La onda expansiva que surgió desde el puerto, a dos kilómetros de distancia, nos golpeó. La puerta del cristal de nuestro balcón estalló en mil pedazos y, si sobrevivimos, fue de milagro.
Las operaciones de rescate continúan para localizar a unos cien desaparecidos, mientras se desvela que había informes alertando del riesgo de accidente