artista barcelonés presenta su cuarto álbum de estudio 'Nexo'.

Nil Moliner en su concierto en el Movistar Arena en diciembre.ALDARA ZARRAOA

Desde después de la pandemia, si hay un sonido vitalista y alegre que ha llenado las radios y las radiofórmulas ese es el de Nil Moliner, probablemente su hit Libertad, de su disco Un secreto al que gritar, se haya coreado a pleno pulmón en bodas, fiestas y en travesías en coche. 

Pero, sobre todo, Moliner —quien tras más de 5 años de trayectoria llegó al gran público al componer el tema de Alfred García en su candidatura para Eurovisión, Que nos sigan las luces— ha logrado conectar con su público a través de un directo que ha agotado entradas en el Movistar Arena y en el Palau Sant Jordi.

Para él, tal y como cuenta en su entrevista con El HuffPost, actuar ante su público es su principal motivación. "Me dedico a la música por ese momento de conectar, ser el conector entre una canción y mi público", enfatiza y, también ha sido la motivación de Nexo, su nuevo disco que publica este 22 de mayo, en el que se incluyen temas como Me acuerdo de ti o Tu cuerpo en braille, dos canciones que se han convertido ya en himnos.

Un proyecto que llega después de superar una parón por saturación y problemas de salud mental después de una enorme gira en 2022 que le obligó a parar en 2023, un tiempo que llegó a considerar "demasiado". "Siempre ha sido una cosa que me ha perseguido, el tema de la ansiedad", asegura, aunque ahora dice lidiar mejor con ella mientras responde a esta entrevista sin parar de mover su fidget spinner contra los nervios o el estrés de la promoción.

"Decidí mal porque después me di cuenta que había parado mucho y que estaba echando de menos mucho la tarima. Ahí empieza Nexo, justamente de una situación en la que me siento muy mal porque echo de menos la tarima, echo de menos al fan, echo de menos al equipo", recalca.

De dónde viene este Nexo, esta nueva etapa, ¿qué querías unir?

Pues, a ver, es muy profundo, pero el resumen es esa conexión que hay entre una canción y una emoción. Ese momento de “yo también” como oyente, algo como esa canción le pone palabras a algo que querías contar y no sabías cómo, o pone banda sonora a una situación.

Esa conexión, ese momento en que conectas, eso es Nexo para mí. Por eso todas las canciones llevan nexo01, nexo02... Al final está hecho de nexos, la música está hecha de nexos, el disco está hecho de nexos. Quiero decir, he coescrito y he producido el disco con mucha gente, ha sido un trabajo en equipo esencial con mi discográfica, con el equipo creativo, con mis managers... Ha sido un disco de muchas conexiones. Y estas conexiones me han llevado a ponerle el nombre de Nexo.

Después de esta etapa de Un secreto al que gritar o Lugar paraíso, contaste que viste afectada tu salud mental, que te sentiste muy presionado. Es algo que cada vez le pasa a más artistas que deciden parar, ¿crees que ha cambiado la situación en los últimos años, tanto a nivel de empatía como de presión en la industria?

Sí, a ver, yo empecé mi carrera casi en 2013, saqué una canción, que se llama Sale el Sol, y hablaba ya de un ataque de ansiedad. Mi primer disco, Bailando la batalla, justamente se llama así, porque era yo batallando con mis miedos. Siempre ha sido una cosa que me ha perseguido, el tema de la ansiedad.

Obviamente, ya lidio muy bien con ello, pero sí que hay momentos que no tienen nada que ver con la ansiedad, que tienen que ver con la presión o con el trabajar mucho. Y yo tuve que parar, en 2022 giré muchísimo, y tuve que parar todo el 23 un año y medio para rehacerme.

Decidí mal porque después me di cuenta que había parado mucho y que estaba echando de menos mucho la tarima. Ahí empieza Nexo, justamente de una situación en la que me siento muy mal porque echo de menos la tarima, echo de menos al fan, echo de menos al equipo.

