'Conscious unbossing' o por qué los jóvenes ya no quieren ser jefes a toda costa: "Ganaba 200 euros más por más de 50 horas semanales y lo gastaba en una psicóloga para aguantar"
Encuestas en varios países europeos detallan hasta qué punto las nuevas generaciones han renunciado a gestionar y cómo, quienes han tenido que hacerlo, dan un paso al lado pronto.
Decenas de criptobros en las redesa vendiendo las bondades de su plan de inversiones. Adictos a los burpees que hacen de las flexiones su modo de vida y enriquecimiento... Aquí, el que no tiene un método para hacerse rico es porque no quiere. Lo que se lleva cada vez menos entre los jóvenes es aquello de 'ser tu propio jefe'.
Ese rechazo tiene su propio nombre. Se trata del conscious unbossing, algo así como el deseo consciente de no querer ser jefe o 'desvinculación consciente'. Como detalla Le Monde en u nreportaje con varios jóvenes que han renunciado a la posición de jefatura de una empresa o una unidad de negocio, no se trata de falta de compromiso laboral. Tampoco es una cuestión de dinero.
Billy, nombre figurado por el medio, habla de una "carga mental agotadora" que ya no le deja tiempo para pensar y proponer estrategias, lo que se supone era la razón principal de su cargo. "Ganaba apenas 200 euros más que mis compañeros, o sea, 2.300 euros al mes por más de 50 horas de trabajo semanales", una cifra realmente baja para el nivel de estrés que sufría. De hecho, cuenta que el pequeño ingreso extra con respecto a otros trabajadores "lo gastaba en sesiones de terapia y osteopatía para sobrellevarlo".
El sentimiento de Billy es el de tantos otros. En Francia, en EEUU, en España y casi en cualquier lugar de los países avanzados sociocultural y económicamente hablando. Para la Generación Z —los nacidos entre 1997 y 2012— la responsabilidad de gestionar ya no es un argumento en sí mismo.
Jean Pralong, profesor e investigador de la Escuela de Administración de Normandía es el autor del célebre artículo Convertirse en gerente ya no es un sueño... excepto para los hijos de familias de clase trabajadora, publicado en 2025 por The Conversation.
En el afirma que "el poder directo que antes ostentaban los mandos intermedios tiende a desaparecer, mientras que el estatus asociado a este rol se debilita". "La gestión se percibe como menos prestigiosa que antes, sobre todo entre los jóvenes, que ahora valoran las figuras de liderazgo inspiradoras", sentencia.
Sus palabras tienen reflejo demoscópico. Así lo muestra una encuesta elaborada por la empresa británica Robert Walters, dedicada a la selección personal. En su macrotrabajo de 2024 se recoge que el 52% de los jóvenes rechazan los cargos de dirección' y hasta un 72% prefiere progresar de forma independiente en lugar de ascender hasta liderar un equipo.
Desde Francia, la empresa de formación profesional Cegos muestra algo parecido. En su estudio basado en testimonios de responsables de Recursos Humanos, el 56% cree que los candidatos no quieren asumir el rol de 'jefe'. Es decir, más de la mitad tiene claro que sus trabajadores no quieren convertirse en responsables de las empresas de las que forman parte.
Amine, otro nombre figurado, revela a Le Monde su caso, que como tantos acabó en renuncia a los pocos años de ser nombrado jefe de equipo. Porque este ingeniero de ciberseguridad tardó poco en verse al frente de un grupo reducido, en su caso de cuatro personas.
"El problema es que el cliente aumenta la carga de trabajo, pero nadie quiere contratar por miedo a reducir los márgenes de beneficio. Así que constantemente trabajamos con un presupuesto muy ajustado". Tal fue el ajuste que se vio obligado a multiplicar sus funciones hasta llegar a unas 70 horas de trabajo a la semana. Demasiado para soportarlo sine die cuando ni siquiera suponía una ganancia económica tan alta. "Sentí que lo que hacía no tenía un impacto real y positivo en la humanidad", comenta sobre los motivos de su renuncia.