El trauma vicario tras el accidente de Adamuz: "Entre la sobreinformación y el cúmulo de tragedias, acabamos emocionalmente desgastados y en la desesperanza"
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El trauma vicario tras el accidente de Adamuz: "Entre la sobreinformación y el cúmulo de tragedias, acabamos emocionalmente desgastados y en la desesperanza"

Han sido cinco días de agonía, de testimonios de angustia, de familiares desesperados, de búsquedas incesantes... que nos han dejado a todos el corazón encogido, y la tristeza y el miedo instalados en nuestra cotidianeidad.

Una vecina de Punta Umbría se emociona durante los cinco minutos de silencio en memoria de las personas fallecidas en el accidente del tren de Adamuz.Europa Press via Getty Images

A las 21 horas del pasado domingo, España salió de su letargo dominical al conocer el accidente de un tren en Adamuz (Córdoba). En las horas posteriores, impensables informaciones tiñeron de luto el lunes: un tren Iryo que hacía el trayecto Málaga-Madrid había descarrilado e invadido la parte de la vía contraria, lo que provocó a su vez el siniestro con un tren Alvia que iba de Madrid a Huelva causando cientos de heridos y varias decenas de fallecidos –finalmente 45–.

El terrible accidente implicó el despliegue de servicios de emergencias con una prioridad indiscutible: rescatar y evacuar a los hospitales a los heridos, así como recuperar los cuerpos de los fallecidos. Bomberos, brigadas de rescate, soporte vital, ambulancias, equipos sanitarios, psicólogos... trabajaron sin descanso hasta este jueves, cuando se dio por concluido la recuperación de los cadáveres y la situación de los heridos estuvo totalmente controlada.

Han sido cinco días de agonía, de testimonios de angustia, de familiares desesperados, de búsquedas incesantes con triste final... que nos han dejado a todos el corazón encogido, y la tristeza y el miedo instalados en nuestra cotidianeidad. 

"En emergencias siempre consideramos que las víctimas o las personas afectadas no son solo esas que sufren directamente la situación", apunta Ana María Núñez Rubines,  directora del Máster en Intervención Psicológica en Crisis, Emergencias y Desastres de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que formó parte el equipo de atención psicológica en el accidente del Alvia de Angrois de 2013 en el que fallecieron 80 personas y 144 resultaron heridas. 

Por supuesto, los afectados directos son los pasajeros del tren y las familias, "pero luego también están todas esas personas que de alguna forma se ven afectadas por la situación, aunque no las solemos tener en cuenta: todos los profesionales que están actuando en la emergencia, todos los sanitarios, los bomberos, todos los que se desplazan allí, los vecinos que fueron a ayudar y todas las personas que están gestionando la emergencia, incluidos los medios de comunicación que abordáis este tema".

"Yo cogí el tren anterior". "Es el tren que cojo todos los lunes para volver a Madrid". "Ahora tengo miedo de coger el tren".  "Cualquiera podríamos haber ido en ese tren". Casi todos somos potenciales víctimas de un accidente como este y eso hace que nos afecte especialmente lo ocurrido. Pero, como indica la experta, en este caso hay más cosas que influyen. "Por un lado, que estamos bombardeados por informaciones constantes: 24 horas recibiendo información e incluso se ha retransmitido en directo lo que se ha estado haciendo, cada paso que se ha dado y se va dando", señala Ana María Núñez Rubines.

Además, recuerda, llevamos unos años marcados por trágicos acontecimientos que nos han impactado emocionalmente. "Entre la sobreinformación y ese cúmulo de situaciones, pues acabamos emocionalmente desgastados y acabamos en la desesperanza, pensando que nuestro futuro no es nada halagüeño. La pandemia, el volcán, la Dana..., nosotros en Galicia tuvimos el otro accidente de ferrocarril, es ver demasiada tristeza junta y demasiadas situaciones de emergencia”.

"Si, es normal que tengamos miedo a montar en tren"

Para proteger nuestra salud mental y blindarnos ante lo que se denomina trauma vicario, el dolor emocional y los síntomas psicológicos que podemos experimentar al exponernos repetidamente al sufrimiento ajeno, es imprescindible dosificar esa información, afirma la especialista. "Está muy bien el estar informados y saber lo que está pasando por el mundo, pero sin caer en estar viendo esas noticias en bucle, día y noche. Y lo recomendable, siempre decimos los psicólogos, es que a partir de la tarde-noche dejemos de ver este tipo de noticias y este tipo de sucesos, porque al final nos los llevamos a nuestros sueños y tenemos pesadillas que generan esos miedos y esa ansiedad", aconseja. "Es mejor dosificarlos, que sean mejor hacia primeras horas del día y que lo veamos en dosis pequeñas", añade.

