El ultraderechista sigue en su línea de escepticismo frente a la pandemia, promocionando tratamientos no probados y riéndose de las vacunas o las mascarillas.
El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump ha hecho que las redes sociales espabilen y pongan freno a la violencia que se propaga en sus plataformas.