José Luis Ábalos da su primera entrevista tras ser condenado: "Aldama ha conseguido la impunidad que pretendía"
El exministro socialista responde a un cuestionario de 'El País' desde la cárcel, donde deberá pasar 24 años. Reflexiona sobre el supuesto error de no renunciar a su escaño en el Congreso y admite, ahora, reuniones con la fontanera Leire Díez.
José Luis Ábalos, el que fuera secretario de Organización del PSOE, portavoz de la moción de censura que supuso fin al Gobierno de Mariano Rajoy y ministro de Transportes del Gobierno, ha concedido su primera entrevista a un medio de comunicación tras ser condenado a 24 años de cárcel por el Caso Mascarillas. Es el diario El País el que publica el resultado de un cuestionario, enviado a prisión, en el que el político valenciano insiste en eludir los cargos de organización criminal, cohecho,. malversación de fondos públicos y tráfico de influencias.
En su respuesta manuscrita de tres folios, Ábalos afirma que dentro del penal es "uno más" y destaca su capacidad de adaptación, libre de prejuicios de clase o raciales. Asegura contar con el apoyo y afecto del resto de los internos, un factor que considera clave para sobrellevar la reclusión. No obstante, admite la dura realidad de la pérdida de autonomía, señalando que en prisión "te conviertes en un ser muy dependiente".
El exministro no podrá solicitar permisos penitenciarios hasta el año 2030, un horizonte penal que prefiere no racionalizar en exceso por el momento.
Respecto al fallo judicial, de más de 200 páginas, el exministro se muestra profundamente crítico. Describe la sentencia como "absolutamente desproporcionada" y argumenta que tiene un carácter meramente "ejemplarizante" en lugar de buscar justicia. Lamenta la firmeza del dictamen del Tribunal Supremo, ya que esta condición le priva del derecho ordinario a recurrir la sentencia que posee cualquier ciudadano común. Asimismo, acusa al tribunal de falsear hechos, omitir los argumentos presentados por su defensa y resolver las dudas procesales de forma sistemática en contra de los acusados debido a una supuesta ambivalencia permanente entre las acciones de su exasesor, Koldo García, y las suyas propias.
"Resulta muy frustrante no tener oportunidad de contradecir, uno a uno, cada delito imputado. La firmeza de la sentencia me impide recurrir como cualquier ciudadano", reconoce. "La sentencia, lamentablemente, falsea en ocasiones y no recoge los argumentos de la defensa. Es permanente la ambivalencia entre Koldo y yo. A falta de pruebas, las dudas siempre se resuelven en contra de los condenados", se queja. Y va más allá: "Es una sentencia que pretende ser ejemplarizante, cuando de un tribunal lo que se espera es justicia".
No obstante, por primera vez desde que se inició el proceso penal, Ábalos reconoce un error estratégico crucial: no haber renunciado antes a su escaño en el Congreso de los Diputados. Si hubiera abandonado el acta parlamentaria de manera prematura, habría perdido el aforamiento, lo que habría provocado el traslado de la causa desde el Tribunal Supremo hacia la Audiencia Nacional. Según su propio análisis, este movimiento le habría otorgado una estructura de recursos mucho más amplia en varias instancias y le habría permitido ganar un tiempo valioso. "Visto ahora, fue un error que ha jugado en mi contra", expone. "No creía posible que una medida cautelar se utilizara para alterar la representación popular de 349 diputados".
Explica que su persistencia en mantener el escaño respondía al deseo de defender su inocencia y evitar lo que consideraba una intromisión en la soberanía popular mediante medidas cautelares (como la prisión provisional), las cuales califica como un "subterfugio" utilizado para alterar la composición de las Cortes Generales.
El pacto con la Fiscalía
Uno de los puntos donde Ábalos muestra mayor beligerancia es en la rebaja sustancial de la pena otorgada al comisionista y empresario Víctor de Aldama, beneficio que le exime de entrar en prisión de forma inmediata. El exministro tacha esta situación de "repugnante e inmoral".
