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¡Es el clima, estúpido!

¡Es el clima, estúpido!

"El PP acaba de certificar por escrito su giro negacionista afirmando en su documento marco para pactar con Vox que rechazan 'las políticas climáticas que destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria'".

Contaminación en Madrid
Contaminación en MadridMarcos del Mazo

Donald Trump presumía hace unos días de la “mayor desregulación de la historia” cuando eliminó de un plumazo veinte años de leyes climáticas mediante un decreto presidencial, en lo que sin duda es el mayor atentado medioambiental de la historia de EEUU.

Una desregulación que además es suicida, como la naturaleza se encarga de demostrarnos año tras año con cada vez mayor virulencia. Porque sí, todos estos fenómenos meteorológicos extremos que venimos sufriendo últimamente son fruto del cambio climático que nosotros mismos hemos generando con la quema de combustibles fósiles a mansalva durante el último siglo.

De hecho, los Estados Unidos es uno de los países más afectados por estos fenómenos extremos desde ya hace tiempo. Cómo no olvidar la catástrofe del Katrina, o las terribles inundaciones de Texas o los tremebundos incendios que fuera de control han asolado California en la última década. Las pérdidas y daños ocasionadas por los desastres climáticos a nivel global ascendieron en 2025 a 260.000 millones de dólares según el informe anual de la aseguradora Aon, siendo el continente americano el que soportó más de la mitad del impacto económico mundial. En EEUU se registró un evento climático catastrófico cada diez días. La (anti)política de Trump es indudablemente suicida.

En España también conocemos cada vez mejor las consecuencias de la violencia climática. El ejemplo más dramático fue sin duda la DANA que arrasó en 2024 la Comunidad Valenciana y otras comunidades terminando con la vida de 238 personas y ocasionando pérdidas de más de 17.000 millones de euros. La revista Nature acaba de publicar justamente que los horribles efectos esta DANA fueron fruto del cambio climático. Esperemos a los correspondientes estudios de atribución para comprobar si el tren de borrascas que ha inundado España y en particular Andalucía en el último mes son también efecto del cambio climático, pero todo pinta que así sea, igual que ocurrió con los gravísimos incendios forestales del pasado verano, etc. etc. Incluso las infraestructuras están dando muestras de dificultades de adaptación a estas condiciones meteorológicas inéditas, porque fueron proyectadas para circunstancias “normales”. Quizás solo sea coincidencia que el carril partido en Adamuz esté en la zona de España que sufre las olas de calor más intensas del continente. Veremos lo que determina finalmente la investigación.

El cambio climático está afectando de manera cada vez más evidente a nuestras vidas y a nuestras economías. Un estudio de la Universidad de Mannheim y el Banco Central Europeo nos muestra que España es el país europeo más vulnerable a las pérdidas económicas debidas a los fenómenos asociados al cambio climático, acumulando más de la cuarta parte de la factura de la UE de 43.000 millones de euros.

Sin embargo, la respuesta de la derecha internacional, incluidos PP y Vox no puede ser más paradójica e irracional. El PP acaba de certificar por escrito su giro negacionista afirmando en su documento marco para pactar con Vox que “Rechazamos las políticas climáticas que destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria.” Aunque esté demostrado que las políticas climáticas crean empleo neto, están abaratando la energía a niveles desconocidos antes en España y en Europa y están generando toda una nueva industria alrededor de las renovables y la economía circular. Todo vale para acceder al poder.

En ello, como siempre, la gran alumna aventajada es Ayuso, que ya nos espetó en la Asamblea de Madrid en 2022 aquello de que el cambio climático es “una gran estafa” “inventada por el comunismo”. Cuando precisamente los países que más firmemente han luchado por implantar medidas contra el cambio climático son las democracias liberales occidentales (salvo Estados Unidos que siempre ha ido a remolque, incluso con gobiernos demócratas). El comunismo no tiene nada que ver con la agenda climática global. El Acuerdo de París se celebró 25 años después de la caída del muro de Berlín.

Por eso es tan descorazonador que justo hoy, cuando los efectos del cambio climático son más evidentes para todo el mundo, y son más necesarias que nunca las políticas medioambientales y climáticas, la derecha otrora liberal se pase por razones absolutamente espurias al bando negacionista.

Pero justo por ello, los Verdes y toda la izquierda progresista debemos insistir más que nunca. Si queremos proteger personas y haciendas, nuestra sociedad y nuestra economía, debemos seguir realizando esfuerzos para mitigar y adaptarnos al cambio climático. Además esos esfuerzos tienen recompensa en sí mismos porque nos permiten acceder a tecnologías, energías y comportamientos más sostenibles y beneficiosos para todos.

Porque, ¡es el clima, estúpido!

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Alejandro Sánchez, doctor en biología, Diputado de Más Madrid – Verdes Equo en la Asamblea de Madrid