¿Tiene sentido un Benidorm Fest sin Eurovisión?
La edición de 2026, la primera sin vinculación directa con el festival europeo, no ha dejado hits y perdió casi la mitad de la audiencia.

En el año 2021, después de vivir el enésimo fracaso eurovisivo con Blas Cantó, RTVE decidió resucitar el famoso festival de música de Benidorm como vehículo para elegir a sus siguientes representantes en el certamen europeo. La idea no es que acabara convirtiéndose en otra preselección al uso, sino que fuera un programa de televisión capaz de reunir a grandes nombres de la música, lo mejor del talento emergente y estilos musicales que habían quedado desconectados de un formato tan diverso como Eurovisión.
"Queremos poner el foco en impulsar el talento musical de este país. Conseguir acertar una fórmula que debe combinar buenas canciones, con artistas solventes, crear un espectáculo visual bien diseñado y apostar por el sonido musical actual", afirmó el día de su presentación la entonces directora de Contenidos Generales de RTVE, Amalia Martínez de Velasco.
El proyecto, milagrosamente, funcionó desde su primera edición. Pese a las sonadas críticas por su victoria en Benidorm, Chanel logró un histórico tercer puesto en Eurovisión y algunos de los otros participantes, como Rigoberta Bandini, se han convertido ya en referentes de la música española. Además, todas las ediciones celebradas han tenido su gran hit: SloMo (115 millones de reproducciones en Spotify) y Ay, Mamá (66 millones) en 2022, Nochentera en 2023 (168 millones), Zorra en 2024 (47 millones) y Esa Diva en 2025 (48 millones).

Cierto es que ninguna propuesta para Eurovisión 'fabricada' en Benidorm ha conseguido el ansiado sueño de ganar medio siglo después de Massiel (1968) y Salomé (1969). Pero la audiencia acompañaba, la repercusión mediática era notable y RTVE había encontrado una fórmula eficaz de generar expectación más allá del siempre fiel público eurofán.
Hasta este 2026. La salida de España de Eurovisión por la inclusión de Israel ha provocado un evidente desinterés con respecto al Benidorm Fest de este año. El dato más clarividente es el de la audiencia: la final celebrada el pasado 14 de febrero y que ganó el dúo Tony Grox y LUCYCALYS logró un share del 12,1% y congregó una media de poco más de un millón de espectadores, convirtiéndose en la menos vista de su historia tanto por cuota de pantalla como por número de espectadores. Además, ni la canción ganadora, T'amaré, ni cualquiera de las otras 17 han logrado tener vida más allá del festival. Es más, ninguna ha sonado en las radiofórmulas (MegaStar probó durante unos días con T'amaré) ni tampoco han conseguido grandes cifras de streaming. Para muestra, otro botón: la propuesta vencedora suma sólo 4,8 millones de reproducciones en Spotify.
RTVE ha abierto ya la convocatoria para elegir a los artistas de la próxima edición del Benidorm Fest y en su reglamento se deja abierta la posibilidad de un regreso a Eurovisión. Sin embargo, ¿tiene sentido seguir celebrando el Benidorm Fest si no se asegura el retorno al festival europeo? ¿Qué debe hacer el ente público para que su concurso triunfe sin la necesidad de una vinculación eurovisiva?
Objetivo: que Benidorm Fest tenga identidad propia
"El problema es que la gente no ha entendido el sentido de celebrar el Benidorm Fest este año, estaba desconcertada", apunta Elian Vayá, periodista de la Cadena SER. En conversación con El HuffPost, el experto sostiene que a RTVE le va a costar desligarlo de Eurovisión, puesto que ese factor ha sido clave para construir su éxito. "A la sociedad española no le puedes dar cinco años un plato de comida caliente de cuchara para que el sexto coma frío. Hay que intentar que la gente quiera ver el festival independientemente de si está vinculado a Eurovisión, algo que es muy complicado. Va a ser una transición lenta y en RTVE van a tener que picar mucha piedra", añade.