En el 2023 paré y vuelvo a subir un escenario el 20 de abril del 2024, o sea, un año y medio después. Y ahí se me van todos los miedos, entiendo que el directo, que estar conectado con mi gente, que estar encima de la tarima es mi columna vertebral. Ahí empiezo a escribir Nexo, que también viene de echar de menos una conexión y encontrarme con ella otra vez.

  Nil Moliner en el Primavera Pop el pasado 10 de abril.Europa Press via Getty Images

Porque has sacado tres discos en seis años en los que, además no has parado de girar, ¿cómo se gestiona eso de componer girando?

En 2023 estaba parado y saqué Lugar paraíso, que ya estaba como bastante escrito, y desde la discográfica me dijeron "¿hay más canciones para sacar?". Y dije "no, no hay nada, porque no me siento con ganas de escribir". Y bien, tengo un superequipo maravilloso, aparte de mis managers y de la discográfica, que son increíbles, que me dijeron "no te preocupes" y me dejaron libre, me dejaron tiempo. En ese tiempo fue cuando yo me subí a la tarima en 2024 para girar Lugar paraíso, con el que ya empecé a sentirme muy bien.

Ese empezar a sentirme muy bien coincide con mudarme a Madrid, que yo soy de Barcelona, y que, de repente, empezaron a pasar cosas en la vida, empecé a escribir, empecé a sentirme lleno y fue maravilloso. Entonces me inspiré muchísimo, pero eso viene a etapas. Cuando se está escribiendo un disco, también confío en el picar piedra y en el que es un oficio, que la canción puede salir un día así porque sí, pero se tiene que buscar.

¿Cuál es tu rutina para componer? Hay artistas que esperan a que venga la inspiración y otros que prefieren hacer ejercicios de composición cada día.

Yo estos ejercicios los hago, pero de una manera más espontánea. Tengo el bloc de notas petado de frases, de palabras, de momentos, de situaciones... Después tengo el bloc de notas de audio petado de melodías...

Por ejemplo, esta semana estoy en Madrid de promo, pues me pasan cosas, la semana que viene me siento en el estudio y escucho, cojo la guitarra y ya empiezas a juguetear con eso. Es algo muy divertido y es algo que me apasiona mucho, que de ser observador pueda después nacer una canción. De ese audio, de decir “esa pareja se está despidiendo” que ves en un banco mirando, al cabo de un mes o dos ves la nota y dices "hostia, qué bonito" y ya coges el piano y eso te lleva a un mundo en el que hay una paleta de colores que empiezas a crear. Eso es maravilloso porque es muy divertido.

En este disco está ese melacólico adelanto que es Me acuerdo de ti, ¿se escribe mejor desde el desamor que desde estar enamorado?

Me da igual, escribo sobre las situaciones, sobre cosas que me pasan y sobre cosas que veo o que me cuentan. Me acuerdo de ti es una canción a la que tengo mucho cariño, es la que abre el disco y es una canción que habla del momento en el que me encontraba el año pasado. De hecho, empieza la canción diciendo “he cruzado caminos que no evitaron batallas” y después en el siguiente verso dice “he subido a la cima más alta” porque es esa sensación de estar parado pero vienes de un momento muy bueno, pero luego te subes al Palau Sant Jordi para iniciar la gira.

Ahí entiendes muchas cosas y dices "hostia, yo pensaba que no vendría nadie a verme y de repente... estás empezando la gira en el Palau Sant Jordi ¿qué es esto?". Es una mezcla de eso, la estrené en el final de gira de Lugar paraíso en diciembre en Madrid, Pamplona y Barcelona y se convirtió en "Me acuerdo de mi fan", de la gente que me sigue. Hay un momento en el preestribillo que habla de mí y de la situación y dice “ahora apareces sin avisar y ahora todo está en llamas” y, de repente, miraba a mi público y digo "es que ahora apareces sin avisar y todo está en llamas por tu culpa" ¡Qué guapo! Y escribía "Me acuerdo de ti en las noches de Barna" y ahora le estoy cantando a mi público porque realmente me he acordado mucho de todos ellos y ellas y es algo maravilloso. Es una canción que ha dado la vuelta al sentido y es algo maravilloso.

