Por 4.000 euros, fue sometida a un matrimonio forzado, violada para probar su virginidad y encerrada a cientos de kilómetros de casa. Ahora la Junta cuida de ella.
El último barómetro del CIS no se mete en escaños ni votos, pero sí en qué piensa la población en cuestiones sexo-afectivas. Y en esto, como en casi todo, las siglas marcan diferencia. También en materia religiosa y otros hábitos sociales de pareja.