Eduardo Calixto, neurocientífico, sobre la mejor hora para decidir: "Si vas a firmar un contrato o a divorciarte, hazlo mejor entre las nueve de la mañana y la una de la tarde"
Encómo funciona el cerebro permite tomar mejores decisiones.

Tomar una decisión importante no depende solo de lo que pensamos, sino también de cuándo lo pensamos. Así lo explica el neurocientífico Eduardo Calixto, quien señala que el cerebro humano no funciona igual a lo largo del día.
Según detalla, existe una franja horaria especialmente favorable para analizar información con mayor claridad: la mañana. “A nivel de estructural de las neuronas, tenemos mayor análisis de información entre las 9 de la mañana y una de la tarde”, afirma. Por eso recomienda que decisiones relevantes —desde firmar un contrato hasta dar un paso personal importante— se tomen en ese intervalo.
La explicación está en cómo se comporta el cerebro. Durante esas horas, la mente tiene una mayor capacidad para organizar datos, prever consecuencias y evaluar escenarios. Profesionales como jueces, médicos o analistas, explica, suelen rendir mejor en ese tramo del día precisamente por esa mayor precisión mental.
En cambio, por la tarde y la noche el panorama cambia. El mismo problema puede percibirse de forma distinta, no porque haya cambiado la situación, sino porque el cerebro está en otro estado. Calixto advierte que en esas horas aparecen más sesgos que pueden alterar el juicio, lo que lleva a decisiones menos consistentes.
El cuerpo también influye. La temperatura corporal aumenta por la tarde, lo que afecta al funcionamiento cerebral y favorece otras actividades, como el ejercicio físico. De hecho, señala que entrenar en ese momento puede ser más eficiente, en parte por la liberación de sustancias clave para el cerebro como el BDNF, una proteína relacionada con la plasticidad neuronal.
Además, el entorno juega un papel importante. Factores como la luz, el clima o incluso la interacción social influyen en neurotransmisores como la serotonina, que está vinculada al estado de ánimo. Más luz y más contacto humano suelen traducirse en un cerebro más activo y equilibrado.
Calixto también insiste en un aspecto que a menudo pasa desapercibido: la soledad. El cerebro, dice, no está diseñado para el aislamiento prolongado. La falta de interacción reduce la actividad neuronal y puede afectar al bienestar emocional. Escuchar una voz, ser nombrado o simplemente interactuar con otros activa el cerebro de forma directa.
