Hasta cuándo y cuánto va a subir la gasolina o la luz: las consecuencias del ataque a Irán que ya afectan a tu cartera
El precio del gasóleo se ha disparado una media de casi 33 céntimos por litro en la última semana, mientras que el de la gasolina de 95 ha repuntado casi 17 céntimos. La electricidad, mientras, ha subido a los 136 €/MWh, su nivel más alto en un año.

El ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, y las diferentes respuestas de Teherán, han inflamado Oriente Medio y han sumergido al mundo en la incertidumbre y el caos económico. Las bolsas se han desplomado de forma súbita (el Ibex35 cerró el viernes pasado su peor semana desde la invasión de Ucrania y perdió un 7% en cinco jornadas), el precio del petróleo se ha disparado y se teme que la inflación en ciernes provoque la subida del euribor y encarezca de nuevo las hipotecas.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del suministro global de petróleo, ha provocado que el precio del barril de petróleo brent, el de referencia en Europa, esté por encima de los 100 dólares y haya llegado incluso a rozar los 120. El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) se disparaba este lunes por su parte hasta los 101,88 dólares el barril.
Como si se tratara de un efecto mariposa, el encarecimiento del petróleo se está trasladando rápidamente a los carburantes, al transporte o a los costes de producción de las mercancías. Y todo ello castiga al consumo y frena la actividad, poniendo en peligro el crecimiento económico mundial.
El ciudadano de a pie español ya sufre sus consecuencias. Según datos de Facua-Consumidores en Acción, el precio del gasóleo se ha disparado una media de casi 33 céntimos por litro en la última semana, mientras que el de la gasolina de 95 ha repuntado casi 17 céntimos.
Pero estos incrementos no sólo afectan ya a los conductores de vehículos. El precio de la luz ha subido este lunes a los 136 euros/MWh, su nivel más alto en el último año, impulsado por el alza del gas natural. Los primeros en sufrir estas subidas serán los abonados al mercado regulado, aunque los clientes con contratos en el mercado libre también se verán perjudicadas cuando les toque renegociar sus facturas.

La gran pregunta es si estos precios han tocado sus máximos o si la previsible escalada bélica del conflicto puede llevarnos a una situación similar o incluso peor que la que ya se vivió hace cuatro años cuando Rusia decidió invadir Ucrania. Porque la inflación puede protagonizar muy pronto otro importante repunte.
Las organizaciones agrarias y las cooperativas, de momento, ya han alertado de que el alza de precios de los fertilizantes y del gasóleo pueden afectar al coste de los alimentos para los consumidores, además de afirmar que existen movimientos "especulativos". Y el sector del transporte, la industria pesada y la siderurgia también se ven vulnerables ante la interrupción de la cadena de suministro y la subida de costes energéticos.
Carles Méndez, profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya, cree que subidas del petróleo como la actual son habituales cuando se producen "shocks económicos". "El precio se dispara como un cohete, pero luego suele bajar como una pluma. Y esto se debe a que los mercados funcionan a futuro. No se fijan en las reservas actuales, sino que hacen una previsión a medio plazo. Y como los mercados anticipan una escasez, suben los precios", asegura.
¿Pero hasta cuánto puede subir? Méndez señala que los precios del petróleo suben y bajan en función de las noticias y los hechos. "Lo que nos ha hecho pasar de 80 dólares el barril a 100 en los últimos días ha sido el hecho de que se estén atacando refinerías. Ahora, Francia ha anunciado una misión internacional para abrir progresivamente el estrecho de Ormuz. Este tipo de anuncios se hacen para calmar a los mercados. Yo creo que si esta iniciativa de Macron tira mínimamente hacia adelante y se asegura el paso de crudo, el precio tenderá a estancarse. Nos moveremos entre los 100 dólares. Pero si no es así, podemos prever que el precio suba a los niveles que vimos cuando Rusia invadió Ucrania", señala.

Aunque si se da ese segundo escenario, el más desfavorable, el profesor recuerda que la dependencia del petróleo o del gas procedente del Golfo Pérsico no es tan elevado como sí ocurría con el gas ruso en 2022. "El mercado español está más diversificado. No estamos en una situación tan crítica como la de hace cuatro años", destaca.
Por este motivo, lo que más le preocupa a Méndez no es el precio de la gasolina en sí, sino sus "derivados". "El impacto de los bienes intermedios y finales va con un retardo que puede ser de unos treinta días. Será entonces cuando podríamos advertir una subida de precios en el transporte o en los bienes de consumo finales", explica.
María Romero, socia directora de Análisis Económico y de Mercados de Afi, recuerda por su parte que por el estrecho de Ormuz, además de petróleo, también pasan fertilizantes, plástico o diferentes químicos. "Productos que son importantes para otros sectores al margen del transporte. Si se esfuma una tercera parte de toda su producción, los precios tienen que reaccionar al alza sí o sí", explica.
Romero también sostiene que el posible incremento de precios dependerá de la intensidad del conflicto y de su duración. "No tenemos la percepción de que sea un asunto que se vaya a resolver rápido. Cualquier intento de aproximación o uso de la vía diplomática están siendo relegados a un segundo plano y eso nos hace pensar que el conflicto no tendrá una resolución inmediata. Y cuanto más dure todo esto, más parecido será a lo que vivimos tras la invasión de Rusia a Ucrania", advierte.

En 2022, el Gobierno activó diferentes mecanismos para topar el precio del gas, mitigar la inflación y proteger a los sectores de población más vulnerables. Este lunes, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, adelantó que el Gobierno "está listo" para tomar medidas en función de cómo evolucione la situación. Y la co-coordinadora de Sumar, Lara Hernández, ha pedido directamente aplicar de nuevo "la excepción ibérica" para intervenir el mercado eléctrico; recuperar el impuesto a los beneficios extraordinarios de las energéticas o bonificar los sectores profesionales del gasóleo como taxistas, agricultores o transportistas.
Al respecto, Romero ha asegurado que los gobiernos tendrán que "responder en función de su capacidad fiscal" y Méndez apremia, desde su punto de vista, a hacerlo cuanto antes. Eso sí, el profesor pide hacer frente al incremento de la gasolina con medidas diferentes a las subvención de veinte céntimos por litro que Sánchez aplicó en 2022. "Más de la mitad del precio de los combustibles son impuestos. Con este encarecimiento, quien sale ganando es la recaudación estatal. Por eso, en lugar de subvencionar parte del precio se debería aplicar una reducción del pago de tasas intermedias", explica.