"A mí me gusta pensar que la gente que quiere verte en primera fila vaya antes al concierto, no que sea una cuestión de dinero"

Otro de los adelantos es ese Ya no estoy triste, con toques salseros. ¿Hay algún género que veas que no quieras hacer?

Algo que me está gustando mucho de este disco es trabajar con otros productores, porque Ya no estoy triste está hecha con Nico y con Pablo, ‘Los Mapache’, que son dos productores colombianos. De repente, empezamos a juguetear en el estudio con más ritmos latinos porque les salía de dentro. Hicimos muchas canciones, a parte de Ya no estoy triste, hicimos muchas cumbias, mucho vallenato, que era algo que quería hacer y qué mejor que hacer un vallenato con alguien de Colombia y, de repente, nos salió esta especie de son cubano muy divertido con el que me acuerdo que en el estudio nos lo estábamos pasando increíble.

Fue maravilloso y estoy muy feliz de haber podido contar con mucha gente en este disco, porque de repente sale Ya no estoy triste que igual de otra manera no hubiera salido. Es increíble poder estar en el estudio jugueteando con los estilos maravillosos.

Porque se ha hablado mucho de que predominaban mucho los sonidos latinos, lo urbano el autotune, pero tú has triunfado con un pop rock clásico y con unas guitarras que recuerdan a sonidos los 2000 de Pereza, El canto del loco, Pignoise. ¿Está volviendo eso? ¿Crees que la gente necesita un poco de música orgánica otra vez?

A ver, yo creo que hay cabida para todo porque en mi disco, en Me acuerdo de ti, hay cosas muy producidas y hay cosas que no tanto, y hay cosas más folk... O sea que yo, mira, si algo me gusta de la música es que yo estoy en el estudio y no pienso en lo que la gente piensa, en si algo funciona, si ahora tengo que hacer esto, porque creo que en el estudio estoy para disfrutar. Las guitarras dosmileras han vuelto porque estábamos en el estudio y subí la distorsión de la guitarra y entonces esa canción me llevó a El canto del loco, que es mi vida y mi adolescencia, dije “qué guapo, sigamos por ahí, y empezamos a jugar por ahí”.

No era más que una acción de un niño jugando y eso creo que es lo guapo, no hay más explicación que esa. De hecho, este es un disco jugando sin pensar en lo que se está poniendo de moda si está volviendo...

Se habla de que la música en directo vive su mejor momento a nivel de venta de entradas y programaciones, ¿cómo lo ves de cara a un medio a largo plazo?

Pues espero que bien, te puedo hacer la carta a los reyes (risas). Pero deseo que sea increíble, porque yo me considero una persona que se dedica a la música por el directo. Me dedico a la música por ese momento de conectar, ser el conector entre una canción y mi público. Me siento un canal cuando estoy en una tarima y eso es maravilloso, así que espero que siga habiendo conciertos, que la gente siga apostando por la música en directo. Desde aquí, quiero dar las gracias a la gente que se guarda su rinconcito de dinero para ir a ese festival o ir a la sala X a verte. Es maravilloso. Es un gesto superbonito, que lo encuentro brutal y ojalá dar las gracias una a una a esas personas.

En tu caso no haces en todos los conciertos esa división de zona VIP, Golden Circle, etc. ¿Qué piensas de esa clasificación que cada vez se estila entre más artistas?

Mira, alguna vez sí que lo he hecho en algún concierto mío, en el Palau sí que había. Yo creo que al final se tienen que probar cosas para darte cuenta que igual las quieres cambiar. Bueno, es algo que quien quiera hacer lo que lo haga, a mí me gusta pensar que la gente que quiere verte en primera fila vaya antes al concierto, no que sea una cuestión de dinero pero después entran muchos términos aquí, porque entra la promotora, entra el equipo, entra el recinto... Una serie de cosas que tienes que habilitar unas zonas para X y aprovechamos...

Hay un momento que se te escapa de las manos, pero cada vez se me escapan menos cosas de las manos, cada vez quiero estar más encima de estas cosas. No es que me parezca bien o mal, lo he hecho, igual otra vez no lo vuelvo a hacer.

