Guillermo Martín Melgar, farmacéutico: "Si tomas medicamentos nunca deberías mezclarlos con el café"
Puede aumentar la toxicidad del medicamento.
Para millones de personas, el café es el primer sorbo del día. Muchos lo acompañan del desayuno, lo repiten después de comer e incluso vuelven a tomar una taza por la tarde. Esa rutina hace que, en numerosas ocasiones, también se utilice el café para ingerir un medicamento, especialmente cuando debe tomarse tras las comidas.
Sin embargo, el farmacéutico Guillermo Martín Melgar advierte de que esta práctica, aparentemente inofensiva, no es la más adecuada y recuerda que, salvo indicación expresa, los medicamentos deben tomarse siempre con agua.
"Nunca tomes tus medicamentos con café"
En una publicación divulgativa, el especialista es tajante: "Nunca tomes tus medicamentos con café". Según explica, una de las razones es que la cafeína puede alterar la forma en la que el organismo absorbe algunos fármacos.
"El café aumenta la motilidad intestinal, haciendo que el medicamento se absorba menos", señala. Al acelerar el tránsito intestinal, algunos principios activos pueden disponer de menos tiempo para ser absorbidos correctamente.
Puede modificar el metabolismo
El farmacéutico añade que el café también comparte con determinados medicamentos algunas de las enzimas hepáticas encargadas de metabolizarlos. "Aparte utiliza las mismas enzimas hepáticas que algunos medicamentos para metabolizarse. Eso provoca que esas vías se saturen y aumente la toxicidad del medicamento", explica.
Esto significa que, en determinados casos, la presencia de cafeína puede interferir en el procesamiento de algunos tratamientos, modificando su efecto o favoreciendo la aparición de reacciones adversas.
¿Por qué algunos medicamentos sí contienen cafeína?
La advertencia puede generar una duda frecuente: si el café no es recomendable para acompañar la medicación, ¿por qué existen fármacos que incorporan cafeína en su composición? Guillermo aclara que, en esos casos, la cafeína forma parte de la formulación porque aporta un beneficio concreto y está incluida en una dosis estudiada.
Por ejemplo, explica que algunos analgésicos la incorporan porque favorece una absorción más rápida del medicamento y permite, en algunos casos, reducir la cantidad de principio activo necesaria para conseguir el mismo efecto.
Además, recuerda que determinados dolores de cabeza están relacionados con la dilatación de los vasos sanguíneos y que la cafeína ejerce un efecto contrario, lo que puede contribuir a aliviar algunos tipos de cefalea. También puede añadirse a ciertos antihistamínicos para ayudar a compensar la somnolencia que estos medicamentos pueden producir.
La recomendación general
El farmacéutico resume la cuestión con la idea de que "si el medicamento trae cafeína es por algo y si no la trae también es por algo". Por ello, insiste en que, salvo situaciones muy concretas o cuando el profesional sanitario indique lo contrario, la mejor opción para tomar cualquier medicamento sigue siendo el agua, ya que no interfiere en su absorción ni en su metabolismo.