Álvaro Fernández, farmacéutico: "El alcohol no afecta al efecto de la mayoría de los antibióticos"
Pero hay un factor menos conocido que puede reducir su eficacia.

"¿Puedo beber alcohol si estoy tomando antibióticos?" Es una de las preguntas más habituales en las farmacias y consultas médicas. Y es que muchas personas han asumido que mezclar antibióticos y alcohol es extremadamente peligroso en cualquier caso.
Sin embargo, el farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en redes como @farmaceuticofernandez asegura que la realidad es bastante diferente. "El alcohol no afecta al efecto de la mayoría de los antibióticos", explica el especialista, que ha querido desmontar uno de los mitos más extendidos sobre los tratamientos antibióticos.
Aunque aclara que existen excepciones concretas que dependen del medicamento y circunstancias, Fernández señala que hay otro factor mucho menos conocido que sí puede reducir la eficacia de varios antibióticos.
El verdadero problema
Según explica el farmacéutico, los lácteos, como la leche, el yogur o el queso pueden interferir en la absorción de determinados antibióticos debido a su contenido en calcio. "Algunos antibióticos se unen al calcio formando complejos que en el intestino cuesta mucho absorber", señala.
Cuando esto ocurre, parte del medicamento no logra pasar correctamente al torrente sanguíneo y, en consecuencia, el tratamiento puede perder eficacia. Por eso, los expertos recomiendan dejar un intervalo de entre dos y tres horas entre la toma del antibiótico y el consumo de lácteos en ciertos casos.
Con qué antibióticos surgen problemas y con cuáles no
Álvaro Fernández advierte de que no todos los antibióticos presentan este problema, pero sí algunos muy utilizados. Entre los medicamentos con los que conviene tener especial cuidado menciona la doxiciclina, la tetraciclina y el ciprofloxacino. En estos tratamientos, el calcio puede dificultar notablemente la absorción del fármaco. "Llega menos antibiótico a la sangre y puede disminuir su eficacia", explica
El farmacéutico también aclara que muchos antibióticos habituales no presentan interacciones relevantes con los lácteos. Entre ellos destaca la amoxicilina, la amoxicilina con ácido clavulánico y azitromicina. "No es que los antibióticos no se puedan tomar con lácteos, pero algunos sí interaccionan con el calcio y conviene separarlos para que funcionen bien", resume.
Entonces, ¿se puede beber alcohol?
Aunque Fernández insiste en que el alcohol no afecta directamente a la mayoría de antibióticos, también lanza una advertencia importante: beber mientras se está enfermo no suele ser recomendable. "Si estás malo tampoco conviene tomar alcohol porque sí afecta negativamente a tus defensas", explica
El alcohol puede debilitar temporalmente la respuesta inmunitaria del organismo, precisamente en un momento en el que el cuerpo necesita estar en las mejores condiciones posibles para combatir bacterias e infecciones.
Además, en algunos casos concretos sí existen antibióticos incompatibles con el alcohol, capaces de provocar reacciones adversas importantes. Por eso, los especialistas recomiendan siempre consultar el prospecto o preguntar al médico o farmacéutico.