Te vimos en el Movida Sound en Barbate (Cádiz) hacer un alegato en contra del genocidio en Palestina, ¿crees que los artistas tienen que usar esa voz para denunciar causas sociales o políticas?

Fua, no sé si decir si "los artistas tenemos que" o no porque yo no soy quién para decirlo, pero si yo hay cosas que me apetece denunciar en directo y lo hago sin pensar más allá de la repercusión, sin pensar más allá de si me va a beneficiar o no, o si todos deberíamos hacerlo o no.

Cada uno tiene sus guerras en las que lucha. Y en ese momento y ahora también, me parece absolutamente una vergüenza lo que está pasando y desde el poco conocimiento que tengo dar ese mensaje en directo también en nombre de todo el equipo y de toda la banda no solo algo mío. Es una guerra que, en este caso, todos y toda la gente de mi equipo y de mi banda estamos de acuerdo. Las conversaciones de la furgoneta, las conversaciones cenando antes del concierto, todas van por ahí y, de repente, te subes y te sale natural decir “mira familia, estamos en contra de cualquier genocidio”, por ejemplo. Que, por otro lado, ¿quién no está en contra de cualquier genocidio?

Al menos, decirlo en voz alta por si hay alguien que está dudando un poco que sepa que yo estoy en desacuerdo absoluto.

"Hay cosas que me apetece denunciar en directo y lo hago sin pensar más allá de la repercusión, sin pensar más allá de si me va a beneficiar o no"

También se generó mucha controversia con la financiación del fondo prosiraelí KKR a varios grandes festivales en España. Hubo artistas que se retiraron, otro que aseguraron no poder hacerlo a pesar de querer hacerlo y otros que fueron muy criticados. ¿Cómo lo viviste tú?

Bueno yo viví uno, no me acuerdo cuál. Al final, la gente tiene que entender yo soy el primero que de repente me entero y digo "¡cancelo!" porque es lo primero que digo "¡no quiero participar!". Pero hay mucha movida detrás, hay unos contratos firmados, hay unos dineros, hay unas gentes que pagar, hay una cláusula que a veces no es tan fácil como la gente piensa. No es decir "no, ya está", hostias, el mundo es mucho más complejo que eso.

Por esa parte, hay esta gestión que no es tan fácil de hacer y por la otra, a nivel ético. Por ejemplo, yo ahora mismo estoy en un momento de mi vida que estoy muy obsesionado en eso con decir "¿qué es peor? tocar en el festival donde hay un inversor que está participando en el genocidio o comprarte cierta ropa o comprarte cierto alimento o consumir ciertos productos".

Me gustaría ver como unos gráficos y decir pues "mira, es mucho peor comprar esto que no te das cuenta porque es directamente el dinero va ahí" y dices "hostia, bueno cuestionemos todo también”. No es “no toques, está siendo partícipe de eso", sí, claro, pero igual todos estamos participando de otra manera.

Me gustaría saberlo bien claro. Después del alegato mucha gente me dijo en plan “ah, pero estás aquí”. Sí, sí, estoy aquí, es que no puedo no estar aquí, me costaría muy caro y no puedo.

Te vimos este sábado en La casa de la música en TVE, un programa musical en la televisión pública. ¿Crees que hace falta más música en la televisión?

Al final que en una tele pública haya música y haya artistas y se vea cómo está la movida que está pasando en ese país, es maravilloso. Es muy necesario así que estoy superfeliz de formar parte de eso. Estuvo muy guay la verdad.

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Redactora de Life en El HuffPost. Graduada en Periodismo por la Universidad de Málaga (UMA) y Máster en Periodismo Cultural por la Universidad CEU San Pablo, ha colaborado con diversas webs culturales y ha trabajado como coordinadora de proyecto en la VII Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. Desde 2017, en la sección de Life (antes Tendencias) de El HuffPost escribe sobre música, cultura y entretenimiento, pero también sobre feminismo y sobre el colectivo LGTBIQ+.

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