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"En muchos trabajos la gente solo es productiva 5 horas como máximo": un experto desmonta el mito de la jornada laboral

"En muchos trabajos la gente solo es productiva 5 horas como máximo": un experto desmonta el mito de la jornada laboral

Los estudios hablan claramente de las tendencias, y en muchos entornos laborales ya lo tratan como un asunto prioritario.

Un hombre en su puesto de trabajo con las manos en la cara
Un hombre en su puesto de trabajo con las manos en la caraLUIS ALVAREZ

Olaf Struck analiza la relación entre las horas trabajadas y la productividad, y su respuesta sorprende a quienes creen que trabajar más siempre es mejor. "Depende del tipo de trabajo y del entorno. Si los empleados están capacitados, descansan adecuadamente y disfrutan de sus tareas, lo normal es que rindan de seis a siete horas. Pero en trabajos con muchas distracciones, el límite efectivo puede ser de cuatro o cinco horas", explica.

El principal obstáculo son las interrupciones constantes: correos electrónicos, llamadas inesperadas o compañeros que requieren atención. Tanto empleadores como empleados deben estar muy organizados para mantener la concentración durante seis o siete horas. Incluso entonces, el cansancio aparece inevitablemente, sobre todo hacia el mediodía, cuando el cuerpo sufre su bajón biológico natural.

No necesariamente. Las distracciones y las pausas necesarias para mantener la concentración no desaparecen, incluso en una jornada reducida. En países como Suiza, donde se estila trabajar entre nueve y diez horas, el ritmo es más pausado y el ambiente laboral más relajado, con descansos frecuentes y conversaciones entre compañeros. En Alemania, en cambio, la jornada es más intensa y, como resultado, muchos empleados salen de la oficina agotados.

Puntos clave sobre productividad y concentración:

  • La concentración disminuye a partir de la novena hora laboral.
  • Tras diez horas, aumentan los errores y los riesgos de accidentes.
  • Al final de la semana, incluso tareas mentales simples se vuelven más lentas y propensas a fallos.

Esto no solo afecta la eficiencia, sino también la salud. Jornadas largas están asociadas al estrés, alteraciones del sueño y debilitamiento del sistema inmunitario. Con el tiempo, aumenta la susceptibilidad a resfriados, inflamaciones y enfermedades cardiovasculares. Estos efectos suelen aparecer de manera evidente después de los 50 años, con un impacto económico significativo en la productividad.

Jornada laboral, descanso y vida social

Struck advierte que pedir a los trabajadores que alarguen su horario de forma permanente es inviable. "Los jóvenes pueden hacer horas extra de forma ocasional, pero no toda la vida. Por eso existen las once horas de descanso obligatorias entre turnos", explica. 

En una jornada estándar de ocho horas, tras descontar desplazamientos, sueño, comidas e higiene personal, quedan apenas tres horas al día para familia, ocio, deporte o educación. Reducir aún más este tiempo podría comprometer tanto la vida familiar como la cohesión social.

Respecto a la flexibilidad del horario prevista por el gobierno federal, Struck señala que reemplazar el límite diario por uno semanal puede funcionar si se aplican compensaciones rápidas. 

"Trabajar diez horas uno o dos días a la semana no es problemático. Lo dañino es hacerlo de forma constante". La jornada de ocho horas se basa en más de un siglo de investigación científica; desviarse de ella sin motivo es, según Struck, una decisión económica y socialmente miope.

El aumento de la productividad no depende solo de trabajar más. Según Struck, la solución a largo plazo pasa por crear más potencial laboral de calidad:

  • Mayor educación y formación continua
  • Incorporación de tecnología avanzada
  • Trabajo motivado y saludable

Con estos elementos, incluso ocho horas podrían ser suficientes, logrando más resultados sin necesidad de prolongar la jornada.

Trabajo a tiempo parcial

Actualmente, cerca de un tercio de los trabajadores en Alemania lo hace a tiempo parcial, principalmente mujeres. Aproximadamente la mitad no lo justifica por cuidado de hijos o estudios, sino por descanso y recuperación mental. En profesiones como la enfermería, más del 50% del personal trabaja a tiempo parcial.

Los empleados a tiempo parcial suelen ser más productivos, ya que descansan más y planifican mejor sus jornadas. Obligarles a trabajar a tiempo completo sin motivo real podría resultar en rotación de personal, afectando especialmente a sectores críticos como informática, enfermería o oficios especializados. Además, comprobar legalmente la "necesidad" de trabajar a tiempo parcial sería complicado y poco práctico.

"Exigir certificados médicos o justificar cada reducción de horas sería absurdo y tendría escaso impacto sobre la productividad real", concluye Struck.