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Urbanidad y ciudadanía
Estos días de navidad son propicios al exceso, al ruido, a la melancolía por los tiempos que se fueron; pero ni siquiera el anuncio de la ONCE nos hace olvidar que nos están reacomodando en un orden neoliberal, maleducado y poco democrático, sin oposición. Las formas de vida comunitarias -la urbanidad, en suma- no se pierde por gusto, sino por mal gusto, cuando nos resignamos a la basura del consumo.
Cosas de cabras
Cuando las cabras andan por los riscos, a veces suceden cosas indeseadas. Hay playas en Lefkada de un azul apabullante, de cantos pulidos, redondos y blancos en la orilla, donde se puede correr un peligro inimaginable. Si no eres precavido, el traspiés de una presurosa cabra, saltando de mata en mata, puede acabar con tu vida.
Las ruinas del futuro
Son cada vez más las voces autorizadas que coinciden en que la evolución de Europa en las últimas décadas ha desembocado, casi violentamente, en una gran encrucijada que se resume en optar entre una Europa social y universalmente solidaria, herencia de la posguerra, o una Europa financiera y utilitaria, impuesta tácitamente por la realidad económica y geopolítica.
¿Por qué la 'burbuja' de optimismo inmobiliario te pone en riesgo como propietario?
Más grave que todo eso, la 'burbuja' del optimismo inmobiliario nos arrastraría a presenciar a largo plazo la repetición de una versión descafeinada del fenómeno Detroit en nuestras ciudades, siendo la población muy inferior al parque de viviendas, llevando esto a una pérdida continua de valor y al abandono de muchas de ellas, acrecentando así un proceso de degradación que profundiza la pérdida de valor y el abandono.
El urbanismo social de mercado, la respuesta de la ciudad a la crisis
El urbanismo social de mercado que propongo es un planteamiento simétrico a la economía social de mercado que lleva largas décadas consolidada en la política económica europea y que ha conseguido las mayores cotas de bienestar y progreso del continente.
Madrid, ¿plató de cine?
¿Por qué no rodar más en las calles, en los parques y en las plazas de nuestras ciudades y pueblos? Simplemente, ¿por qué no rodar? Madrid, lugar donde nací, se merece ser protagonista de nuestros sueños, de nuestra mirada a través de una pantalla. Y poder disfrutar de este espectáculo con la gente, con la familia, amigos y vecinos.
La imagen internacional de Madrid
Nueve de cada diez norteamericanos que me he encontrado últimamente y han estado en España fueron a Barcelona. Fueron a un congreso académico o meramente de visita, y se emocionaron con Gaudí, con la Sagrada Familia o el Museo Picasso. Barcelona se ha convertido en la ciudad española por antonomasia. Con gran diferencia sobre las demás. Raro es que alguien te diga que le gustaría ir a Madrid.
¿Una torre para el solar del Calderón?
Nuestra capital tiene el déficit patente de un icono que la defina a nivel mundial. Y, desde luego, parece una locura solventarlo mediante el derrumbe discrecional de manzanas en Malasaña para levantar una torre.
Un Chinatown en Madrid
Con una nimia campaña publicitaria y un folleto bien diseñado, todo el mundo sabría que Madrid tiene un Chinatown y que éste está en la calle Leganitos. Cualquier Ayuntamiento con los ojos bien abiertos trataría de capitalizar esta tendencia. Cualquiera, claro está, que esté dispuesto a escuchar y no a dictar vídeos de autobombo.
¡Quién muriera como Venecia!
Lejos de morir, Venecia es una ciudad dinámica y con un enorme potencial, con una tasa de paro que ya querrían para sí decenas de ciudades italianas (y españolas), una oferta cultural envidiable para casi cualquier ciudad de sus dimensiones demográficas en el mundo.
Contra la corrupción urbanística: ¿cambio urbanístico o cambio político?
No es un problema de gestión del suelo, sino de elección de gestores. Lo que necesitamos para acabar con la corrupción no es ni liberalizaciones de suelo, ni más transparencia, ni ningún cambio normativo; sino un cambio drástico entre quienes ejercen la política.
Barcelona y la lección de Gamonal
Xavier Trias debería saber mejor que nadie lo necesario de invertir en quien menos tiene, de dedicar dinero a los barrios más depauperados, puesto que es, de largo, el alcalde del Estado que cobra más. Que la lección de Gamonal no caiga en saco roto.