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17/02/2016 18:33 CET | Actualizado 17/02/2017 11:12 CET

El plan del PP para gobernar sin Rajoy

2014-02-06-20131023sesioncontrol.jpgHa llegado la hora. El posible acuerdo PSOE-Ciudadanos ha sido la señal que esperaban para contraatacar. Eufóricos y entrenados para volver a la acción, los diputados del PP han iniciado su despliegue por el Congreso. Después de estar mes y medio desaparecidos y desorientados, sin entender qué pasaba en el búnker de Moncloa y cercados por la corrupción, han vuelto a dejarse ver dispuestos a recuperar lo que consideran suyo.

Ha llegado la hora. El posible acuerdo PSOE-Ciudadanos ha sido la señal que esperaban para contraatacar. Eufóricos y entrenados para volver a la acción, los diputados del PP han iniciado su despliegue por el Congreso. Después de estar mes y medio desaparecidos y desorientados, sin entender qué pasaba en el búnker de Moncloa y cercados por la corrupción, han vuelto a dejarse ver dispuestos a recuperar lo que consideran suyo. Por fin ha salido una orden clara y alentadora de Presidencia, a la que agarrarse como a un clavo ardiendo: demostrar que colean, que hay vida después de Rajoy, y antes muertos que una sencilla abstención.

Lo primero que han hecho ha sido pasear por los pasillos y acudir en masa a la cafetería de la tercera planta, tomada por Ciudadanos y Podemos, y así como quién no quiere la cosa, ir desgranando el plan para conservar el Gobierno aunque Rajoy no repita como presidente, una salvedad que reitera todo aquel que lo narra. "El rey le va a encargar al PP formar Gobierno después de que fracase la investidura de Pedro Sánchez el sábado 5 de marzo. Ya se verá quién es el candidato. Hay 60 días por delante para decidir y negociar con Ciudadanos". La negociación que relata una señoría popular -que observa con aprobación el gracejo y las bromas de Rafael Hernando (PP) para con Irene Montero (Podemos) cada vez que pasa a su lado en la cafetería- consiste en un pacto con fecha de caducidad. 24 meses de Gobierno conjunto y convocatoria de nuevas elecciones tras la aprobación de medidas de regeneración democrática para dejar limpia y reluciente la imagen del nuevo PP.

Foto: EFE

Las encuestas internas de Génova desaconsejan nuevas elecciones. Así como en junio, tras las municipales y autonómicas de mayo, el PP repuntó de nuevo como si algunos de sus votantes infieles se hubieran arrepentido de ponerle los cuernos, y lo mismo sucedió el pasado enero tras las generales, ahora las cifras son desalentadoras. El partido de Albert Rivera es su objetivo una vez que el intento de Gobierno con Pedro Sánchez pase a mejor vida. ¿Cómo conquistar a un líder al que en Moncloa han tratado con el mismo desprecio que el PSOE a Podemos? "Con la que se avecina, una posible segunda recesión mundial, la presión internacional para formar Gobierno será cada vez mayor. A Rivera le presionarán los mismos empresarios que le han reído las gracias y le han aupado. Además, después de haber rozado la Vicepresidencia, no se va a conformar con ser la nueva Rosa Díez", reflexiona otro influyente diputado de Rajoy, con marcado perfil económico.

La posibilidad de abstenerse en el último momento si se materializa el acuerdo PSOE-Ciudadanos, una tesis compartida por un reducido grupo de asesores externos, provoca ataques de risa en las huestes parlamentarias. Fernando Martínez-Maíllo y Rafa Hernando bromeaban hoy en torno al café -escenario sobre el pivota la actividad en la Cámara Alta- acerca de esa posibilidad: "Era un buen propósito de Cuaresma, pero al final va a ser que no". Con menos humor respondían el resto de diputados. "No vamos a abstenernos. Aunque Rajoy diera la orden, yo votaría no y el resto también. El PP y el PSOE nos odiamos. Así de sencillo. Cómo explico yo en las agrupaciones de mi circunscripción que nos abstenemos. Imposible. Olvídate", dice tajante un convencido de que nos encontramos ante una jugada maestra, una de demostraciones rajoyanas de que al final las cosas caen por su propio peso, dejando simplemente que se pudra la situación.

Foto: EFE

El sentido de Estado y el patriotismo tampoco son una razón de peso en el PP para permitir un Gobierno Sánchez-Rivera: "Si en mayo del 2010 votamos en contra del paquete de recortes de Zapatero a pesar de la amenaza de ser intervenidos, cuando la mayoría del grupo parlamentario no entendíamos por qué debíamos dejar que el país se fuera a la mierda, cuando Montoro le dijo a Ana Oramas 'qué caiga España, que ya la levantaremos nosotros', y con Botín y Merkel, entre otros muchos, llamando a Rajoy y apelando a su responsabilidad, ¿cómo vamos ahora a abstenernos?", aduce una veterana señoría con memoria histórica. "Pedir que nos abstengamos precipitaría que rodara la cabeza de Rajoy", remata un joven diputado.

Y es que ya nadie se atreve a asegurar en el partido que Rajoy repita como presidente, aunque el PP logre quedarse en La Moncloa. "Rajoy tiene 60 días a partir de que fracase la investidura de Sánchez para negociar con Ciudadanos y puede que otras fuerzas que ahora se arriman al PSOE. Rivera nos apoyará, aunque igual hay que buscar otro candidato. Soraya es una gran jefa de gabinete, que ahora se llama Vicepresidencia, y es la primera opción del jefe para sucederle, pero el partido no la quiere. A Alfonso Alonso, Rajoy lo ha mandado al País Vasco, que es como deshacerse de él finamente. Núñez Feijoo está en espera y Cristina Cifuentes se está revelando como una gran candidata a la que vamos a malgastar en Madrid", enumera una diputada que no esconde sus simpatías por la presidenta madrileña.

En la jugada perfecta con la que sueñan los populares y que ha vuelto a ilusionar al partido también cuentan con convencer a Susana Díaz de que les preste un puñado de votos favorables de sus diputados andaluces a cambio de algún guiño, a pesar de que en los presupuestos de 2016 Montoro se negó a darle ni una migaja.

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