Carla Méndez, doctora en biología molecular: "Un cerebro deshidratado un 2% ya no puede pensar bien"
Los zumos verdes tienen una gran función.
La hidratación va mucho más allá de beber agua. Así lo explica Carla Méndez, doctora en biología molecular, en una entrevista publicada en la red social de TikTok por @tienesentidopodcast donde alerta sobre los efectos de la deshidratación crónica en el cerebro, el sueño y la inflamación del cuerpo.
En la entrevista, Carla Méndez lanza una afirmación contundente: “Un cerebro con solo un 2% de deshidratación ya no puede pensar bien”. Según la experta, ese pequeño déficit hídrico es suficiente para alterar la claridad mental, el descanso y la capacidad de reparación del organismo.
Lejos de tratarse de una exageración, Méndez explica que cuando el cerebro está deshidratado no logra entrar correctamente en las fases profundas del sueño, fundamentales para la regeneración neuronal y el equilibrio emocional. “El cuerpo funciona mejor en su estado máximo de hidratación”, subraya.
No es solo beber agua
Uno de los puntos clave de la conversación es la diferencia entre beber agua y lograr una hidratación profunda. Para la doctora, muchas personas creen que cumplen con sus necesidades hídricas, pero en realidad viven en un estado de deshidratación celular constante.
"Hay que entender qué necesita una célula para estar realmente hidratada", explican en la descripción del vídeo. Minerales, frutas, verduras y líquidos con alta biodisponibilidad juegan un papel esencial. En este sentido, los zumos verdes ocupan un lugar central en su enfoque.
Zumos verdes, fruta y menos inflamación
Según Méndez, introducir zumos verdes y fruta como primer desayuno tiene un impacto notable en la inflamación del cuerpo. “Es impresionante cómo la mayoría de personas que empiezan el día con agua, zumos verdes y fruta reducen su inflamación”, asegura.
Para personas con bajo peso, recomienda adaptar la estrategia, por ejemplo, con zumo de zanahoria. El objetivo no es seguir una moda, sino aportar al cuerpo líquidos estructurados, minerales y fitonutrientes que faciliten la hidratación celular y la energía sostenida.
Limpiar intestino e hígado desde la alimentación
Durante la entrevista, la doctora también aborda la relación entre hidratación, inflamación y órganos clave como el intestino y el hígado. Señala que muchos procesos de limpieza se apoyan en extractos de plantas y alimentos específicos.
Entre los más destacados menciona el ajo, los espárragos, las coles de Bruselas y la alcachofa. También recomienda hierbas como el diente de león y la rúcula, además de eliminar los lácteos en determinados casos. Las semillas, nueces, avellanas y almendras, añade, tienen un efecto antiinflamatorio comparable al del aceite de oliva virgen extra en crudo.
Una experiencia personal que respalda su enfoque
Uno de los aspectos más llamativos de su discurso es la conexión entre la salud emocional y la inflamación física. “Es impresionante ver cómo la parte emocional tiene todo que ver con la inflamación y el dolor”, afirma Méndez. Para ella, cuidar la hidratación y la alimentación sin atender el estado emocional deja el proceso incompleto.
Carla Méndez habla desde sus estudios y su propia experiencia. Doctora en biología molecular y especialista en epigenética, microbiota y alimentación basada en plantas, desarrolló su método tras superar un cáncer y un colapso tóxico derivado de los tratamientos. Su propuesta combina hidratación profunda, zumos verdes y reprogramación emocional para mejorar la energía, la digestión, el descanso y la claridad mental.