La norma blinda el carácter judío del país, se reserva el derecho a la autodeterminación a este colectivo y decreta que el hebreo es la única lengua oficial.
"Produce escalofríos pensar en esas decenas de muertos y esos miles de heridos sentenciados por un loco y sacrificados en la fecha predeterminada ante la indiferente mirada de un mundo que da asco".
El nuevo país supuso la esperanza y el final del sufrimiento para muchos judíos perseguidos, pero también el inicio de la tragedia para los palestinos.