La plaga que no necesita machos para multiplicarse: así se extiende la avispilla del castaño y así se combate, con otro insecto que devora sus huevos
Los avisos se multiplican en España, donde llegó a comienzos del milenio procedente de China.

La penúltima preocupación del campo español y de otras partes del mundo tiene nombre. Se trata de la 'avispilla del castaño' y su presencia ya está más que extendida en nuestro país.
Se trata de un insecto originario de Asia, en concreto de China, que con sus ataques pone en peligro el castaño, de ahí el sobrenombre de una especie científicamente conocida como dryocosmus kuriphilus. Las primeras referencias en España se sitúan en 2002, según el Principado de Asturias, una de las zonas más afectadas por sus ataques.
Este animal es peligroso por sus ataques a los castaños, que provocan malformaciones a la hojas y las yemas de este árbol, lo que debilita la fuerza y reduce sobremanera la cantidad de de sus frutos producidos.
Pero aún lo es más por su número, por su facilidad de expandirse rápidamente en un entorno, ya que, como explican desde la Plataforma en Defensa del Castañar al medio de Huelva Teleonuba no necesita machos para reproducirse.
A juicio de los expertos, si no se controla a tiempo la presencia de la 'avispilla del castaño' puede convertirse en una verdadera plaga y poner en riesgo el futuro del castañar, llevando a un progresivo abandono del cultivo.
El mismo medio detalla que como solución de urgencia, los especialistas y los mismos productores están llevando a cabo un tratamiento biológico basado en el uso del torymus sinensis, otro insecto, en este caso un parasitoide que actúa eliminando los huevos de la avispilla en el castaño.
No obstante, las primeras actuaciones en la zona llevan aparejadas un ruego, el de la colaboración ciudadana para detectar y actuar con rapidez ante nuevos focos de esta avispa procedente de Asia.
El aviso dado desde Huelva y las soluciones para hacer frente a esta peculiar plaga son idénticas a las que plantea el Principado de Asturias, que detalla que los plazos para acabar con la avispilla por la vía de la 'lucha biológica' se mueven "entre los ocho y los diez años"
