Un avión de una aerolínea europea aterriza por primera vez en 35 años en este destino salpicado por conflictos bélicos
Continúa siendo una de las ciudades más militarizadas del mundo.
Por primera vez en 35 años, un avión de una aerolínea europea ha aterrizado en Bagdad, un hecho histórico que simboliza un tímido pero significativo paso hacia la normalización de Irak tras décadas marcadas por guerras, inestabilidad y violencia.
Un vuelo de Aegean Airlines procedente de Atenas tomó tierra el pasado 16 de diciembre en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, convirtiéndose en la primera conexión directa operada por una compañía europea con la capital iraquí desde principios de la década de 1990, según confirmó el Ministerio de Transporte de Irak.
El Gobierno iraquí calificó este acontecimiento como “un paso crucial que marca el inicio de una nueva fase de recuperación para el sector de la aviación iraquí” y subrayó que supone el regreso del país “al mapa de la aviación europea”. Las aerolíneas del continente habían suspendido sus vuelos directos a Bagdad por motivos de seguridad tras la invasión de Kuwait por parte del régimen de Saddam Hussein en 1990.
Nueva estrategia, nueva ruta
La nueva ruta Bagdad-Atenas-Bagdad contará inicialmente con dos vuelos semanales, aunque las autoridades no descartan aumentar la frecuencia si la demanda lo permite. Este movimiento se enmarca dentro de una estrategia más amplia del Ejecutivo iraquí para atraer inversión extranjera, mejorar su conectividad internacional y relanzar sectores clave de la economía, como el transporte y el turismo.
Bagdad, con una población estimada de 7,6 millones de habitantes ––según datos del Ministerio Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación–– es la capital federal y la ciudad más poblada de Irak, además de la segunda del mundo árabe, solo por detrás de El Cairo. Durante más de tres décadas, su nombre ha sido sinónimo de guerra, atentados y peligro, lo que la ha situado fuera de los circuitos turísticos internacionales y la ha convertido en una “zona roja” para muchos viajeros.
El turismo en Bagdad
Sin embargo, desde 2019, Irak ha vuelto a conceder visados de turismo y, aunque la situación de seguridad sigue siendo compleja, el país ha logrado una estabilidad relativa. Aun así, Bagdad continúa siendo una de las ciudades más militarizadas del mundo, con controles de seguridad constantes y una fuerte presencia policial y militar, algo que impacta especialmente a los visitantes extranjeros.
A pesar de ello, algunos viajeros experimentados aseguran que, con precaución extrema, es posible visitar la ciudad. Según la guía de viajes Acróbata del Camino, Bagdad ofrece un patrimonio histórico y cultural único: desde vestigios del siglo VIII, cuando fue capital del Califato Abasida y la ciudad más poblada del planeta, hasta calles de herencia otomana, bazares tradicionales, mezquitas monumentales y zonas modernas con restaurantes a orillas del río Tigris.