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26/03/2014 07:36 CET | Actualizado 25/05/2014 11:12 CEST

¿Brisa o vendaval? La televisión en nuevas manos

Una nueva generación de operadores se ha establecido entre nosotros para hacernos llegar la televisión en la era de internet. Unos ya llevan tiempo y han crecido, hoy son relevantes. Es el caso de Youtube, en cierta medida, Vimeo. Otros acaban de llegar y están mutando.

Una nueva generación de operadores se ha establecido entre nosotros para hacernos llegar la televisión en la era de internet.

Unos ya llevan tiempo y han crecido, hoy son relevantes. Es el caso de Youtube, en cierta medida, Vimeo.

Otros acaban de llegar y están mutando hacia posiciones más claras relacionadas con la distribución de contenidos televisivos. Hablamos de Facebook y Twitter. Sus nuevos movimientos anuncian un claro interés hacia lo audiovisual.

El resto preparan su desembarco y ya estamos en el preludio de su llegada. Es el caso de Apple, con su constante anuncio de próxima irrupción en la reingeniería de lo televisivo (¿acaso no lo han logrado ya?), o el desembarco europeo de Amazon y Netflix.

Entre todos tenemos un retrato colectivo: caras nuevas que permiten hablar de una nueva generación de jugadores en el terreno audiovisual. Todos ellos comparten una nueva personalidad diferenciándose de los operadores audiovisuales conocidos hasta la fecha: son rápidos, intrépidos, sofisticados, ágiles, carismáticos y universales.

Rápidos porque vienen a la velocidad de internet. Es su medio natural y han crecido en este entorno. Empresas jóvenes de gran dinamismo que contrasta con la de sus antecesores.

Intrépidos porque el éxito consiste en desafiar el orden establecido. Vienen a cambiar las reglas de juego, no a enfrentarse en un cara a cara con los operadores de los mercados. De hecho, su éxito consiste en llegar a acuerdos con sus predecesores, convencidos de que pueden aliarse con ellos para continuar con éxito en esta nueva era.

Sofisticados porque lo llevan en su naturaleza. Empresas diseñadas por ingenieros, dirigidas por ingenieros. Manejan volúmenes de información enormes que procesan a velocidad de vértigo para retroalimentar sus ofertas. Esto les hace diferentes. Esto les hace muy fuertes.

Ágiles gracias a una fórmula letal: la simplicidad. Si hay algo que llama la atención es su capacidad de proponer productos simples que puedan ser asumidos por el 100% de la población. No polemizan, no entran en disquisiciones que frenen su desarrollo.

Carismáticos porque entre sus usuarios crean absoluta fascinación. El éxito de sus propuestas está en conseguir que sus propios clientes se conviertan en evangelizadores. Así consiguen una potencia amplificadora en el mercado de difícil réplica.

Universales ya que operan en mercados globales. Competitividad y eficiencia gracias a sus economías de escala en todo lo que afecta a su desarrollo: desde soluciones tecnológicas a adquisición de contenidos.

Si ya tenemos una foto y un perfil aproximado de su personalidad, la siguiente reflexión es sobre la intensidad de su presencia entre nosotros: ¿brisa o vendaval?

Muchos van a tener que acertar en el pronóstico. Su continuidad en el mercado depende de ello.