Un 'making of' ficticio de lo que pudo ser: 'Aída y vuelta' humaniza y trae a la actualidad una de las series más exitosas de la televisión
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Un 'making of' ficticio de lo que pudo ser: 'Aída y vuelta' humaniza y trae a la actualidad una de las series más exitosas de la televisión

La cinta dirigida por Paco León reúne al reparto original de 'Aída' casi al completo 12 años después.

Carmen Machi y Paco León en 'Aída y vuelta'.Sony Pictures

Han pasado casi 12 años desde el final de Aída, casi 17 de la salida de Carmen Machi como protagonista de la ficción inicialmente planteada por Globomedia como un spin-off de Siete vidas y que ganó su éxito propio. Todavía hay quien sigue identificando a Paco León como Luisma, a Carmen Machi como Aída, a Canco Rodríguez como El Baraja, a Mariano Peña como Mauricio Colmenero o a Eduardo Casanova como Fidel.

El reto que tenía Paco León de enfrentarse a una serie de tanto calado social y que en 2007 se convirtió en la más vista de España no era fácil, pero ha sabido darle la vuelta y poner el foco en sus protagonistas fuera del papel. Con un filme cargado de sátira que trata de "actualizar" un humor de la época y de darle voz propia a los actores, que se interpretan a ellos mismos, León da vida, tal y como señala el claim a algo que "no ocurrió jamás, pero podría haber ocurrido".

La cinta se ubica en 2018, con un inicio propio de los créditos de Star Wars, en el que la serie habría seguido rodándose y Carmen Machi habría vuelto al reparto habitual tras su salida de la cárcel junto a su hijos Soraya (Miren Ibarguren) y Jonathan (David Castillo),  su nieta Aidita (Sanseverina Lazar), su hermano Luisma y su madre Eugenia, a la que da vida Marisol Ayuso. Todos ellos, con la sonada ausencia de Ana Polvorosa como Lore, se enfrentan al último capítulo de una temporada.

Al inicio, se puede ver cómo los chistes que siguen haciendo con el humor de la época que incluían tintes homófobos, racistas o machistas, reciben críticas en redes sociales y también se encuentran con el hastío de los actores que se niegan a hacer algunas de las bromas más hirientes, especialmente en el caso de Miren Ibarguren.

La trama se va complicando como una comedia de enredos habitual, pero marcada por los eventos de actualidad como la denuncia de agresiones sexuales en el ámbito audiovisual con el caso de Miren Ibarguren por parte de Emilio Gavira, actor con acondroplasia reconocido por papeles como Blancanieves.

Sin embargo, se hace desde un punto casi equidistante, en el que, tal y como explica León en su entrevista con El HuffPostcon la idea de "hablar y reírnos un poco de las situaciones tan ridículas de víctima o verdugo, de cómo cambia la dirección de los señalamientos, de cómo los linchamientos también son peligrosos porque de repente cambian de dirección".

Cabe recordar que las denuncias por acoso sexual a cineastas como Carlos Vermut, el dramaturgo Ramón Paso o el recientemente condenado productor Javier Pérez Santana siguen sucediéndose. "Eso sí era algo que ha venido también con la corrección política y algo que ha aparecido desde el 2018, también con el Metoo y todo eso", recuerda León.

A esto se suma una trama sobre la vida personal, ficcionada, de algunos de los protagonistas como una Carmen Machi hastiada por su papel y que quiere salir de la serie, cueste lo que cueste, incluso enfrentándose a la propia productora y contando con enfrentamientos con sus compañeros como el mismo León. Pero también un frente abierto como es la utilización de la IA para hacer deepfakes de los actores que tiene más de Black Mirror y de realidad próxima que de ficción.

Todo ello con flashes personales de los intérpretes que han resultado ser real como la visibilización del VIH de Casanova que, en un principio iba a formar parte de la ficción, pero que posteriormente él mismo hizo público a través de un comunicado el pasado 19 de diciembre.

También hay hueco para tomarse con humor las aspiraciones y comparaciones de los actores y, especialmente de las actrices, como esa Miren Ibarguren admirando desaforadamente a Bárbara Lennie, o para la exposición que viven y vivían los actores en su día a día.

Sin embargo, si para algo sirve este Aída y vuelta más que para pedir el regreso de forma nostálgica de una ficción de los 2000 tan presente hoy en día —pero cuyo humor no ha envejecido tan bien como los pantalones cargo o los pantalones de tiro bajo— sirve para hacer un ejercicio de nostalgia colectiva, que han transitado su propio proceso para volver a los papeles que les dieron la fama masiva.

Tal y como recordaba Carmen Machi en su charla con El HuffPost, "puede sorprender la gente que te viene a decir que es fan de esta serie". "Desde el embajador de Argentina a la señora que vive en la calle Serrano, luego gente de barrio y gente extranjera. Es por eso. Es un fenómeno de masas, porque abarcó todo", enfatizaba.

León evita caer en los tópicos del metacine y da la importancia suficiente a lo que sucede en este último episodio ficticio, con sus chistes habituales y sus coletillas que bien podrían formar parte de un episodio real que, además se podrá ver en un QR que aparece como escena postcréditos en el cine. Pero sobre todo, explota la capacidad de la comedia de reírse de uno mismo tan necesaria hoy en día, incluso cuando se trata de mirar atrás.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

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Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
Aunque no siempre haya relación con la industria cultural, también he cubierto temas relacionados con el Feminismo y el colectivo LGTBIQ+.

 

He podido contar en primera persona con supervivientes del “Stonewall español” que es el Pasaje Begoña, denunciar la situación que viven los menores trans o hablar sobre qué significa la manosfera antes de que llegara a Netflix ‘Adolescencia’.

 

Mi trayectoria

Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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