La psicología explica que esa sensación de apatía persistente no es normal y se puede tratar: "Se llama distimia o depresión persistente"
"Como nunca llegan a tocar fondo, no saben cuándo deben pedir ayuda".

Hay personas que trabajan, salen con amigos, responden mensajes y mantienen aparentemente una vida normal, pero por dentro sienten un vacío constante difícil de explicar. Si te sientes identificado, sabrás lo que es esa sensación persistente de apatía, desconexión emocional o falta de ilusión.
Muchas veces se puede asociar simplemente al cansancio o a una mala racha. Sin embargo, cuando va más allá de eso, la psicología tiene un nombre para ello. Se trata de distimia o trastorno depresivo persistente. Los expertos, advierten de que este tipo de depresión suele pasar desapercibida precisamente porque quienes la padecen continúan funcionando en su día a día.
"Una persona con depresión funcional no parece deprimida", explica la psicóloga, Octavia Sol en uno de sus últimos vídeos publicado en TikTok. "Va al trabajo, cumple con sus responsabilidades y eso hace que ni su entorno ni ella misma tomen en serio lo que le está pasando".
"No me falta nada, pero me siento bien"
Una de las frases más habituales en consulta entre personas con distimia es: "No sé qué me pasa si en realidad no me falta nada". Según la psicóloga Sol, esa sensación no tiene que ver con ingratitud o falta de motivación, sino que puede ser un síntoma de un trastorno depresivo persistente.
A diferencia de la depresión mayor, la distimia suele ser más leve, pero también mucho más prolongada en el tiempo. De hecho, para que exista un diagnóstico clínico en adultos, el estado de ánimo depresivo debe mantenerse durante al menos dos años.
El problema es que muchas personas aprenden a convivir con ese malestar y terminan normalizándolo. "Como nunca llegan a tocar fondo, no saben cuándo deben pedir ayuda", explica Octavia Sol.
Una depresión que puede durar años
La distimia afecta al estado de ánimo, la energía y la forma de pensar. Entre los síntomas más frecuentes destacan la tristeza constante, la fatiga, los problemas de concentración, los cambios en el sueño o el apetito y la sensación de desesperanza.
También es habitual experimentar baja autoestima y una desconexión emocional progresiva con las actividades que antes generaban bienestar. Los especialistas recuerdan que la depresión no es solo estar triste ni un signo de debilidad. Se tarta de un trastorno mental que puede estar relacionado con factores biológicos, psicológicos, ambientales y genéticos.
La importancia de pedir ayuda
Uno de los mayores riesgos de la distimia es precisamente su invisibilidad. Muchas personas continúan funcionando de cara al exterior mientras internamente sienten un desgaste emocional constante.
"Puedes pasar años funcionando para afuera, pero sintiéndote vacío por dentro", señalan los psicólogos. Por eso insisten en que no hace falta estar completamente hundido para acudir a terapia.
