Los investigadores coinciden: Taylor Swift ganó 2.000 millones con su gira pero ningún grupo femenino aparece entre los 27 tours más taquilleros de la historia
14 de ellas pertenecen a grupos exclusivamente masculinos.

En 2024 Taylor Swift rompió todos los récords con su gira Eras Tour, superando los 2.000 millones de dólares en recaudación. Este logro fue sin duda celebrado como un hito histórico, sobre todo para las mujeres en la industria musical.
Sin embargo, un análisis más profundo ha destapado una realidad que ha sorprendido bastante y es que ese éxito individual de Taylor no se parece en nada para los grupos musicales con integrantes exclusivamente femeninos.
De hecho, investigadores coinciden en que, pese al impacto de la cantante estadounidense, ninguna banda compuesta exclusivamente por mujeres figura entre las 27 giras más taquilleras de la historia, mientras que 14 de ellas pertenecen a grupos exclusivamente masculinos.
Un patrón que se repite en toda la industria musical
La ausencia de grupos femeninos no se limita a las giras. En términos de ventas de discos, tampoco hay ningún grupo formado íntegramente por mujeres entre los 100 artistas más vendidos de todos los tiempos.
En contraste, hay 41 grupos masculinos que sí aparecen en esta lista. Por lo tanto, si existen artistas de la talla de Beyoncé, Madonna o Pink que alcanzan la cima en solitario, ¿por qué los grupos femeninos no logran el mismo reconocimiento?
Según diversos estudios en comportamiento organizacional, la respuesta podría estar en lo que los expertos denominan "penalización por colaboración". Las mujeres que trabajan en equipos exclusivamente femeninos tienden a ser percibidas de forma distinta a los hombres en grupos similares.
El sesgo invisible que afecta a los equipos
La investigación recogida en The Independent sugiere que estos equipos son vistos como más "amenazantes", al asociarse con una mayor probabilidad de desafiar estructuras de poder mediante la acción colectiva. Esta percepción fue compartida tanto por hombres como por mujeres participantes en el estudio. Como consecuencia, estos grupos reciben menos apoyo, financiación y reconocimiento, independientemente de su rendimiento real.
Los experimentos realizados por investigadores muestran que este sesgo no está relacionado con el talento o el rendimiento. Según los datos, cuando se presentan propuestas idénticas, los grupos exclusivamente femeninos son percibidos como menos merecedores de financiación simplemente por su composición. Esta diferencia de percepción tiene consecuencias directas en la compensación económica.
Un reto pendiente para la igualdad
El caso de Taylor Swift demuestra que las mujeres pueden alcanzar el máximo éxito de forma individual. Sin embargo, la falta de reconocimiento a los grupos femeninos evidencia una desigualdad estructural que trasciende la música.
Los expertos apuntan a la necesidad de revisar cómo se evalúan equipos y proyectos, teniendo en cuenta las diferencias individuales y los sesgos asociados a la composición de los grupos. Ignorar ese potencial supone una pérdida económica y creativa difícil de justificar.
