Tensión, protestas, casi pleno de la familia real tras la detención de Andrés y una presencia sorprendente en el Día de la Commonwealth
La Abadía de Westminster reunió a un buen número de 'royals' británicos y a otro miembro de la realeza cuya presencia ha llamado la atención.

Cada segundo lunes de marzo tiene lugar el Día de la Commonwealth, una celebración que se conmemora con un mensaje de su líder, el rey Carlos III, y con un servicio religioso en la Abadía de Westminster de Londres al que acuden todos los miembros posibles de la casa real británica.
Así suele ser y así ha sido el 9 de marzo de 2026, cuando ha tenido lugar esta efeméride. Esta vez ha sido un lunes, como un lunes fue el Commonwealth Day 2020 en el que participaron por última vez Harry y Meghan, que se despidieron así para siempre de los actos oficiales como miembros de la casa real británica.

Aquella vez ya no asistió el expríncipe Andrés, que se había retirado de los actos oficiales poco más de tres meses antes. Seis años después ha caído definitivamente en desgracia y ha puesto en una posición muy delicada a la monarquía tras su arresto, que tuvo lugar el día de su 66º cumpleaños, bajo sospecha de mala conducta en un cargo público.
Porque aunque prácticamente solo falta que el expríncipe Andrés sea eliminado de la línea sucesoria, lo que requiere de la conformidad de los parlamentos de los 15 estados que tienen a Carlos III como su rey, la sombra del tercer hijo de Isabel II es alargada, y la gente no olvida así como así.


De este modo, esta celebración muy tensa porque a los miembros de la casa real británica les ha tocado ver y escuchar protestas ciudadanas. En los carteles podían leerse consignas como 'Abajo la corona', 'No es mi rey', o '¿Qué sabíais?', en referencia a lo que Carlos III en particular o Buckingham Palace en general conocían sobre las actividades del expríncipe Andrés.
Pero los Windsor han vuelto a dejar claro que ellos van a seguir con lo que les toca hacer, como ocurrió el día del arresto de Andrew. Y así ha habido casi pleno en la Abadía de Westminster.

Han estado el Rey Carlos III, la reina Camilla, que ha apostado por el rojo, y los príncipes de Gales. Kate Middleton se vistió de azul con un atuendo de Catherine Walker a juego con la pamela. Para las joyas escogió unos pendientes de diamantes y perlas de Bahrein que pertenecieron a Isabel II y un collar de cinco vueltas con perlas de imitación.
No faltaron la princesa Ana y sir Timothy Laurence y los duques de Gloucester, juntando así a ocho royals activos, el mayor despliegue desde la detención del señor Mountbatten-Windsor.

Los grandes ausentes fueron los duques de Edimburgo, porque los otros dos miembros de la casa real británica, el duque de Kent y la princesa Alexandra, son muy mayores y están delicados de salud, por lo que apenas aparecen en público.
Los miembros de la familia real británica se comportaron con normalidad, como suele ocurrir en público, y se saludaron entre sí con afecto. Hubo eso así problemas para besar a la reina Camilla y Kate Middleton debido a sus respectivos sombreros, tan bonitos y elegantes como complicados para acercarse a ellas.

Como señala Daily Mail, la princesa real, que llevaba un cómodo tocado, bromeó con la esposa de su sobrino al indicarle que con esa pamela que llevaba ni siquiera se planteaba darle un beso.
Alberto de Mónaco se une a la familia real británica
Hubo otra presencia royal sorprendente en la Abadía de Westminster. Se trata de Alberto de Mónaco, que asistió pese a que su país no tiene vínculo alguno con la Commonwealth y no es habitual a que este servicio acuden miembros de la realeza extranjera.
Sin embargo, el príncipe de Mónaco quiso regresar a Westminster Abbey casi tres años después de la última vez que estuvo allí, cuando fue uno de los invitados a la coronación de Carlos III.

Además, Alberto II mantiene una larga amistad con su homólogo británico. El propio príncipe comentó anteriormente a People que durante una época, cuando ambos no tenían pareja, a ambos les tocaba entrar o salir juntos "en ocasiones como bodas , funerales, bautizos, entre otras familias reales. Si había una procesión para entrar y salir, por ejemplo, de un salón o una catedral, o cuando era necesario anunciar a la gente, siempre nos emparejaban porque éramos 'los dos solteros de la realeza'". Esa época ya acabó hace mucho tiempo, pero la amistad ha permanecido.