Rocío Muñoz, redactora de la web especializada Eurovision-Spain.com, ve también la necesidad de "reeducar" al espectador para engancharlo al formato. "Este año no ha cubierto las expectativas en lo relativo a audiencia o interés mediático, pero eso no quiere decir que no tenga sentido hacer el Benidorm Fest si no está vinculado a Eurovisión. Eso sí, la audiencia tiene que verlo como un programa que va más allá de ser una mera preselección. Debe apreciarlo como un formato cultural y musical con identidad propia", asegura.
Para Muñoz, el camino a seguir pasa por la diversidad musical ("se han quedado en la búsqueda de un Nochentera 2.0", critica) y el hallazgo de "narrativas" que ayuden a generar un vínculo entre el espectador y el artista que se sube al escenario. "Formatos como Operación Triunfo funcionan porque la gente se identifica con los concursantes. Esto no quiere decir que haya que convertir Benidorm Fest en un reality o en un talent, pero sí extender los tentáculos más allá de la cobertura informativa de RTVE para que la audiencia pueda conectar con los cantantes", señala.
¿Y eso pasa por intentar 'captar' a artistas consagrados? Para la experta, tener a nombres de relumbrón en el concurso no se traduciría necesariamente una más audiencia. "Creo que, más bien, deben intentar convencer a artistas que están en un segundo nivel y cuyos fans se pueden sorprender si de repente ven a su ídolo en un formato como Benidorm Fest. La televisión, en general, necesita mucho de la sorpresa para que el espectador se quede pegado de la pantalla", asegura.
Pese a todo, Vayá no ve viable que artistas de nivel máximo acepten competir en el programa. "Benidorm Fest es una ventana ideal para artistas emergentes o gente que hace música diferente. La gente que ya tiene un hueco en la industria no quiere arriesgarse a ir a un formato que la sociedad, en cierta manera, lo ve como un circo. Y a los artistas les da mucho miedo eso. A lo sumo podrían acceder a componer una canción para el concurso", añade el periodista.

Entre los eurofans hay más dudas sobre si tiene sentido un Benidorm Fest desvinculado de Eurovisión. "Tony Grox y LUCYCALYS fueron los ganadores de la última edición, pero nadie se acuerda. Eurovisión te da promoción gratuita en todos los medios durante los cuatro meses siguientes. Si no vas al festival, sólo te queda el apoyo de RTVE. Y eso, hoy en día, no es suficiente en una industria tan exigente como la de la música", apunta José Juan Santana, presidente de OGAE España, el club de fans oficial del festival en nuestro país.
Isidro Mayor, de AEV España, considera por su parte que la continuidad del formato está garantizada de momento. "Puede sobrevivir porque RTVE está muy obcecada en que continúe, y lo mismo ocurre con la alcaldía de Benidorm y la Generalitat Valenciana. Si existe interés y ganas de trabajar, pueden lograr que trascienda de su nexo con Eurovisión", destaca.
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Israel lanzó una ofensiva sobre Gaza tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023, a la que formalmente puso fin el 10 de octubre de 2025 tras pactar un alto el fuego con el partido-milicia palestino. En ese tiempo, mató al menos a 72.740 personas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos, según el Ministerio de Sanidad gazatí. Hay 172.555 heridos. Naciones Unidas reconoce que la cifra de víctimas mortales puede ascender a 100.000 por el elevado número de desaparecidos entre las ruinas. Desde la firma del armisticio, al menos 738 personas palestinas han muerto en Gaza, afirma la ONU. También cifra en 1071 el número de palestinos muertos por fuerzas de seguridad israelíes y colonos en Cisjordania desde el 7-O, incluidos 233 niños.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado de Naciones Unidas confirmó en septiembre de 2025 que estas matanzas constituyen un caso de "genocidio" por parte de Israel. La Corte Internacional de Justicia ha ordenado a Tel Aviv que tome "todas las medidas" posibles para "prevenir” un genocidio mayor. Sudáfrica ha denunciado al país ante La Haya por este presunto delito.
En noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional ordenó el arresto de Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
