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Antiguamente se plantaban malvas contra la pared, y no era por motivos decorativos: mira lo que provocan en el suelo

Antiguamente se plantaban malvas contra la pared, y no era por motivos decorativos: mira lo que provocan en el suelo

Esta planta actúa como una bomba natural.

Flor de malva, en una imagen de archivo.
Flor de malva, en una imagen de archivo.Getty Images/iStockphoto

Una verdadera bomba natural. Tal y como informa Pause Maison se pensaba que en la antigüedad se plantaban malvas negras por cuestiones decorativas, pero escondían una razón mucho más profunda: mantener los cimientos secos.

Según reza la publicación, con sus tallos esbeltos cubiertos de grandes y coloridas flores, la malva (Alcea rosea) es una planta icónica en los jardines de las Iglesias y monasterios. Plantar estas flores al pie de un muro significaba, en aquel momento y ahora, proteger sus cimientos de la humedad del suelo sin pagar ni un céntimo. 

El crecimiento de sus raíces es clave en todo este proceso. La malva necesita mucha agua y nutrientes para asegurar su floración y por ello, tiene una raíz principal muy profunda, comparable a "una zanahoria gigante", que le permite traer agua desde lo más profundo. "Bebe mucho y lo hace precisamente donde está plantado".

Mediante el proceso de evapotranspiración, las plantas absorben humedad a través de sus raíces y la liberan a la atmósfera a través de sus hojas. Aplicado a la malva verde, este mecanismo transforma cada pie en una pequeña bomba natural. Según los datos consultados por el diario francés, cuanto más denso y grande es el follaje de una planta, más transpira y, por tanto, más agua bombea.

De esta forma, la malva crece a lo largo de los muros de yeso y "odia que la muevan". Esta fidelidad al muro "no es un capricho": "el calor acumulado por la piedra seca el suelo más rápido en la superficie, y la planta encuentra exactamente las condiciones en las que su raíz puede hundirse sin bañarse en agua estancada".

El poder de la naturaleza

La malva, originaria de Asia, ha sido desde la Edad Media una forma natural para la cimentación. Tal y como reza la publicación, estas plantas perennes y resistentes hasta -15 °C disfrutan de una ubicación soleada y suelos bien drenados o incluso pedregosos; toleran bien la piedra caliza y se adaptan a la mayoría de los suelos, así como a la sequía. 

Además, crece espontáneamente al pie de muros encalados, a lo largo de callejones empedrados y entre los intersticios de las aceras. Esto no es casualidad, dice el medio, la planta coloniza estas zonas precisamente porque corresponden a sus necesidades, y porque generaciones de jardineros la han sembrado allí hasta que se ha naturalizado.

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