Suena raro pero la ciencia lo avala: existe una razón por la que algunas personas ven extraños patrones al cerrar los ojos
No es algo que se diga mucho en voz alta, pero es sorprendentemente común.

Seguro que a más de uno le ha pasado que al cerrar los ojos un segundo, ya sea en la cama, en el autobús o simplemente al frotártelos cansado, aparecen pequeñas manchas de color, destellos o incluso patrones que parecen moverse como si tuvieran vida propia. No es algo que se diga mucho en voz alta, pero es sorprendentemente común. Y aunque pueda sonar extraño, la ciencia tiene una explicación bastante clara para ese fenómeno.
Aunque mucha gente piensa que se trata simplemente de “luces raras” provocadas por el cansancio, lo cierto es que detrás de estas imágenes hay un proceso neurológico real. Cuando cerramos los ojos y dejamos de recibir estímulos visuales del exterior, el cerebro sigue activo y puede generar destellos, formas o patrones por sí solo. La ciencia conoce este fenómeno como fosfenos, una especie de “actividad residual” del sistema visual que puede aparecer de forma totalmente normal en personas sanas.
Según la Cleveland Clinic, los fosfenos son destellos o manchas de luz que se perciben sin una fuente real de iluminación entrando en el ojo. Pueden aparecer al cerrar los ojos, al frotárselos o incluso al toser, y no proceden del mundo exterior, sino de la propia actividad del sistema visual. Tanto la retina como el propio ojo o incluso determinadas áreas del cerebro pueden generar esa señal que después interpretamos como imágenes o formas.
No es un problema grave
La clave está en que el sistema visual no se apaga por completo cuando dejamos de mirar. La información que llega al cerebro cambia, pero la actividad neuronal sigue ahí y ese “ruido de fondo” puede convertirse en fosfenos. Además, en algunas personas la percepción se intensifica si hay presión sobre el ojo o si la oscuridad es total, lo que explica por qué muchas veces estos patrones aparecen justo antes de dormir o al cerrar los ojos varios segundos.
Aunque pueda dar algo de mal rollo, la mayoría de las veces no es un problema grave. Cleveland Clinic explica que los fosfenos pueden o no estar asociados a una condición médica, y que suelen ser benignos. Aun así, conviene prestar atención si aparecen con frecuencia o si vienen acompañados de visión borrosa, visión doble o un aumento brusco de destellos, porque en esos casos pueden señalar un problema ocular que requiere revisión.
Además, los fosfenos se relacionan con migrañas y con una mayor excitabilidad de la corteza visual, lo que ayuda a entender por qué algunas personas los experimentan más que otras. En otros casos, pueden aparecer tras un golpe en la cabeza o en determinadas afecciones neurológicas o retinianas. En resumen, si al cerrar los ojos ves formas raras, no te asustes, es más común de lo que parece.
