Eduard Estivill, médico experto en sueño: "Por cada 5 años de trabajo nocturno se pierde un año de vida, y el sueño no se recupera"
Dormir lo suficiente mejora el rendimiento laboral.

Dormir no es solo descansar, es un proceso biológico esencial tanto para la salud física como la mental. Así lo explica en el pódcast el médico referente en España en medicina del sueño y divulgador Eduard Estivill, quien describe el descanso nocturno como "un taller de reparación" que trabaja cada noche para recuperar el organismo.
Según detalla el experto ―que ha ayudado a millones de personas a mejorar su descanso―, el sueño se organiza en ciclos que incluyen fases superficial, profunda y REM, y cada uno dura aproximadamente dos horas, repitiéndose varias veces a lo largo de la noche.
Durante la fase REM, el cerebro se mantiene activo, la respiración se vuelve irregular y aparecen movimientos oculares rápidos. Este periodo es clave para la consolidación de la memoria y el equilibrio emocional. La combinación de todas las fases permite que el cuerpo repare tanto la parte física como la mental.
La duración necesaria del sueño varía con la edad. Un niño puede necesitar alrededor de once horas, un adolescente unas nueve y un adulto joven al menos ocho. Sin embargo, el especialista advierte que gran parte de la población duerme menos de lo recomendado, especialmente entre semana.
"El sueño no se recupera, se pierde con el tiempo"
Estivill desmiente el mito de que dormir más el fin de semana compensa el déficit de sueño acumulado. Es uno de los errores más comunes ya que "el sueño no se recupera, se pierde como el tiempo", señala. El especialista explica que el descanso sirve para estar bien al día siguiente, no para compensar días anteriores.
Dormir poco entre semana y alargar el descanso sábado y domingo solo permite recuperar una pequeña parte del déficit, aproximadamente entre un 10% y un 20%. El resto se traduce en consecuencias que ya han afectado al organismo: peor rendimiento, mayor fatiga y alteraciones cognitivas.
El experto compara esta situación con la alimentación: nadie dejaría de comer varios días para compensarlo después. Con el sueño ocurre algo similar, ya que el organismo necesita ese "taller" funcionando cada noche.
El impacto del trabajo nocturno en la esperanza de vida
Uno de los datos más llamativos que comparte Estivill tiene que ver con los trabajadores nocturnos. Dormir en horarios contrarios al ritmo biológico obliga al cerebro a descansar cuando no está preparado para hacerlo, lo que afecta a la calidad del sueño.
"Se sabe que los trabajos nocturnos que se mantienen durante muchos años tienen consecuencias. Por cada 5 años de trabajo nocturno se pierde un año de vida", afirma el especialista. Este impacto se relaciona con la fragmentación del sueño, la desregulación hormonal y el aumento del riesgo de enfermedades.
El problema no es solo la cantidad de horas dormidas, sino el momento en que se duerme. El organismo está diseñado para descansar de noche, y alterar ese ritmo durante largos periodos puede afectar al metabolismo, al sistema cardiovascular y a la salud mental.
Dormir más mejora el rendimiento y la toma de decisiones
El experto también destaca que dormir lo suficiente mejora el rendimiento laboral. En un estudio realizado con trabajadores y directivos, se observó que quienes dormían al menos ocho horas aumentaban la productividad entre un 10% y un 12% y tomaban mejores decisiones frente a quienes dormían solo cinco o seis horas.
Este tipo de resultados ha llevado a algunas empresas a promover descansos breves durante la jornada. Las llamadas power naps o siestas cortas de 10 a 20 minutos pueden mejorar la atención y el rendimiento durante la tarde.
