Este curioso pez fue visto en la ciudad de Kumming, en el sur de China. Un grupo de turistas grabó al animal, con unas manchas en el morro que provocaban un curioso efecto óptico: ¿Es un pez o un humano?
“Ya no hay peces en el Mar Menor, solo besugos para gobernar”, gritan los ciudadanos tras la muerte de toneladas de peces por falta de oxígeno en el agua
Una evaluación toxicológica realizada por científicos españoles ha demostrado que el contenido de mercurio en algunas muestras supera todos los límites.
Un gran número de científicos intentan encontrar respuestas a la pregunta de si las especies van a poder adaptarse en las próximas generaciones. Y muchos de ellos son ecólogos marinos; y entre ellos, algún equipo de investigación ya ha descubierto que ciertas especies de peces se están aclimatando al calentamiento de las aguas oceánicas.
Un pez mareado, como un hombre, es presa fácil para sus enemigos. Un individuo mareado puede poner en peligro también a sus compañeros. Eso lo sabían los aliados, y durante los preparativos para el desembarco de Normandía -en el que se pretendía que los soldados cumplieran su misión suicida sin pasmarse, tambalearse o pestañear- se dedicaron a inventar un medicamento parecido a la biodramina.
Debido a la distancia que separa al mar profundo de las masas continentales, pero sobre todo a su inmensidad, nunca con anterioridad se había considerado si la contaminación provocada por las actividades humanas afectaba a las especies de las profundidades. Pero las últimas investigaciones apuntan a que la huella ecológica del hombre llega hasta al océano profundo.
Hay peces que pueden generar colores en profundidades a las cuales estos se pierden con la luz natural. Se cree que los patrones de coloración tienen como función el reconocimiento de los individuos, y se ha comprobado que también es utilizada la fluorescencia para comunicarse entre ellos.