conciliación
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El intruso
Parece que, cuando los cuidados -imprescindibles para la vida- salen de lo privado y se muestran, los ojos escuecen y la imagen se vuelve insoportable a la vista. En nuestro país, la palabra 'conciliación' sigue siendo una reivindicación y un concepto políticamente correcto que todos los partidos asumen en campaña electoral, pero, aún, una lejana realidad.
Conciliación: ese derecho de los niños
Seguramente yo no habría hecho lo mismo que Bescansa de haber estado en su lugar, ni tengo muy claro que fuera la mejor estrategia para la reivindicación de este derecho. Pero en apenas 24 horas escuché y leí tantísimas barbaridades al respecto (y apenas alguna mención al diputado corrupto), que me hicieron adoptar una posición de claro de apoyo a esta diputada en las redes sociales.
El bebé de Carolina
Como mujer trabajadora que soy, cuando llego a mi trabajo, no soy madre, soy una mujer que se dedica a trabajar. Aunque pudiera, que no puedo, no traería nunca a este espacio de trabajo a mi bebé. Estaría más preocupada de él que de mi trabajo que exige atención y reflexión. Estaría pendiente de su gateo, de darle de comer, de cambiarle el pañal y de cogerle cuando llora. Pensaría también en los otros, en mis compañeros y en qué necesidad tienen ellos de aguantar a mi niño
El momento en el que quise dejar de ser madre
Quería volver a ser esa soltera con problemas económicos que tenía que lavarse el pelo con jabón y para la que los cafés de 3 dólares eran un privilegio. Esa chica podría haberse mudado sin pensárselo dos veces para conseguir ese trabajo.
Política y conciliación familiar
La conciliación familiar, la conciliación con los amigos, con nosotros mismos, con el resto de nuestras vidas lleva años siendo una letanía que se escucha en estadísticas cada cierto tiempo. Pero a día de hoy, ningún Gobierno se ha tomado verdaderamente en serio este tipo de cuestiones. Pero la realidad es que la gente que tiene vida es más productiva, más alegre, más activa y más creativa. Por eso hacen falta en este país políticos valientes y con ideas nuevas, que se atrevan a probar nuevas fórmulas allí donde otros ni siquiera lo han intentado.
¿Hasta cuándo seguiremos condenados por los horarios en España?
No conozco a nadie o a casi nadie que esté en contra de salir a una hora razonable del trabajo y dedicar el tiempo que sigue a cuidar a sus hijos, o a solazarse haciendo deporte, leyendo un libro, charlando con los amigos en una terraza, o viendo un programa de televisión a un horario razonable. Sin embargo, en España seguimos siendo campeones en hacer las cosas al revés y, de paso, hacernos la vida imposible.