El discurso íntegro del rey Felipe VI en la visita del papa León XIV a España
El monarca ha hablado de diversos temas y ha lamentado el "dolor" por los abusos en la Iglesia.
El día ha llegado. Este sábado ha llegado, tras mucha expectación durante semanas, el papa a España. Lo ha hecho en avión, aterrizando en el aeropuerto de Barajas. En su llegada le han recibido el rey Felipe Vi y la reina Letizia, quienes le han dado una calurosa bienvenida. Desde allí se han desplazado hasta el Palacio Real, donde los tres han tenido un breve encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Más tarde ha tenido lugar el discurso del rey, quien ha querido dedicar unas palabras aprovechando la visita del Pontífice hablando de diversos temas, entre ellos los abusos de la iglesia. Puedes leer el discurso completo a continuación.
Lee aquí el discurso completo:
"En este tiempo corremos el riesgo de olvidar aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que —abolidas muchas de nuestras referencias por el pulso de la actualidad— todo vale, todo es admisible, negociable y justificable. Y no es así. La dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos... Porque en ellos —en sus múltiples combinaciones— está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide.
Vuestra voz, Santidad, mana del espíritu, de la Fe Cristiana, y se nutre de veinte siglos de historia. Es hoy fuente de inspiración para más de más de 1400 millones de católicos; pero resuena, por su contenido ético, mucho más allá: en todas las conciencias. Esa voz, tan nueva y tan antigua, acaba de plasmarse en la 1ª Encíclica de Vuestro pontificado, que aborda, entre otros asuntos, los desafíos inherentes a la IA. Basta con leer el título —Magnifica Humanitas— para darse cuenta de que no la mueve una visión catastrofista, sino una mirada cargada de esperanza y de optimismo en el ser humano. Un texto humanista.
Vuestras palabras nos instan a reemplazar el miedo —que es estéril y paralizante— por un conocimiento, meditado y compartido, del potencial y de los riesgos de esta nueva realidad. Y añadís que esa nueva tecnología no puede ser monopolio de unos pocos sino un instrumento en manos de todos que beneficie a todas las sociedades. Y eso solo será posible si logramos mantener a la persona en el centro de cualquier discurso; jamás reemplazada, subyugada o coaccionada por ningún algoritmo.
Porque en un mundo anegado de datos y mensajes se hacen imprescindibles la empatía, la comprensión y la escucha. Vuestro predecesor, Su Santidad el Papa Francisco, insistía a menudo en la importancia de saber escuchar. Es paradójico que, en un tiempo de interconexiones, estemos perdiendo esa capacidad… o esa paciencia. Porque cuando la atención está en el otro, en quién tenemos enfrente, podemos identificarnos con su dolor, con su alegría, con sus debilidades y fortalezas..., podemos ponernos en su lugar. Solo si aprendemos a comprender las razones de los demás, a buscar el terreno común o de acuerdo, lograremos avanzar unidos.
Recuerdo que, desde la Logia de las Bendiciones, a los pocos minutos de salir del cónclave que os convirtió en sucesor de Pedro y Obispo de Roma, lanzasteis al mundo una encendida defensa de la unidad. “Ayudadnos” —dijisteis— “a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un único pueblo siempre en paz”.
La unidad como aspiración surge de la conciencia de nuestra fragilidad como individuos, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones; pero también de esa capacidad inagotable para el bien y la belleza que alcanza su cima cuando el ser humano ama al prójimo, cuando se abre y se entrega a los demás. Recordarlo siempre, de palabra y de obra —y en especial en estos tiempos de incertidumbre— bien merece ser pauta de conducta universal: la unidad como vehículo e instrumento para la paz. De nuevo, Santidad, bienvenido a España".