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18/10/2012 08:14 CEST | Actualizado 17/12/2012 11:12 CET

No llevar a los hijos al colegio durante tres días supone una pérdida irrecuperable

Consideramos que una reforma educativa que no tenga en cuenta a las familias y a los profesores, y no tenga una dotación económica suficiente, está destinada al fracaso; pero lo educación española no está en estos momentos para perder horas lectivas.

Es evidente que sí. El hecho de no llevar a los hijos al colegio durante tres días lectivos supone una pérdida de horas de clase irrecuperable para la maltrecha situación de la educación española, teniendo en cuenta que contamos con un índice de fracaso escolar que nos sitúa desde hace más de veinte años a la cola de Europa. Además, esta huelga va claramente en perjuicio de aquellos a los que se supone que defendemos, es decir, de nuestros hijos.

No podemos olvidar que ha sido el modelo y legislación socialista -puesto que la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) no llegó a entrar en vigor, al ser derogada imprudentemente por Zapatero- quien nos ha situado en unas tasas de fracaso y abandono escolar cercanas al 30%, con un desempleo juvenil -consecuencia de la escasa formación- superior al 50%. Por ello, resulta incuestionable que este país necesita una reforma educativa en profundidad, y no pequeños y tibios cambios como la retirada parcial de la EpC (Educación para la Ciudadanía). Hace falta una nueva ley cuyos ejes vertebradores sean la libertad y la calidad de la enseñanza, la autonomía de centro, la transparencia y rendición de cuentas, y el esfuerzo de profesores, alumnos y familias.

CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos) no comparte la oposición frontal con el anteproyecto de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) si bien, aunque resulte mejor que la actual legislación -tarea sumamente fácil-, se queda muy escasa y no contempla muchas de las medidas que expusimos en el documento que entregamos al ministro de Educación en su día.

En cualquier caso, conviene recordar que CONCAPA convocó el 12 de noviembre de 2005, sábado, una manifestación contra la actual LOE, contra el fracaso escolar y por la libertad de enseñanza, manifestación que reunió a más de dos millones de personas y en la que no estuvieron presentes ni la CEAPA ni el Sindicato de Estudiantes, que nunca se han pronunciado contra la legislación socialista que nos ha llevado a padecer esta grave crisis educativa.

CONCAPA sí comparte con el resto de la comunidad educativa muchas de las quejas y considera que se han traspasado límites esenciales -gastos en libros y comedores escolares excesivos, etc.- que están siendo traumáticos para muchas familias que viven en situaciones muy precarias como consecuencia del desempleo, y que resultan inadmisibles a la vista del escasísimo recorte que han planteado los políticos sobre muchas de las inútiles y prescindibles estructuras públicas.

El recorte de dinero no tiene por qué afectar a la calidad de la enseñanza -como acreditan informes internacionales como el PISA-, ni siquiera el aumento de la ratio, pero algunos recortes económicos no resultan admisibles, especialmente cuando quedan campos donde pueden realizarse sin sacrificar la educación española, que tiene que ser mejorada como requisito indispensable para conseguir que nuestros hijos tengan acceso al mercado laboral y nuestro país sea próspero.

Es cierto que el Ministerio de Educación no está ofreciendo el trato adecuado a los centros concertados, ni a los profesores, ni a las familias; y consideramos que una reforma educativa que no tenga en cuenta a las familias y a los profesores, y no tenga una dotación económica suficiente, está destinada al fracaso; pero lo educación española no está en estos momentos para perder horas lectivas.

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