Los vacíos que puede rellenar la desclasificación de documentos del 23-F: desde el rey, al 'elefante blanco' o el CESID
Este miércoles salen a la luz secretos que yacían escondidos bajo llave desde hace 45 años. Hay muchas incógnitas que pueden resolverse y otras de las que seguramente nunca tengamos respuesta.

La desclasificación de archivos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como el 23-F, abre una nueva etapa en el análisis de uno de los episodios más delicados de la democracia española. Aquel día en el que se tambaleó hasta tal punto de casi precipitarse de nuevo al periodo de oscuridad. El teniente Antonio Tejero irrumpió armado en el Congreso de los Diputados al grito de "quieto todo el mundo" mientras se celebraba la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, tras la dimisión de Adolfo Suarez, en una acción coordinada con otros mandos militares, entre ellos el general Jaime Milans del Bosch que sacó los tanques en Valencia.
Cuarenta y cinco años después, la apertura de documentos oficiales promete arrojar luz sobre aspectos que durante décadas han estado rodeados de incógnitas, versiones cruzadas y teorías sin confirmar. Los archivos estarán comprendidos dentro de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores. Sin embargo, no estará el sumario del juicio que se encuentra en poder del Tribunal Supremo.
Cuánta luz pueda arrojar esta desclasificación es una incógnita que sólo se resolverá cuando se destapen los 153 archivos que desde el Consejo de Ministros han asegurado que se harán públicos este mediodía. "Todo lo que se ha encontrado al respecto", dijo la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz.
Una pequeña banda o una gran orquesta
Una de las principales dudas históricas es el verdadero alcance de la conspiración y de la orquestación de la misma los meses previos al 23 de febrero. ¿Fue el golpe obra de un grupo reducido de militares descontentos o existió una trama más amplia con apoyos civiles, empresariales o políticos?
La documentación desclasificada podría incluir listados de contactos previos entre mandos militares, informes de inteligencia sobre reuniones preparatorias o comunicaciones interceptadas antes del 23 de febrero. Aunque, evidentemente, todo esto son suposiciones que se materializarán cuando los 153 archivos vean la luz. Estos elementos, en caso de se conviertan en públicos y que sigan existiendo, permitirían determinar si el golpe fue improvisado o si existía un plan estructurado con mayor respaldo del que se reconoció oficialmente y que podría interpelar a diferentes extractos sociales y empresariales.
CESID y las 'cloacas' desconocidas
Otra cuestión clave es el papel del antiguo servicio secreto, el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) o lo que popularmente se conoce en la actualidad como Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Durante años se ha especulado con la posibilidad de que conociera movimientos previos o que manejara información que no trascendió en su momento y quedaron bajo el polvo del paso del tiempo.
Los nuevos documentos podrían aclarar qué sabía el CESID antes del asalto al Congreso, si hubo advertencias al Gobierno y si existieron fallos de coordinación o decisiones deliberadas de no intervenir para favorecer al golpe. La intervención de figuras externas para la elaboración del golpe es una teoría que nunca se ha dado por descartada, aunque tampoco confirmada. Ahora, la nueva información podría asentar líneas de investigación o descartarlas por completo.
El rey Juan Carlos I: ¿héroe o villano?
El papel de Juan Carlos I también es una de las incógnitas que más enterradas se encuentran dentro del 23 de febrero. Aunque es cierto que su discurso en la madrugada del 24 determinó la balanza para poder proseguir con la democracia, lo cierto es que su estrecha relación con Armada y su cercanía con el franquismo dejan más dudas que certezas sobre su papel. Las comunicaciones en la Casa Real con las diferentes entidades del Estado también serán determinantes.
Además, persisten interrogantes sobre qué ocurrió en las horas previas a ese famoso discurso. Los archivos podrían contener registros de llamadas entre la Zarzuela y mandos militares, informes internos sobre la posición inicial de distintos actores o evaluaciones posteriores sobre la actuación de la Corona. Si se hacen públicos documentos completos, podrían disiparse teorías sobre posibles ambigüedades o tensiones en los primeros momentos de la crisis. Aunque se desconoce qué pueden contener los archivos y hasta qué punto serán decisivos en el papel de la Corona.
El elefante blanco y la eterna incógnita
Uno de los grandes enigmas históricos es la figura del llamado "elefante blanco": la autoridad de alto rango que debía presentarse en el Congreso para asumir el control político de la situación y dar cobertura institucional al golpe para asentarlo de forma definitiva ante los ojos de la sociedad y para el resto de entidades gubernamentales.
Durante años, las sospechas se centraron en el general Alfonso Armada, quien acudió al Congreso con una propuesta de "gobierno de concentración" que incluía a representantes de distintos partidos que podrían excluir o no a los que habían estado en el exilio durante la dictadura, como el Partido Comunista de España (PCE) o el Partido Socialista (PSOE). Para algunos analistas, esa iniciativa formaba parte de una estrategia más amplia, conocida como "operación De Gaulle", que pretendía replicar el modelo francés de 1958 para nombrar "un hombre fuerte" para liderar la actividad política. Un disfraz para la dictadura de siempre.
Las dudas persisten: ¿era Armada el auténtico "elefante blanco" o existía otra figura prevista para ese papel? ¿Contaba con apoyos explícitos dentro de las Fuerzas Armadas y en el ámbito político? ¿Fue su propuesta una improvisación o una pieza clave del plan? La desclasificación podría aportar agendas, borradores de propuestas de gobierno o comunicaciones internas que aclaren si existía una alternativa organizada al asalto encabezado por Tejero y por qué finalmente decayeron esas piezas de dominó.
153 monedas de plata
En cuanto al contenido de los documentos, incluirán informes de inteligencia, transcripciones de conversaciones, notas internas de ministerios, partes militares e incluso imágenes inéditas del fallido golpe según ha adelantado la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz. De lo que es seguro que no obtendremos información es del sumario del juicio a los responsables del 23-F debido a que se encuentra bajo el poder del Tribunal Supremo.
El Gobierno cumple así con una "deuda histórica con la democracia", según sus propias palabras, después de 45 años de los 45 disparos que tambalearon la embrionaria democracia española y que caminó por la cuerda floja durante 18 horas en las que los representantes elegidos democráticamente veían desde su escaño cómo el sistema acordado por todos era mucho más frágil de lo que se podía llegar a pensar.
Si los documentos logran despejar las dudas sobre el alcance real de la conspiración, el papel del CESID, la actuación de la Casa Real y la identidad del "elefante blanco", se cerrará uno de los capítulos más enigmáticos de la Transición y del que más teorías conspirativas se han elaborado a lo largo de los años. De lo contrario, puede que nuevas revelaciones reabran el debate y obliguen a reinterpretar una noche en la que el sistema democrático estuvo al borde del colapso. 153 documentos definirán aquella noche inmersa en la incertidumbre desde hace 45 años.
