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Una pareja deja una carta manuscrita advirtiendo que su bebé es un llorón y la respuesta de los vecinos es puro sentimiento de comunidad

Una pareja deja una carta manuscrita advirtiendo que su bebé es un llorón y la respuesta de los vecinos es puro sentimiento de comunidad

“Les agradeceríamos mucho su comprensión".

Un bebe rubio, llorando con la cara roja
Un bebé llorandoGetty Images/iStockphoto

Cuidar de un bebé es una tarea muy delicada, pero también una de las más exigentes que existen. Las primeras semanas suelen estar llenas de desvelos, cambios y momentos de cansancio. Los bebés lloran con frecuencia porque es su forma de comunicarse, así expresan hambre, sueño, incomodidad o simplemente la necesidad de consuelo. 

Sin embargo, cuando se vive en comunidad, esos llantos pueden traspasar paredes y convertirse en un desafío compartido. En un edificio, una pareja decidió afrontarlo con sinceridad, dejando una nota pidiendo empatía y comprensión que acabó despertando una oleada de ternura colectiva.

Una carta llena de sinceridad y amor

En la imagen compartida por el medio coreano Hankyung se veía una carta manuscrita colocada en el ascensor del edificio, firmada por una pareja que vive en el piso 18 que empezaba con:“El 12 de septiembre nació un angelito, un regalo”.

Continuaban explicando con sinceridad: “Dicen que la vida no siempre sale como uno la planea, pero últimamente, viviendo con un bebé, estoy experimentando de verdad lo que eso significa. Nuestro bebé llora todo el tiempo, sin importar lo que queramos”.

Con un tono humilde y agradecido, añadieron:“Les agradeceríamos mucho su comprensión, incluso si hay ruido temprano en la mañana o tarde en la noche. Les pedimos disculpas de antemano. Nos encantaría visitarlos a todos personalmente para saludarlos, pero les pedimos su comprensión, ya que no nos es posible”. La nota concluía con: “Te criaré con sabiduría y amor. Espero que siempre tengas buena salud y que solo te sucedan cosas felices”.

La respuesta de los vecinos

Lejos de recibir quejas o miradas incómodas, la carta se convirtió en un símbolo de comunidad. Pronto, el ascensor se llenó de respuestas escritas a mano de los vecinos, todas cargadas de afecto y empatía.

Entre los mensajes podían leerse frases como:“¡Felicidades! Que tengas una buena crianza y mucha salud”; “Todos lloramos de pequeños. ¡Ánimo a los dos!”; “Todos los bebés lloran. Lo entiendo"; “El llanto de un bebé es un sonido precioso hoy en día.”

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Además, un vecino del piso 17 escribió con humor: Vivo justo debajo, no hay problema. Espero que el bebé crezca sano y fuerte.” Otro vecino preguntó: “¿Es princesa o príncipe?”. Incluso algunos añadieron pegatinas de gatos junto a los mensajes de “¡Felicidades!”, haciendo del ascensor un mural improvisado de buenos deseos.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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