Gobierno y FARC se comprometieron a poner fin a más de 50 años de violencia, pero la implementación de lo pactado no es sencilla. Eso sí, nada comparable al pasado.
Colombia adolece de una ingente violencia estructural, la cual se traduce en cerca de veinte millones de personas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, a lo que se yuxtaponen otros siete millones de desplazados y tres millones de personas que no saben leer y escribir.
Transcurridos 41 días desde que el plebiscito por la paz fuera derrotado en Colombia, llegamos a un segundo acuerdo de paz que, antes de nada, evidencia el compromiso de las partes involucradas por cerrar más de cincuenta años de conflicto armado interno.