Los castores se están adaptando cada vez más a la vida urbana en Zaragoza, donde muchos vecinos los han visto pasear por las orillas del Ebro e incluso en parques cercanos. Aunque antes su presencia era discreta y solo detectable por cámaras nocturnas, ahora son más visibles, lo que ha generado varias llamadas al Ayuntamiento.
Ocho comunidades del interior y de la mitad norte peninsular están en alerta amarilla (riesgo para ciertas actividades) por lluvia y tormentas, además de mucho viento y granizo, con acumulaciones de agua que alcanzarán hasta 20 litros por metro cuadrado en una hora en buena parte de Aragón.