Ábalos rechaza de forma tajante la condición de "arrepentido" de Aldama, argumentando, para empezar, que se trata de una delación tardía: el empresario tardó diez meses en realizar su declaración acusatoria. También ve detrás un interés personal: sostiene que Aldama no colaboró con la administración de justicia, sino con una operación diseñada por la Fiscalía para obtener impunidad personal y desviar el foco de sus otras causas pendientes, como una presunta estafa millonaria de hidrocarburos.
"No ha colaborado con la justicia, sino con la operación de la Fiscalía, que es radicalmente distinto. Aldama ha conseguido la impunidad que pretendía", dice. "Para una personalidad como la suya resulta insoportable. De ahí la delación, el pacto con la Fiscalía y apuntando solo a personas con dimensión política", escribe.
Según Ábalos, la entrada inicial de Aldama en prisión provisional buscaba "ablandarlo" psicológicamente, a través de los informes de la Guardia Civil que lo señalaban como el nexo corruptor del caso.
Empleando una cita del filósofo Jeremy Bentham, el exministro critica la "generosidad" del tribunal y de la Fiscalía por premiar, a su juicio, al criminal más nocivo de la trama a cambio de señalar a objetivos con dimensión política. Además, rechaza rotundamente los llamamientos televisivos de Aldama para que otros implicados colaboren con la justicia, acusando al empresario de ser una persona manipuladora y carente de empatía.
Ábalos concluye que, aunque una estrategia de delación similar le hubiera beneficiado penalmente, jamás habría aceptado ese camino porque habría destruido su dignidad, prefiriendo ahora depositar sus últimas esperanzas en el Tribunal Constitucional y, de ser necesario, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. "De haberlo hecho, tal y como hizo Aldama, no hubiera vivido en paz nunca. Mi pena hubiera sido vivir escondido sin restos de dignidad".
Alejamiento del socialismo
El proceso judicial ha transformado radicalmente el entorno social del exministro. Ábalos constata un fenómeno de "estigmatización" y relata cómo la red de personas que antes lo adulaban o buscaban beneficiarse de su posición de poder ha desaparecido por completo. Solo su núcleo familiar y afectivo más íntimo permanece a su lado.
En cuanto a su relación con Koldo García (condenado a 19 años y ocho meses de prisión por los mismos hechos), Ábalos evidencia un notable enfriamiento. Aunque comparten el mismo módulo carcelario en Soto del Real, subraya que ahora actúan de forma totalmente independiente, manteniendo círculos de relación y actividades diarias diferenciadas dentro de la prisión.
A nivel político, desvincula al electorado progresista de las consecuencias del fallo. Asegura que los votantes del PSOE poseen la suficiente madurez para entender el contexto de polarización y afirma que la oposición instrumentalizará el caso como "artillería" contra el Gobierno de Pedro Sánchez, algo que considera previsible dentro de las dinámicas de la política actual.
Sobre Plus Ultra
Finalmente, el texto expone un cambio radical en la versión de Ábalos respecto a sus vínculos con la exmilitante socialista Leire Díez (investigada por supuestas maniobras para destruir causas judiciales). Tras haber negado reiteradamente en televisión cualquier encuentro con ella posterior a febrero de 2024, el exministro confiesa ahora desde la cárcel que sí mantuvo conversaciones e incluso discusiones "acaloradas" con Díez, admitiendo que el asunto ha terminado peor de lo que preveía debido al "poder efectivo" involucrado.
Por último, en relación con la reciente causa abierta contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por su presunta mediación en el rescate estatal de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra, Ábalos se desmarca por completo. Reitera de manera escueta que Zapatero nunca le mencionó nada al respecto y que él mismo se enteró de la aprobación de dicha inyección económica durante el transcurso del propio Consejo de Ministros, llegando a pedir explicaciones posteriores a su entonces secretario de Estado, Pedro Saura, por la falta de información previa a su departamento.