¿Y es normal que ahora desarrollemos cierto miedo a montar en tren? Pues sí, es uno de los efectos que tienen estas situaciones, "igual que si fuese un accidente de avión, tendríamos miedo al avión durante un tiempo". De hecho, confirma Núñez Rubines, la mayor parte de nosotros desarrollaremos un miedo temporal, que no una fobia: "Un miedo que tampoco es muy intenso y que nos permite seguir utilizándolo. Aunque durante unos días a lo mejor nos revuelva y nos subamos al tren con un poquito de nerviosismo, vamos a ser capaces de afrontar eso. Y la mayoría vamos a vivir eso. Sí es posible que en los afectados más directos ese miedo se prolongue un poquito más o que sea más intenso. A lo mejor, incluso, alguno igual tiene que pedir ayuda y recurrir a terapia para intentar sobreponerse a esto".

  Equipos de la Cruz Roja atendiendo a los familiares de las víctimas del accidente de tren de Adamuz (Córdoba).Europa Press via Getty Images

Explica la especialista que todos tenemos capacidades que nos permiten afrontar estos trágicos acontecimientos. Incluso las víctimas directas. "Se puede afrontar apoyándonos en las personas de nuestra familia o en nuestro entorno más cercano. También recuperando nuestras rutinas de la vida diaria: pasado mañana tengo que ir a trabajar y me pongo en marcha de nuevo, no me puedo quedar. O cuando se me acaba la baja tengo que reincorporarme y recuperar mi vida, aunque eso es un poquito obligado. Volver al gimnasio, a las actividades cotidianas... eso también es afrontar. El hecho de cuidarme, de no quedarme en el sofá cuatro días en pijama y sin comer, el hecho de asearme todos los días, de vestirme bien, de salir a la calle... eso nos ayuda a salir adelante también", explica.

Esos recursos, asegura la experta, "que tenemos todos de cuando llegamos a casa, que nos ayudan a regular nuestras emociones, a recuperar nuestra calma y a continuar adelante", son también la mejor medida de autocuidado para ellos mismos, para los psicólogos que se encargan de ayudar a las víctimas a gestionar lo que están viviendo en ese momento y a devolverles esos mecanismos de afrontamiento. 

Luego, obviamente, hay circunstancias que requieren esa ayuda psicológica, de una terapia: "Si hay pesadillas recurrentes durante mucho tiempo, sobre todo a partir del mes, nos debe alertar y ahí sí tendríamos que acudir a un profesional.  Si esa sensación de alerta y de peligro constante, señal de que estamos con mucha ansiedad, continúa después del primer mes o se vuelve más intenso, pues también sería un indicador de que necesitamos ayuda de salud mental. Si evitamos montar en tren o evitamos personas que no recuerden a lo que pasó o nos produce mucho malestar recordar cosas de lo que vivimos, escenas o demás, ahí también sería otro indicador".

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy responsable de LIFE, esa sección en la que nos empeñamos en mostrar la cara amable de la actualidad, el lado hedonista de la vida, aunque no nos tapamos los ojos ante otras realidades.

 

Sobre qué temas escribo

Como responsable de la sección trabajo mano a mano y coordino a redactores que saben mucho de música, moda, tendencias de consumo, cine, crónica social...


A mí me gusta escribir sobre salud, consumo, medioambiente y bienestar. Pero sobre todo, me gusta entrevistar a referentes culturales y sociales. Escritores, científicos, actores, periodistas... que tienen cosas que contar y mucho que aportar. O a lo mejor, no tienen nada que contar y poco que aportar, pero eso también es interesante.

 

Mi trayectoria

Soy periodista por vocación y devoción. Quise ser Julia Otero y hasta hubo un tiempo en el que aparecí en una lista de mujeres periodistas jóvenes más influyentes.

 

He hecho radio -en la desaparecida Radio España porque soy generación X- y dirigí la revista Turismo Rural, en la editorial América Ibérica. Después fui redactora de Lifestyle en la Revista de Ana Rosa, redactora jefa de la revista Love y, además, he colaborado con muchos medios, entre ellos SModa y la revista decana de medioambiente Quercus.

 

Además, he presentado galas y libros, y he moderado mesas redondas.
Hace diez años que trabajo en El HuffPost donde entré para editar contenidos branded -y lo sigo haciendo-.

 


 

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