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17/08/2013 10:13 CEST | Actualizado 16/10/2013 11:12 CEST

¡Toma el Ebro! Hoy: reciclaje y sobreciclaje

En este momento estoy embarcado, literalmente, en un proyecto de sobreciclaje. Consiste en convertir los residuos en productos más útiles, más bellos y más valiosos. Con esta filosofía se formó la Junk Armada, ecopiratas y artivistas. Hemos atravesado rápidos, lentos, pozas, presas, cascadas y mentalidades.

En este momento estoy embarcado, literalmente, en un proyecto de sobreciclaje.

El palabro es un intento de traducción del inglés up-cycling. La práctica del sobreciclaje consiste en convertir los residuos en productos más útiles, más bellos y más valiosos de lo que eran antes de volverse basura. La idea subyacente es que la basura no existe. Todo residuo o desecho es en realidad un recurso que no sabemos o no queremos aprovechar.

Con esta filosofía se formó la Junk Armada, un grupo de ecopiratas y artivistas de doce países y cuatro continentes, y se puso a recoger material desechado por las calles de Barcelona, un paraíso del sobreciclador.

Recogieron muchísima basura: muebles, electrodomésticos, ropa, plásticos, gomas y espumas de todo tipo, herramientas, chapas de botellas, más de mil garrafas de plástico... Los piratas se escandalizaron al comprobar la cantidad de plástico que se desperdicia cada día. Saben que el plástico es un material muy difícil de obtener, saben que tiene un altísimo valor intrínseco y un enorme precio ecológico. Sin embargo, y a pesar de los muchos impuestos que soporta, su coste monetario es irrisorio, hasta el punto de que en muchos comercios y empresas lo regalan con la compra.

Los piratas decidieron sobreciclar todo este desperdicio, darle una nueva vida, mejor que la anterior, y lo convirtieron en tres flamantes carabelas para surcar la brava mar sin más bandera que la calavera.

Financiados a base de donaciones particulares y con ayuda logística de la Cooperativa Integral Catalana, en apenas un mes las embarcaciones estaban terminadas, y listas para navegar los siete... ríos. Sí, en el último momento los piratas sufrieron un raro ataque de sensatez y decidieron serlo de agua dulce, dejando los mares y océanos para más adelante. Descender el río Ebro podría ser un buen comienzo.

Las carabelas son en realidad unas sencillas pero ingeniosas balsas de remos. Son de madera, excepto el casco, compuesto de una media de 300 garrafas de agua vacías, selladas y unidas entre sí con red de pescar y sedal. Todo es reciclado, desde los remos hasta los chalecos salvavidas, hechos con trozos de cámaras de bicicleta rellenas de poliestireno y pegadas a una camiseta.

Ante tal panorama no tuve más remedio que unirme al pirateo fluvial. Y aquí estoy, escribiendo desde Mohammed, la furgoneta de apoyo, que nos lleva las cosas y nos busca sitios buenos para acampar.

Las balsas pueden, además, transformarse en un escenario. Y es que un ecopirata no sólo navega y saquea la basura del río; también despliega su arte en los pueblos por los que va pasando. La actuación es una mezcla de charla de concienciación ecológica y espectáculo circense, con malabarismo, acrobacias, música y fuego. No hay tigre, pero tenemos a Eros, un fantástico perro amaestrado.

Desde que salimos de Zaragoza hemos atravesado rápidos, lentos, pozas, presas, cascadas y mentalidades. Como puedes imaginar, las anécdotas y aventuras en este viaje son múltiples y variadas, y dan para un artículo aparte.

La flotilla de las balsas de basura necesita reclutar nuevos marineros. Si te interesa, puedes contactar con la JRA de varias maneras. O simplemente comentando aquí abajo.

La aventura no ha terminado aún. Por el camino hemos sufrido algunas bajas, y también altas. El botín, tanto material como moral, no hace más que crecer. Ya somos conocidos en España, en Aragón y, sobre todo, en pueblos como Burgo del Ebro, Fuentes del Ebro, Quinto o Alborge. Seguiremos surcando el río con o sin permiso, hasta donde los buques y el ron aguanten. La Junk Armada nunca se rinde. Próxima parada: Escatrón.

La vida pirata es la vida mejor

sin trabajar

sin estudiar

con la botella de ron

SOMOS LO QUE HACEMOS