Los economistas y neurocientíficos coinciden: el sueño no es tiempo perdido sino capital humano, y su déficit cuesta a los países desarrollados hasta el 2% del PIB cada año
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Los economistas y neurocientíficos coinciden: el sueño no es tiempo perdido sino capital humano, y su déficit cuesta a los países desarrollados hasta el 2% del PIB cada año

El descanso va más allá del bienestar de salud. 

Mujer durmiendo.Getty Images

Con el pasar del tiempo, gracias a los avances tecnológicos, la ciencia ha ido evolucionando frenéticamente. Nuestra sociedad le ha dado mucha más importancia al descanso. Dormir entre seis y nueve horas diarias conlleva una serie de beneficios para nuestro organismo, tanto a nivel mental como físico.

Por ejemplo, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, mejora la memoria e incluso regula el metabolismo.  Además de reducir el estrés, previene enfermedades graves como las cardiovasculares, diabetes y alzhéimer.

El sueño desde una perspectiva económica

Aunque las personas son conscientes de las repercusiones que pueden tener, en términos de salud, si no cuidan su ciclo de descanso. La gran mayoría de personas no se plantean la trascendencia que la carencia de sueño puede tener en sus vidas, mucho más allá del ámbito sanitario.

Conforme a un artículo publicado recientemente por el medio francés, Le Monde, la economista Anne Stenger percibe el descanso como “una inversión, un factor de productividad y un bien público que influye en toda la sociedad”, según sus propias palabras. 

Anne explica cómo la falta de sueño se traduce en costos significativos para sistemas de salud y seguros. Es un debilitante extremo para la economía y con estas tres situaciones retrata lo determinante que es el descanso adecuado: los trabajadores cometen errores, los estudiantes tienen dificultades para aprender y los conductores se duermen tras el volante. 

“A nivel individual, el sueño funciona como capital: se acumula con noches reparadoras y se deprecia con el cansancio. Dormir implica renunciar al consumo inmediato, tales como ocio y trabajo, a cambio de una ganancia futura", complementa la financiera.

De acuerdo a un estudio publicado por el National Library of Medicine, la escasez de sueño se puede ver reflejada a nivel macroeconómico, ya que representa hasta el 2 % del producto interior bruto (PIB) de los países desarrollados. Esto corresponde al absentismo laboral, los errores relacionados con el trabajo y los accidentes. 

Sin lugar a dudas, el sueño es un factor transversal que afecta tanto a individuos como a sociedades en diversos aspectos.

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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