El PP "nunca" habló de fraude electoral, solo de hacer "ingeniería electoral" para "fabricar votantes" y así alterar el proceso
La portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, ha asegurado este miércoles que su partido "nunca" han hablado de "fraude" y que "siempre" han defendido la concesión de la nacionalidad a los descendientes de españoles exiliados.
Si un fraude electoral consiste, de manera resumida, en cualquier tipo de interferencia deliberada en un proceso electoral con la intención de alterar el resultado, ¿"fabricar votantes" para asegurarse una victoria en unas elecciones no sería un ejemplo claro tal definición? Según lo que ha dicho esta mañana la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, no. "Nunca hemos hablado de fraude, nunca lo hemos dicho", ha asegurado Muñoz. Y es cierto. El presidente del PP no citó de manera literal la palabra "fraude", tan solo aseguró que la conocida como ley de Nietos es "ingeniería electoral" para "conseguir" y "fabricar nuevos votantes". Llámenle fraude, estafa, timo o tongo, pero desde luego Alberto Núñez Feijóo deslizó la idea de manipulación del censo.
Una vez más, lo que el Partido Popular entendió como la apertura de un nuevo brete en el Gobierno se ha convertido en una grieta en su propia formación que no saben cómo tapar. Hasta que Feijóo no dijo eso de la "ingeniería electoral", nadie había reparado demasiado en esa ley de Nietos, en realidad una disposición adicional de la ley de Memoria Democrática que se aprobó en octubre de 2022. Feijóo no solo no reparó en que estaba poniendo en duda el sistema electoral, sino que tampoco se dio cuenta de que atacaba algo que él mismo había defendido con anterioridad.
En 2006, siendo Feijóo presidente de la Xunta de Galicia, el líder del PP aseguró durante una visita a la capital uruguaya, Montevideo, que no tenía sentido "que un nieto de españoles tenga menos derechos que un inmigrante". En aquel momento, defendió, España se podía "permitir" conceder la nacionalidad a los hijos y nietos de los migrantes españoles. No se quedó ahí, desconocedor entonces de lo que iba a suponer ahora la hemeroteca. Si en la entrevista con Federico Jiménez Losantos de hace unos días Feijóo criticó que, por ejemplo, Buenos Aires pudiera tener 640.000 españoles más, convirtiéndose "en una de las grandes ciudades españolas", en 2006 celebró que en Uruguay pudiera haber 300.000 españoles más.
Es toda esta hemeroteca la que ha hecho que Ester Muñoz haya tenido que recordar también esta mañana que desde el PP siempre han defendido que los descendientes de los españoles que tuvieron que abandonar España por cuestiones de exilio "puedan recuperar la nacionalidad española". Según Muñoz, lo que de verdad les preocupa es "tanta rapidez". "¿Por qué contratan empresas para que hagan lo que los consulados no pueden hacer? ¿Por qué tanta opacidad? ¿Por qué tanta urgencia?", ha preguntado la portavoz parlamentaria. Si en 2006 Feijóo pedía un "esfuerzo" al Gobierno para lograr esa concesión de la nacionalidad, ahora, veinte años después, les parece acelerado.
El PP tampoco ha calculado bien al sembrar dudas sobre este proceso al entender que todos ellos, o la gran mayoría, escogerían votar al PSOE o sus socios, cuando en realidad el voto exterior casi siempre ha beneficiado a la derecha. El propio Feijóo decía en 2006, además, que esto no era un tema "político", sino que "trasciende a los intereses partidarios". "La ideología de los emigrantes es ser gallego y español", defendió desde Uruguay. Feijóo, por cierto, realizó estas declaraciones en diferentes giras por Latinoamérica, como también hizo su antecesor, Manuel Fraga. Esta mañana, sin embargo, Ester Muñoz ha criticado que cargos socialistas hagan lo mismo.