Marius Borg Høiby estalla después de que se le niegue cambiar la cárcel por el palacio de Haakon y Mette-Marit: "Es absurdo e irracional"
El hijo de la princesa heredera de Noruega ha cargado contra el juez que le ha impedido dejar la prisión provisional mientras sale su sentencia.

No es habitual que Marius Borg Høiby hable en la prensa. Si lo ha hecho, se ha debido a situaciones límite, como cuando emitió un comunicado para confesar que era culpable de agredir a su exnovia y que tenía problemas con el alcohol y las drogas.
Aquello fue en 2024, y desde entonces ha sido detenido varias veces, juzgado por 40 delitos, y desde la víspera del comienzo del proceso judicial, permanece arrestado. Mientras espera sentencia, con una Fiscalía que ha pedido para él siete años y siete meses de cárcel y un acusado que acepta solo año y medio de cárcel, se ha llevado un varapalo y ha emitido una declaración.

El varapalo recibido es que va a tener que seguir en prisión mientras llega la sentencia. Como señaló NRK, el Tribunal del Distrito de Oslo ha rechazado la petición del detenido de permanecer bajo custodia en Skaugum, residencia del príncipe heredero y por tanto el lugar en el que vive su familia.
Asimismo, Marius había declarado que necesitaba salir de allí porque tenía "muy poco contacto humano. Dos o tres visitas a la semana", y criticó la mala calidad del aire en la cárcel, lo que dificultaba las visitas de "alguien de su familia próxima". Es decir, de su madre.

El motivo por el que el juez Hans Nikolai Førde se ha negado es que considera que sigue habiendo riesgo de reincidencia. En concreto, el uso del teléfono móvil es uno de los motivos por el que puede haber riesgo de que el hijo de Mette-Marit de Noruega vuelva a quebrantar la orden de alejamiento.
La carta abierta del hijo de Mette-Marit de Noruega
En cuanto a la declaración, Marius ha enviado una carta al medio Nettavisen que ha comenzado con un: "a diferencia del resto de la población, me doy cuenta de que no cuento con seguridad jurídica en Noruega".

"Comparecí ante el Tribunal de Distrito de Oslo para explicar cómo es encontrarme bajo custodia en prisión. Todo esto ocurrió ante una sala abarrotada, con la prensa citando cada palabra. Obviamente, esto me resulta difícil y me supone una gran tensión mental. Tener que hablar así de asuntos que para la mayoría serían muy privados es terrible", ha añadido Marius, que ha destacado lo mucho que toda esta situación ha afectado a mi salud mental.
"Pasé por todo esto sin que se escuchara mi opinión sobre ningún punto. Me parece obvio que el juez ya había tomado una decisión antes de que yo pudiera decir lo que quería decir", expuso también el hijo de la princesa heredera.
"Tanto durante la audiencia principal de mi caso como durante las audiencias de hoy, he manifestado mi deseo de que mi familia se mantuviera al margen. En la audiencia de hoy, indiqué que quería pasar tiempo con un familiar que padece una enfermedad grave. Considero innecesaria la aclaración que el juez hace hincapié en que se trata de mi madre", expresó Marius, cuya progenitora sufre una fibrosis pulmonar que se ha acelerado en los últimos meses.
"Estoy detenido por riesgo de reincidencia tras violar la orden de alejamiento que tengo contra mi ex. La razón por la que no deberían permitirme estar detenido con una pulsera tobillera electrónica es que temen que me ponga en contacto con ella por teléfono o internet", manifestó.

Ante esto añade que "en la prisión de Oslo estoy aislado y prácticamente sin contacto social con otras personas. Esto se debe a que la fiscalía y el juez temen que mi ex reciba un mensaje de texto o una llamada mía. Es tan absurdo e irracional que no encuentro palabras para expresar mi frustración".
Finalmente señala que "casi sin excepción, mi ex ha sido quien me ha contactado primero o quien ha solicitado contacto. Para mí, es completamente impensable incumplir cualquier condición establecida en una orden de custodia con una tobillera electrónica".
Es decir, quiere dejar claro -siempre de acuerdo a su testimonio-, que su exnovia, a la que agredió y destrozó el piso, ha sido la que ha querido seguir contactando con él. Quejas y lamentos aparte, a Marius no le queda más remedio que seguir una prisión mientras se dicta sentencia.
