Si eres de los que miras al suelo cuando caminas, los psicólogos tienen claro qué tipo de persona eres
Este tipo de comportamiento revela "lo que les gustaría".

Quién no conoce a una persona que camine con la cabeza baja y la mirada fija en el suelo. Para muchos, esto puede parecer un gesto de timidez, o incluso de arrogancia. Pero un gesto tan simple e insignificante puede guardar motivos ocultos. La señal es una pieza más en el mosaico de la comunicación. ¿Qué es lo que realmente hay psicológicamente detrás del movimiento? El diario Focus, responde a la pregunta.
Un signo de incertidumbre
Según informa el medio de comunicación, en la psicología social, el contacto visual es uno de los indicadores "más fuertes" de autoestima. Si bajas la mirada constantemente al caminar, no solo evitas el contacto con los demás, sino que demuestras que te sientes "inseguro o a la defensiva".
"Si miras al suelo más a menudo al caminar, inconscientemente estás señalando contención", reza la publicación. "Intenta mirar hacia arriba más a menudo de forma consciente, cambia inmediatamente cómo te perciben los demás", sugiere.
La cabeza está ocupada
El cerebro, a veces, reduce los estimulos visuales para poder conscentrarse mejor en sus propios pensamientos. Los psicólogos, consultados por el periódico, hablan aquí de protección cognitiva: mirar hacia abajo ayuda a bloquear la información externa para que haya espacio para reflexionar o planificar.
Estrategia de protección aprendida
Para algunos, se asegura en el periódico, la mirada baja es una reacción de protección social. Cualquiera que fuera criticado o reprimido de niño puede haber aprendido: 'El contacto visual trae problemas. Este patrón puede permanecer en la edad adulta.
Diferencia cultural
Aunque en los países occidentales una mirada firme suele asociarse con la confianza en uno mismo, en muchas culturas asiáticas no se considera grosera o irrespetuosa. Allí, mirar hacia abajo indica humildad y respeto hacia la otra persona.
Razones banales
La psicología no siempre está detrás de este gesto tan común y determinante. Los problemas de cuello, la fatiga o simplemente el hábito de vigilar los peligros de tropezar pueden explicar la mirada al suelo. "Nunca interpretes el lenguaje corporal de forma aislada, solo el contexto da la pista real", culmina la publicación.
