Lena Sisco, exinterrogadora en Guantánamo, sobre los narcisistas: "Suelen ser discretos, o incluso encantadores, y ese es uno de sus aspectos más insidiosos"
La manipulación no siempre se reconoce a simple vista, y precisamente por eso conviene aprender a identificarla antes de que se convierta en un problema mayor.

La manipulación no siempre llega envuelta en amenazas o comportamientos evidentes. A menudo se presenta con una sonrisa, una aparente seguridad o incluso con gestos de cercanía. Esa es, precisamente, una de las advertencias centrales de Lena Sisco, experta en comunicación no verbal y antigua interrogadora en Guantánamo, que ha dedicado dos décadas a estudiar los mecanismos de la llamada “psicología oscura”.
Según explica, este tipo de manipulación forma parte de la vida cotidiana de muchas personas, aunque no siempre se reconozca como tal. Puede aparecer en el trabajo, en la pareja, en amistades o incluso en citas aparentemente inofensivas.
“Es el uso estratégico de tácticas psicológicas para explotar, controlar y dañar a otros”, resume la experta, que insiste en que estos comportamientos suelen pasar desapercibidos precisamente por la forma en que se presentan. “Suelen ser discretos, o incluso encantadores, y ese es uno de sus aspectos más insidiosos”, señala sobre los narcisistas a la prensa italiana.
Su experiencia en interrogatorios y análisis del lenguaje corporal ha sido la base de su libro El poder de la psicología oscura, donde recoge herramientas para detectar a mentirosos y manipuladores.
Señales que suelen pasar desapercibidas
La manipulación rara vez comienza con un conflicto, si no en situaciones cotidianas: una pareja que culpa constantemente al otro, un amigo que utiliza la culpa para conseguir lo que quiere o un jefe que exige más de lo razonable. Son dinámicas que, con el tiempo, generan inseguridad, ansiedad y dependencia emocional.
Para la autora, el primer paso es aprender a detectar esas pequeñas incoherencias: gestos que no encajan con las palabras, cambios de tono o frases que buscan confundir más que aclarar. La intuición, sostiene, suele percibir esas señales antes de que la mente las procese.
Trece pasos para protegerse
En su libro, la experta propone un método estructurado para identificar y afrontar a manipuladores. Entre las recomendaciones más destacadas se encuentran confiar en la intuición, hacer preguntas directas cuando algo no encaja, exigir responsabilidad por el comportamiento del otro y establecer límites claros.
También insiste en la importancia de crear distancia cuando la situación lo requiere, buscar apoyo externo y, si es necesario, cortar el vínculo de forma definitiva. El objetivo, explica, no es solo detectar a los manipuladores, sino recuperar el control personal y evitar que esas dinámicas deterioren la autoestima o la estabilidad emocional.
Además, cree que la psicología oscura puede aparecer en contextos aparentemente normales, por eso defiende que aprender a reconocerla no es una habilidad reservada a profesionales de la seguridad o la negociación, sino una herramienta útil para cualquier persona.
