Ramón Vallès, piloto, sobre cómo beben café dentro de la cabina: "Siempre por la zona trasera izquierda, los líquidos son una amenaza importante"
Un protocolo para minimizar cualquier riesgo.

El universo de la aviación comercial sigue siendo, para muchos viajeros, un territorio lleno de incógnitas. Más allá de lo que ocurre en la cabina de pasajeros, existen rutinas, protocolos y medidas de seguridad que pasan desapercibidas y que solo conoce quienes trabajan a bordo del avión. Detalles aparentemente cotidianos esconden normas muy precisas, pensadas para garantizar que cada vuelo se desarrolle con la máxima seguridad.
En este contexto, el comandante Ramón Vallès, piloto con amplia trayectoria y creador de contenido sobre aviación, ha vuelto a responder a una de las preguntas que más intriga a los pasajeros: ¿cómo beben los pilotos dentro de la cabina sin poner en riesgo el avión? En un vídeo compartido en su canal de YouTube, Vallès subraya que los líquidos “son una amenaza importante” para los instrumentos y explica el protocolo que usan las tripulaciones para minimizar cualquier riesgo.
Según el comandante, cuando la tripulación de cabina entrega una bebida al comandante debe hacerlo “siempre desde la parte trasera izquierda”; para el copiloto, la entrega se realiza por la parte derecha. Ese gesto no es manía, sino que responde a la estricta precaución de evitar que cualquier vaso o botella quede sobre el tablero o pueda derramarse sobre equipos sensibles durante el vuelo. Vallès recalca además que, si se detecta contaminación o restos de líquido en los instrumentos, la intervención debe realizarla personal de mantenimiento especializado y no el servicio de limpieza general.
Un procedimiento de lo más cotidiano
La preocupación no es teórica, sino que en los últimos años se han registrado incidentes en los que derrames en la cabina han obligado a desviar vuelos o han provocado fallos en equipos electrónicos. Investigaciones y reportes internos vinculados a modelos como el A330 y el A350 llevaron a fabricantes y reguladores a recomendar medidas para reducir la presencia de bebidas junto a los mandos, como el uso de recipientes con tapa y la prohibición de colocar vasos en zonas críticas, y a revisar el diseño de paneles sensibles.
El objetivo de este procedimiento es impedir que cualquier bebida pueda cruzar la zona de los paneles de mando y terminar derramándose de forma involuntaria, una precaución esencial cuando la aeronave se encuentra a gran altitud. Por ese motivo, pilotos y tripulación de cabina extreman las medidas al beber o comer durante el vuelo, conscientes de que un simple descuido podría afectar a sistemas clave. Como insiste el propio comandante, la presencia de líquidos en la cabina es una cuestión especialmente sensible y se trata con la máxima seriedad.
Para los pasajeros la historia resulta curiosa y hasta anecdótica, pero en la práctica refleja un principio básico de la aviación: reducir al mínimo cualquier factor que pueda comprometer la fiabilidad de los sistemas. Vallès recuerda que detrás de gestos aparentemente sencillos hay normas pensadas para preservar la seguridad de cientos de personas en cada vuelo, incluso en los detalles más cotidianos, aquellos que pasan desapercibidos pero que marcan la diferencia a miles de metros de altura.