Si tienes la casa siempre desordenada, la psicología tiene algo que decirte
Es un problema más serio de lo que parece.
El desorden en el hogar suele verse como un mal menor, una cuestión estética o una simple falta de tiempo. Sin embargo, la psicología advierte de que vivir rodeados de caos puede tener un impacto mucho más profundo en nuestro bienestar emocional de lo que imaginamos.
Según recoge Silvia Ruiz en la revista AD, una casa desordenada puede generar, casi sin darnos cuenta, emociones negativas como estrés, ansiedad, irritación o incluso culpa. Son sensaciones que se acumulan y terminan afectando a nuestra salud mental casi sin darnos cuenta.
“El desorden en casa es un factor muy estresante, sobre todo ahora que pasamos más tiempo en nuestros hogares”, explica el psicólogo clínico Alejandro Pereira Zambrano. Para el especialista, el entorno juega un papel clave en nuestro equilibrio emocional. “Ya tenemos bastantes componentes que nos estresan en el día a día como para añadir uno más a la lista”, señala.
Fuente de estrés constante
Desde el punto de vista de la organización doméstica, Alicia Iglesias, creadora de Orden y Limpieza en Casa, coincide en que el desorden no es un fenómeno aislado. “El orden llama al orden y el desorden llama al desorden”, afirma.
Según la experiencia de Alicia, es habitual que una persona que atraviesa un mal momento emocional descuide la organización del hogar, lo que a su vez agrava la sensación de caos y hace que recuperar el control resulte cada vez más difícil.
Qué dice la psicología
Diversos estudios psicológicos han intentado dar respuesta a un fenómeno muy común: personas aparentemente organizadas en su vida profesional o personal que, sin embargo, viven en casas desordenadas. Investigaciones recogidas por Science Direct apuntan a que, aunque existen rasgos de personalidad que pueden predisponer al desorden, mantenerlo en el tiempo tiene consecuencias claras en el funcionamiento del cerebro.
Un estudio publicado en Journal of Environmental Psychology en 2021 concluyó que cuanto mayor es el desorden percibido, menor es el bienestar emocional. Las personas que viven en entornos caóticos presentan mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad o depresión y, además, tienden a sentir menos su vivienda como un verdadero hogar.
El desorden no solo afecta al estado de ánimo. La cognición y la atención también pueden verse perjudicadas. Tener demasiados estímulos visuales aumenta la carga cognitiva del cerebro, lo que dificulta la concentración y la toma de decisiones. A esto se suma la procrastinación, un fenómeno muy frecuente. El exceso de objetos y tareas pendientes puede generar un bloqueo mental que lleva a posponer indefinidamente el momento de ordenar o deshacerse de lo innecesario.